Crítica de El alucinante mundo de Norman (ParaNorman)

paranorman poster
Henry Selick es un genio. Esto es así. Todo lo que toca lo convierte, mediante una monísima secuencia stop-motion y un buen chorrazo de genio, en oro. En un torrente de creatividad, sensibilidad e imaginación desbordada para todos los públicos; y de verdad, todos. Si el hombre arregla hasta una película con Brendan Fraser (en serio, Monkeybone tiene momentos de auténtico delirio). Pero atención, que no trabaja en solitario. Que se inventó la maravilla Los mundos de Coraline y todos nos derretimos ante semejante delicia y reverenciamos al maestro; pero resulta que el hombre no estaba solo. Que tenía detrás a los chicos de Laika. Y los chicos de Laika, visto lo visto ahora, son gente de respeto.
Así que mucho cuidadito ahora que llega El alucinante mundo de Norman (en adelante ParaNorman, diablos), nueva criatura de la casa Laika, esta vez sin el respaldo de Selick. Pero es que estos tipos parece que ya hayan echado a volar por sí solos, que se hayan disparado al firmamento como la perrita que les da nombre o como la Moongirl que protagonizaba uno de sus primeros cortos. Porque esto es, y me da igual ya el decoro, una jodida maravilla.

O varias jodidas maravillas. Porque es una cosa que son muchas. Primero, y la más generacional, una comedia terrorífica en la línea de los clásicos juveniles de los ochenta. ParaNorman respira el mismo aire que respiraba Una pandilla alucinante y como aquella se disfraza de homenaje al cine de terror (uno como no se veía desde Ed Wood, probablemente, y donde cabe el horror clásico, la serie B, la brujería y el cine de zombis) para dar envoltorio y aliento fan a una historia universal. La del viaje iniciático a tierras indómitas que finalmente terminan ejerciendo como de trasunto de la maduración, como símbolo del paso a la adolescencia. Miedo. Y otra, más universal si cabe: la de la misión del elegido para dar forma a una nueva épica del marginado social. Norman es un chaval ignorado por sus padres y machacado por los bullies de su instituto que tiene su propio happy place, un mundo poblado por los fantasmas de aquellos que -ya se sabe- se fueron con asuntos pendientes. Así que, sí, estaba destinado a hacer cosas grandes.

Hay más, todo derivado de ello. Porque estamos ante una nueva visión de la incomprensión infantil sobre un mundo que parece demasiado extraño y feo (literalmente: todos los personajes tienen rostros asimétricos o expresiones de hillbilly) y que, además, está acabando con la inocencia; capaz de juzgar y condenar sin piedad a una pobre niña que, bueno, sí, resulta ser bruja. Esto es, en fin, un homenaje al marginado, al que es condenado al ostracismo por el simple hecho de pensar más y mejor que el resto, por el simple motivo de ser capaz de fabular, de soñar lugares invisibles y osa quebrantar las paredes de la percepción.


Pero además, ParaNorman es un relato sobre la muerte en una historia quizá demasiado madura, demasiado oscura, pero que en el viaje que propone hacia la metafísica de nuestra existencia resulta definitivamente emocionante. Un estudio sobre dos elementos que difícilmente concilian en cine, la infancia y la muerte. Una cierta ruptura del tabú para enfrentar a los niños con su inevitable destino: no tanto la muerte (por Dios, no queremos traumatizar a nadie) como la maduración de la que hablaba hace un momento.

Pero no conviene intelectualizar demasiado la película. Y es que ela se basta solita para funcionar como un perfectísimo aparato cómico. Muchísimo más postmoderna, referencial e irónica que Coraline, la película se confía a un ritmo de gags que, cuando arranca, resulta imparable. Sólo en algunas ocasiones el tempo se relaja y la historia toma tintes más graves. Pero pocos regimientos de gags encadenados con tal vértigo se recuerdan en ninguna película animada, exceptuando, quizá, las inevitables obras maestras de Pixar. Una nueva asunción, pues, de los códigos narrativos de Chuck Jones que terminan cohesionando en el terreno que pisaría Tim Burton de no haberse torcido hace ya varios lustros.


Y en cuanto al apartado visual, la apuesta se intensifica de nuevo al máximo. El diseño de personajes es absolutamente genial, superado el modelo Disney, mucho más cercano a la caricatura grotesca que pide la historia. La escenografía es simplemente magnífica y la implementación de animación en los planos rodados con stop-motion elegantísima. Y las secuencias finales, maravillosas, visualmente arrebatadoras en composición iluminación y color, terminan por hacer de esta una experiencia sensorial de primera. ParaNorman es, en fin, y -la ocasión lo merece- poniéndonos rimbombantes, una película majestuosa.

Pero ante todo es una película que extiende los brazos con una envergadura de albatros, acogiendo a todo el mundo, de todas las edades, trascendiendo sus propios escapes hacia una terrorífica oscuridad gracias al calculadísimo tono de comedia y a su sentido brillante de la aventura. Un nuevo hito en la carretera de la animación americana para-Pixar que deberá ser recordado y conservado en la misma vitrina que Pesadilla antes de navidad, Monster House, El gigante de hierro, James y el melocotón gigante o la propia Coraline. Ahí es nada.

8/10

Por Xavi Roldan

Y en el Blu-Ray...
Empecemos por lo bueno: quien decida adquirir El alucinante mundo de Norman en Blu-Ray, se encontrará con una edición completa y de grandísima calidad. Los muñecajos protagonistas de la nueva genialidad del estudio Laika lucen de lujo en pequeña pantalla, gracias a una imagen totalmente nítida y de definición excelente; por si fuera poco, la posibilidad de dar el salto a la tercera dimensión acaba de redondear la jugada (poco a poco se le empieza a dar fuerza a dicha opción, y la experiencia, desde luego, va mejorando). A nivel auditivo, tres cuartos de lo mismo: pistas en español e inglés literalmente perfectas, DTS 5.1 en el primer caso y master digital HD en el segundo; en definitiva, todo lo que a día de hoy puede pedirse.
Sigamos con el apartado de extras, suculento donde los haya:
  • Rostros del otro lado – Imágenes del rodaje de ParaNorman: Espectacular recopilatorio de nueve documentales (con la posibilidad de reproducirlos todos a la vez), que suman un total de 41 minutos en los que absolutamente nada queda en el tintero. Se empieza por un recorrido a las enormes maquetas empleadas en el rodaje, se pasa por la composición de los personajes, sus meticulosas expresiones faciales… y por supuesto, se entrevista a la mayoría de sus dobladores. Anna Kendrick, Kodi Smit-McPhee, Casey Affleck… Imprescindible para todos los amantes de la animación vía stop-motion.
  • Programas documentales: Como si no fuera suficiente con el material recién citado, otros siete miniclips más componen los 15 minutos totales de este apartado, recopilatorio muy resumido del cómo se hizo.
  • Secuencias preliminares de animación: Tres escenas (nueve minutos en total) vistas como un storyboard animado, es decir, antes de su paso a la animación definitiva. Lo más interesante, sin duda, es poner los audiocomentarios de sus dos responsables humanos... Aunque si no se domina demasiado el inglés va a estar peliaguda la cosa…
Y es que aquí entramos en el apartado de lo malo de esta edición en alta definición de El alucinante mundo de Norman. Salta a la vista que se trata de una opción de compra sumamente recomendada, pero no deja de resultar frustrante la imposibilidad de escuchar a Chris Butler y Sam Fell (directores y guionistas) y leer, subtitulados, sus comentarios. No ocurre sólo con el extra de los storyborad (si así fuera tampoco sería demasiado grave) sino también en los audiocomentarios, a los que resulta altamente complicado atender mientras la película, trepidante de por sí, está en activo. Una pena de difícil justificación, en los tiempos que corren...



8 comentarios :

SavemeBarry dijo...

Si ya tenia ganas de verla, ahora se han triplicado. Desde el primer teaser ya me tenían conquistado.

Lo poco que he visto es asombroso... personajes, animación, iluminación. Ademas me has contagiado tanta ilusión y satisfacción de ver que no solo es envoltorio y tiene espíritu.

Las manos de Henry Selick son las de un artista.

Sidney Sarah Ripley dijo...

Ganas ganitas ganas. Muchas.

Carlos Giacomelli dijo...

Es una maravilla. La crítica, pero también la peli, jeje!

En serio, todo lo que dice este tal Xavi da en la diana, salvo el numerito final, que yo, honestísimamente, hubiese dejado en como mínimo un 0,5 más...

Xavi Roldan dijo...

Nah, calla tòntu...
Yo estuve coqueteando con ese medio puntico de más, pero te lo dejé a ti que sé que te mola siempre meter la puntita... I mean, el puntito...

Que magistral y punto

SavemeBarry dijo...

Preciosa. He terminado incluso cansado al ver como todos y cada uno de los frames es un cuadro.

Laika se ha currado un trabajo serio, con mucho mensaje, referencial y muy divertido. Me encanta la deformación física de todos los personajes y los monérrimos que son todos. Merece la pena ser vista y lo haré otra vez en cine.

No sé como de sensible serán los niños ahora pero hay momentos bastante creepy.

Xavi Roldan dijo...

Nnnàh, los niños de hoy no se asustan con nada. Bueno, con Rajoy quizás. Pero con cosas del cine y eso ya no.

Me alegro de que te haya gus

Bueno, eso

Abracetes

Sidney Sarah Ripley dijo...

Preciosa, inteligente y muy divertida. Me ha encantado, especialmente personajes y escenarios, pero la historia, aún siendo una mezcla conocida (elegido+teen outsider+ terror), está muy bien llevada, el ritmo, la tensión... Un 8,5 para mí y eso que la he visto en pequeño.
Y preciosa e inteligente la crítica. De acuerdísimo con todo.

Yo creo que sí canguelará a los más pequeñ@s: yo con una de 7 estoy dudando de verla porque la cría soñaría durante días ;)) (qué monos que son los 7 zombis, dios, me descojonaba cada vez que salían). Me lo he pasado teta.

Carlos Giacomelli dijo...

lo veeee-e-e-es? Si es que a veces tienes que fiarte de nosotros...

Yo también creo que se acojonará más deun niño. Pero oyes, a edades tempraneras, generaciones anteriores hemos visto a un tío que le sacaba el corazón a otro momentos antes de echarle al fuego, o bañeras intentando secuestrar a niños con un moco rosa saliendo del grifo...

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