Crítica de Maniac

Sitges 2012 - Crítica de Maniac
Presentada en Sitges por todo lo alto con premios honoríficos para William Lustig (director de la original) y Elijah Wood (protagonista de la que nos ocupa), la segunda colaboración entre Franck Khalfoun en tascas de director y Alexandra Aja como guionista vuelve a significar una nueva pincelada al lienzo de "terror de los dos miles" que este grupo de cineastas (no olvidemos a Grégory Lavasseur, co-guionista y co-productor junto al propio Aja de la cinta, y habitual colaborador del galo) se está dibujando con cada propuesta que estrenan. Y este Maniac (que revisiona el clásico de la caspa de 1980) es, además, una de terror en toda regla: nada de subversiones de género, de conjunciones con otros o de disfraces de vaya usted a saber qué; esto es hora y media en la mente del asesino en plena vorágine de crímenes (y además en el sentido más literal que pueda imaginarse). Un slasher puro y duro, abiertamente autodefinido como tal desde el primer minuto, mediante una apertura brutal y totalmente explícita: un asesinato excesivo, visualmente muy aprensivo, primer plano con gore para salpicar a toda la platea, y al lío. Demostrando una vez más que a Aja y compañía, la moderación por aquello de las calificaciones de edad les sigue sonando a chino.

Desde luego, si hay una concepto que define a las mil maravillas a esta película es el exceso. La versión 2012 de Maniac es excesiva en la recreación de los asesinatos que va cometiendo su protagonista a lo largo del film. Ninguna muerte parece contar con el beneficio de la elipsis, más bien al contrario: las secuencias más truculentas se dilatan en el tiempo, quemando minutos y revolviendo estómagos, al no encontrar fugas hacia donde apartar la mirada del grueso de los actos. Pero el exceso de Maniac no viene marcado únicamente por la cantidad de hemoglobina que muestran los asesinatos y el tiempo que se emplea en ellos, sino también por el recurso estilístico por el que apuesta Khalfoun, y por el que apuesta hasta la última consecuencia. Salvo escasos segundos perdidos por el metraje, y pese a continuas violaciones del formato, Maniac quiere que el espectador vea y piense, literalmente lo mismo que el asesino. Que se meta en su mente, como decíamos al principio. Y para eso, se presenta toda ella (toda) en plano subjetivo.

Sitges 2012 - Crítica de Maniac

Es arriesgado, es agotador. De hecho, en su bloque central la película se resiente con varios minutos de tedio en los que no progresan ni las interioridades de los personajes, ni la acción. Pero a la postre, es lo que la distingue de cualquier otro thriller, lo que se enquista en la memoria y perdura días después de su visionado, haciendo que el recuerdo de la película en general gane enteros. De no haber contado con dicha novedad, seguramente estaríamos hablando de un remake vulgar, como tatos otros que van llegando con regularidad a nuestras carteleras o directas al formato doméstico. Toma los puntos fuertes de la anterior y los potencia, reduciendo hasta la mínima expresión los más endebles y otorgándole un sabor revival y actual a la vez (tiene muchos tintes de drama personal, así como de giallo y de denuncia social); pero en conjunto, lo que más destacaríamos de Maniac es una banda sonora espectacular, deudora de los martilleantes sonidos de la serie B ochentera, embriagadora y perfecta acompañante en las sombras.

Sitges 2012 - Crítica de Maniac

Tal y como ha sido concebida, en cambio, Maniac acaba convertida en uno de los grandes ejemplos del cine de terror reciente. De calidad impecable en todos sus sentidos (no hemos dicho nada de Elijah Wood, pero lo poco que se le ve es totalmente convincente), vigorosa e implacable en la recreación de los actos violentos, y acertada en la evolución dramática del protagonista, si no consigue la matrícula de honor es por un bloque central excesivamente anodino, donde el formato escogido muestra sus limitaciones al tiempo que la cinta da la sensación de no saber hacia dónde tirar. Por lo demás, cuenta con la virtud de poder ser tomada en serio sin palidecer en el intento, pese a ser la primera en tomarse a sí mismo a pitorreo (como atesora su delirante y ovacionable tramo final). Y ofrece la posibilidad de buscar lecturas entre líneas, para sacar alguna que otra crítica a la sociedad que posibilita la existencia de gente como esta, o para descubrirse a uno mismo sintiendo lástima por el asesino de la función, constatando que la culpa, siempre y de todo, la tienen las mujeres. Enfermiza, perversa y pervertida. Grata sorpresa, oigan
7/10
Por Carlos Giacomelli

3 comentarios:

  1. Muchas ganas de verla. Recuerdo un trailer filtrado que mostraba esos planos subjetivos de Wood siguiendo a una chica. También creo que puede llegar a agotarme esta elección... pero solo leo alabanzas.

    Genial crítica Carlos, y gracias por el trabajazo que os estáis pegando este año con el festival.

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  2. Me gustó bastante, tanto la decisión de narrarlo "en primera persona" como el no cortarse mostrando la violencia de los asesinatos.

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  3. Gracias por los parabienes, Barry ;) Lo cierto es que a mí también se me hizo bastante pesado el invento. Pero con el tiempo (poco) lo vas revalorizando muy positivamente. En especial cuando pasan los días de un festival de cine de terror y ves que lo único potable de terror es esta, jeh.

    Ash, cómo la pusieron en la maratón? Fue la primera? #LaCuriosidadMatóAlGato #EstoNoEsTwitterCoño

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