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Crítica de Sin tregua (End of Watch)

Llévatelo
Sin tregua (End of Watch)
Es curioso lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte con el género del material encontrado: cuando no falla una cosa falla la otra, que luego intenta corregirse para que vuelva a fallar la de más allá. Si funcionan las historias que cuentan las películas que se agrupan en este estilo cinematográfico, falla la forma en que se presentan. Si funciona la forma es porque se violan sus principios de plausibilidad (ocurre cuando nos preguntamos quién demonios graba las imágenes encontradas de marras). Pero entonces ocurre lo que a Sin tregua, y lo que falla es la historia. En definitiva, la nueva película de David Ayer (suya es la mucho más estimulante Dueños de la calle) se adscribiría en el club de Chronicle, Project X o The Bay, transgresores por excelencia en el mundillo que nos ocupa, y de hecho hasta los superaría: ya de entrada, se propone abiertamente una mezcolanza entre filmaciones reales con montajes de cine, acelerados y videocliperos, pero puramente... eso, cinematográficos. Responde a lo que exigen quienes están hasta las narices de tanto brinco de cámara y mareo en una sala de proyección. Sólo que lo que cuenta es francamente pobre. Y encima, irritante.

Y es que esto va, simple y llanamente, del seguimiento de dos policías, policías polis, en sus rutas por los bajos fondos de Los Angeles. Vale, tienen vida privada que compaginan con sus obligaciones profesionales, pero en esencia, la cosa no pasa de ahí, de una sucesión de episodios tan previsibles como irrisorios. Y si pasa es para tirar por donde no toca, pues si bien no son pocos los conatos que auguran una crítica sobre los abusos de las fuerzas del orden de los USA, a la postre esas esperanzas acaban cayendo en saco roto. Demonios, pocas veces se encontrará la policía norteamericana con una oda a su labor mejor que la de Sin tregua. La devoción con la que Yates la retrata raya en lo imprudente, como si en los últimos diez años se hubiera mantenido totalmente ajeno a la controvertida (cuanto menos) imagen que el propio cuerpo se ha encargado de hacer pública. Y eso, en estas latitudes, puede llegar a cargar demasiado las tintas.

End of Watch

Además, claro, de que para conseguir exponer su punto de vista fuerza la máquina, acaba por desprenderse totalmente del supuesto realismo de todo ello para caer en una quasitrama arquetípica, plagada de burdos clichés con gran eclosión dramática final, digna de pañolada, incluida. El héroe anónimo, el sacrificio de los que se dedican a preservar todo lo que nos rodea... Nada hay en Sin tregua que no parezca desfasado y enmohecido, salvo por su cacareado estilo formal, ese falso documental que no tarda nada en antojarse total e irremediablemente desaprovechado. Nada acaba cuajando de la violencia que, en teoría, se respira por las calles de los bajos fondos de L.A., de esas sensaciones que el espectador debería sentir en primera persona y de manera vívida. Es una misión imposible pretender transmitir algo a nivel sensorial cuando el apartado más "palpable" está tan encorsetado en lo peliculero y el absurdo. A su lado, un episodio cualquiera de The Shield (evidentes sus semejanzas) es un alarde de emociones.

End of Watch

En medio de todo el desperfecto, un par de valores realmente acertados acaban desperdiciados, lástima. No tanto por el primero de ellos, una ya mencionada planificación interesante que alterna con atino escenas reales con ficción, logrando que el habitual rechazo a todo lo que suene a found footage brille por su ausencia (al menos durante buena parte del metraje); sino por el segundo, un par de actores esforzados que hacen de sus roles sendos personajes creíbles, humanos, cercanos. No sería del todo descabellado ver a Jake Gyllenhaal y Michael Peña (curioso: se pasó por The Shield con relativa trascendencia) en un lío debido a la filtración de alguno de sus vídeos, bailando dentro del coche patrulla y yendo a velocidades impropias, por ejemplo. A la postre ellos y la relación que los une son los dos valores que realmente logran que Sin tregua no sea el cero a la izquierda al que apunta con todo lo demás. Pero sigue siendo aburrida, monótona, intrascendente y temerariamente conservadora. Una joya, vamos. Para una vez que aciertan con la forma...
4/10
Por Carlos Giacomelli


Y en el Blu-Ray...
Cameo se encarga de distribuir por aquí la película, y opta por una edición en Blu-Ray generosa en extras, si bien se antoje un pelo por encima de sus posibilidades (el audio y video funcionan de maravilla, claro, pero se acoplan a las muy limitadas exigencias de las cámaras que se emplean a lo largo de la película, lo cual puede llevar a granulados y pixelaciones de imposible disimulo). Los extras son los siguientes:
  • Secuencias de rodaje: 16 minutos de momentos del rodaje, preparando escenas, etc.
  • Las mujeres de Sin tregua: Cápsula de 2 minutos con declaraciones intercaladas con escenas de la película, para definir el papel de las mujeres.
  • Entrevistas al director y los actores: Este capítulo recoge ocho entrevistas a director (Ayer) y actores. La opción “Ver todo” permite ver los 40 minutazos totales de las mismas sin tener que saltar de capítulo en capítulo
  • Policías de Los Ángeles: Cuatro cortes de 9 minutos en total, que hacen un batiburrillo de declaraciones y escenas de Sin tregua. Temas como la forma en que se trata la figura de los policías, o la importancia del cuerpo en sí, acaparan el interés.
  • Trailers y spots: Cinco vídeos promocionales en total.
  • Ficha técnica y artística
  • Otros títulos

2 comentarios :

Anónimo dijo...

hola el director no es David Ayer? me quedo sonando eso...me encanto la critica. Un abrazooo

cabalerian

Carlos Giacomelli dijo...

ay, sí, culpa mía, un pequeño lapsus fruto de que ambos directores suenen igual y me importen, más o menos, lo mismo, jejeje!

Gracias por el aviso!

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