Crítica de La noche más oscura (Zero Dark Thirty)

la noche más oscura
Un pequeño detalle de buen gusto escenográfico marca el tono estético, ético y temático de Zero Dark Thirty, regreso de la realizadora Kathryn Bigelow y el guionista Mark Boal tras el baño de premios de la ponderada En tierra hostil, en una especie de ejemplo de plasmación visual de intenciones morales: un foco de luz que, al principio de la película y al final cae sobre su personaje protagonista, esa Maya interpretada por Jessica Chastain, examinándola al principio y al final de su viaje emocional, que va de un punto A a un B situados en posiciones casi opuestas. Porque Zero Dark Thirty es muchas cosas muy evidentes y tiene su interés centrado en una idiosincrasia del documentalismo muy marcada. Pero si por algo engancha, sacude y finalmente hiere es por describir el perfecto arco psicológico que experimenta el personaje citado, todo un recorrido moral por la conciencia bélica que parte de la inocencia de quien no quiere mancharse las manos y llega hasta el punto de la implicación total: América ha entrado en la era del pragmatismo y se ha visto obligada a solucionar activamente los problemas de todo el planeta.
Algo así recorre de manera medular toda la película que, por otro lado, se pretende una crónica fidedigna del largo proceso militar y estratégico que culminaba la noche del 1 de mayo de 2011 en Pakistán con la caza y asesinato de Osama Bin Laden en el piso franco en el que se parapetaba. Una Operación Lanza de Neptuno que ha servido ahora como excusa para que Bigelow vuelva a lanzar una mirada sobre el mundo de los especialistas militares norteamericanos en el delicado marco sociopolítico contemporáneo. Es decir, dar un paso decidido hacia una coherencia estilística y temática.

jessica chastain

Así que hay mucho paño que cortar. Porque esto es bastante más de lo que parece de entrada. Lo que parece de entrada, y logra serlo con creces, erigiéndose además en uno de los mejores ejemplos recientes del género, es un thriller político que se mueve en los márgenes del drama bélico desplegando una investigación alargada en el tiempo. Hay ecos de Zodiac en todo esto, por supuesto: la misión de Maya pronto toma carices de epopeya quijotesca en busca de la verdad y la justicia; y no toca decidir el cariz y la legitimidad de esa justicia ahora, a pesar de que quepan aquí fugaces diatribas entorno a la legalidad y moralidad de los ataques justificados en aquella falaz información entorno a las armas de destrucción masiva de Irak. No, lo que importa es ese proceso dilatado que va haciendo mella en esta suerte de Carrie Mathison intoxicada por su creciente determinación, presa de sus propias expectativas en un torbellino político que gustosamente habría firmado el Alan J. Pakula de los 70 o el John Frankenheimer de los 60.

Por eso, a pesar de que el modus operandi de Bigelow parte de una aparente impermeabilidad emotiva para llegar a un punto en el que el cine militar deviene en un artefacto cerebral y calculado (no es un oximoron), lo cierto es que en el fondo de Zero Dark Thirty a menudo bulle una pasión desbocada. Sí, se trata de una película densa, que se cuece a fuego lento, que va disponiendo sus piezas sobre el tablero con reflexiva parsimonia y que detalla los sentimientos, decisiones y reacciones con marcada frialdad quirúrgica. Casi con indecente indiferencia ante algunas de las atrocidades que se cometen en ella (falso: el retrato fiel es la más dura crítica posible). Pero en realidad bajo esa aparente frigidez hay un juego de tensiones subyacentes entre opuestos: entre la noción de responsabilidad mayor y la ética de la compasión; entre la lealtad y la propia supervivencia. Entre, en fin, lo que sucede en realidad y lo que se nos debe decir que sucede.

zero dark thirty

En otras palabras, Zero Dark Thirty puede entenderse como la crónica de un hecho fortuito que en el fondo es totalmente extrapolable al dibujo del zeitgeist de toda una época; o bien como la historia de una obsesión llevada al extremo de las resistencias físicas y mentales gracias al tesón de un personaje al borde de (señores, cuidado que ellos deciden el destino del mundo libre) la locura. De ahí que lo que haya que extraer de la película vaya más allá de lo que se expone o no en pantalla. Bigelow no critica abiertamente, pero narra sin añadidos ni aditivos una realidad ya de por sí jodida: la que cimienta los éxitos nacionales con torturas, la que enmascara de paz y equilibrio una realidad que queda encerrada en jaulas en Guantánamo y capturada en fotos digitales que raramente ven la luz pública.

De modo que aunque el procedimiento pueda parecer aséptico, las resonancias son tremendas, operísticas, exhaustivas en términos de reflejo de una realidad y sumamente espectacularizantes en un ámbito de puro entretenimiento: esto se vibra como los films bélicos atestados de estrellas de los 50 y se vive, ya lo apuntaba ahí arriba, como las dilatadas tramas periodísticas y políticas de los 60 y 70. Y se une de este modo a la caterva de salvajes que frecuentan similares terrenos y que han regalado en los últimos años ese puñado de productos USA con capacidad de emoción y acojone: Black Hawk derribado, 24, Munich, Generation Kill, Carlos (la presencia de Édgar Ramírez nos devuelve a la memoria el virtuoso estilete que esgrimía allá Assayas), Homeland, Argo.

chastain zero dark thirty

Porque, al cabo, y para los que demanden cine de género bien cimentado y mejor levantado, Zero Dark Thirty es un buen pedazo de carne cruda preparada sin melodramas, exhibicionismos ni artificios, confiando cuando hace falta en el poder del fuera de campo y manejando firmemente la elipsis. Una película que, gracias a una prodigiosa secuencia final -insuperable ejercicio bélico-, termina resultando abiertamente explosiva y directa, capaz de morder con colmillos serrados y que demuestra que Bigelow es una de las más firmes realizadoras de acción (en todas sus acepciones) del cine americano actual. Vive Dios que la cineasta sabe tensar la cuerda, aguantar el pulso firme y no salirse de los parámetros clásicos de planificación y montaje para terminar dotando de un peso intemporal a su artefacto.

Una película que, en fin, aburrirá a los que demanden explicidad en la representación del poderío militar americano y hará levantar una ceja a los que esperen sangre crítica y derrotismo moral hacia el estamento de seguridad nacional americano. Pero Zero Dark Thirty es espectáculo de intachable rigor fílmico, cine musculoso sin trampa ni cartón, discurso desnudo, seco y directo: el de la realidad pasada por el tamiz del cine popular hecho con agallas e inteligencia capaz de cortar la respiración y hacernos olvidar durante un tiempo insensato que tenemos que volver a coger aire.

8/10

Por Xavi Roldan

Y en el Blu-Ray...
Albergábamos ciertas dudas sobre el lanzamiento de La noche más oscura en formato doméstico, habida cuenta de la extrema importancia de sus escenas oscuras, fuente de sufrimiento tanto en DVD como (en menor medida) en alta definición. Dudas que se acrecentaban cuando, ya desde sus primeros compases más diurnos, el grano hacía acto de presencia en la imagen, si bien de manera apenas perceptible. En otras circunstancias habríamos estado gozando como niños con la asombrosa definición de la edición en Blu-Ray, así como de la fuerza de sus colores, que respeta a la perfección (incluso mejora) las experiencias percibidas en las salas hace unos meses. Pero en esta ocasión teníamos miedo. ¿Cómo respondería el disco a esa cacería nocturna haca el final de la cinta? Pues bien, estamos de enhorabuena. Esos pasajes de noche profunda y oscuridad cegadora se pueden disfrutar a la perfección, mejor incluso que en muchas de las grandes pantallas en que la película fue exhibida. Excelente calidad visual, y excelente audio en todas sus opciones (mejor el DTS-HD Master Audio 5.1 para el inglés, claro, pero el DTS 5.1 en castellano también revienta altavoces perfectamente.
Además, la edición en Blu-Ray incluye los siguientes extras:
  • Toda una proeza: Pequeñísimo Cómo se hizo estructurado según declaraciones de Kathryn Bigelow, que hace más las veces de presentación que de docuemntal sobre la película en sí. Apenas tres minutos es lo que dura.
  • El recinto: Algo más generoso en la duración (casi 10 minutos) es este clip especialmente dedicado a las localizaciones de la película. En concreto, la de la supuesta casa de Bin Laden…
  • El entrenamiento: en la estela del extra anterior. 7 minutos sobre la rigurosidad y la importancia del entrenamiento de los soldados, la planificación de las operaciones militares y demás. El apartado más interesante del material añadido, que confirma lo que ya se intuía (o directamente, se sabía): que se contó con la colaboración de profesionales.
  • Jessica Chastain en el punto de mira: Casi seis minutos dedicados a la figura de la protagonista, excelente actriz que maravilló a todos, gran capacidad de entrega y adaptación…


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7 comentarios :

Sidney Sarah Ripley dijo...

Bueno, peliculón y no me lo esperaba. Ganas. Muy linda la crítica.

Feliz 13 Caps & Bluts, a todos los Caser@s, al mundo cinéfilo en general y hasta le envío tres besos cariñosos a Ridley Scott, que me da un poco de penita por lo de su hermano, y hago ver que me olvido de planeta-Prom.

Y mis mejores deseos y tres besos muy muy especiales para Michael Fassbender por todas sus partes.

Happy New Year!!

ElHombreQueRíe dijo...

A mí el tema me da tanto repelús político que creo que me va a impedir ver una buena película. Pero es que el tema real de base me resulta casi cercano a la fantasía...

Xavi Roldan dijo...

Hombre, no! Que los árboles no os impidan...
En fin, películas con contextos e ideologías políticas chungas las hay a patadas (aunque esta ni siquiera es el caso). No hará falta, supongo, recordar ejemplos.
De verdad que esta es una película estupenda!
En fin, al final puede que no te guste si es que al final la ves, pero no creo que fuera por esos motivos...
En cualquier caso si la ves nos dices!
Un saludo grande!

SavemeBarry dijo...

Muy grande. Poco que añadir.

Me ha encantado todo, desde la firme dirección de Bigelow (mucho más ágil que en The Hurt Locker), el ritmo bien llevado, los secundarios y la inmensa Jessica Chastain. Todo lo que diga va a ser poco. Su progresión hacia esa agente bad ass un poco Carrie es creíble y nunca pierde los estribos del todo. La escena que la enfrenta con Kyle Chandler es fantástica. Antes era fan ahora soy su fiel adorador.

Como dices tiene un discurso directo... pero te deja ensuciarlo y favorece a ello.

No puedo ponerle pegas...la duración es larga pero me cuesta quitar cualquier escena.

Sidney Sarah Ripley dijo...

Disfrutada a tope, me encantan este tipo de pelis y ésta está muy muy bien hecha. Cierto Caps que retufa a "Homeland" por varios flancos pero la CIA es la CIA. Heavy -muy heavy- la escena final, el asalto, ya se sabía pero verlo así en detalle... tela marinera. Tan historia de las atrocidades de inicios del XXI como el ataque a las Torres Gemelas. Para mí claro.
Cine político eficaz que me mantuvo asqueada y enganchada a la trama -y eso que ya nos lo sabíamos todo ;))- durante todo el rato.

Xavi Roldan dijo...

Peliculaca, eh?
Y gana con el recuerdo, tuchuru...

"Cine político eficaz que me mantuvo asqueada y enganchada a la trama"... Mola! es como debe ser un buen thriller político. Mira las de los 70 tipo "The Parallax View", "Marathon Man" o "Los tres días del cóndor". Que teniendo poco que ver con "ZeroDark30" son muy guays y dan mucho yuyu at da seim taim...

Sidney Sarah Ripley dijo...

Para cine político de los 70, Argo (ésta me recordaba más a Homeland ;)). En la de Affleck -tú mismo lo decías en la críitica- la sensación de peli setentera es constante no sólo por los hechos narrados (1979) si no por la estructura el tono thriller, me gustó un montón el montaje y el ritmo que infería a la peli. Me gustó más que ZeDT pero supongo que porque estaba más implicada en el éxito de la misión y el devenir de los personajes que en ZDT dónde la sensación de rechazo estaba siempre presente. Y el careto de póker invariable de Affleck le encajaba al personaje como un guante.

Jiji, muy muy fan de "The Parallax View" (Beattybabas), bueno lde as tres, y añado dos más a mis favs de denuncia USA-'70s: "Todos los hombres..." y "El cazador".
No, si cuando yo digo que Ben Affleck aspira a ser el Redford de los 20 del XXI y a montar un Sundance 2.0 no voy desencaminada, no. Menos guapetón pero mejor director seguro, eso también. Muy contenta por su Oscar y emocionada con las proudtears de la Garner ;)

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