DVD-Crítica de Cure

Cure
La proliferación de cine japonés hace que, lejos de latitudes asiáticas, sea prácticamente imposible seguir la pista de tantos cineastas válidos, por lo que se tiende a una agrupación por géneros que puede dar pie a confusiones peligrosas. Sin ir más lejos, en el póster al que se recurre para la portada de la nueva edición de Cure (distribuida por aquí por Cameo bajo la colección Winds of Asia), se describe a la susodicha como "la obra maestra del cine de terror japonés"; la mete, en definitiva, en el saco de los círculos de Nakata y las maldiciones de Shimitzu. Y eso puede llevar a la confusión: si bien la propuesta de Kiyoshi Kurosawa cuenta con no pocos elementos propios del género, en realidad bien podría ser la alternativa nipona de cintas como Seven o El silencio de los corderos: un thriller tipo whodunit, no exento de truculencia pero lejos de niñas vestidas de blanco, de sombras cruzando la pantalla en primer plano ni demás lugares comunes del terror en general y del j-horror en particular. O sea, nada que ver con lo que se nos invita a pensar.

Ahora bien, como thriller policíaco Cure farda de dos elementos fundamentales para el éxito. Una serie de asesinatos brutales no tanto por su violencia física, que también, como por su imprevisibilidad (y en ese sentido sí, la cinta acojona que da gusto); y un estilo sobrio, elegante, que no se conforma con la vulgaridad a la que acaba cayendo la gran mayoría de exponentes recientes del género, fácilmente confundibles con productos televisivos (e incluso palideciendo ante ellos). Con estos dos ases bajo la manga, serpentea un entramado episódico (pelín demasiado incluso) que arrejunta diversos casos con mismo modus operandi en su bloque inicial para sumir al espectador en una historia de violencia con evidentes ecos lynchianos: la estructura de la trama, la recreación en los momentos más malsanos, las secuencias casi alegóricas...no son pocos los nexos de unión que pueden dibujarse entre el japonés y el responsable de Carretera perdida.

Cure

Sin que eso signifique, por contra, que Cure se olvide de dónde se encuentra. Hábil combinador de estilos, como demuestran Pulse (más comercial) y Tokyo Sonata, Kurosawa consigue acercarse a Lynch o Fincher al mismo tiempo que pone en evidencia las raíces niponas de su propuesta. Por ritmos, personajes, y un devenir juguetón con lo sobrenatural del que mejor saber lo menos posible, Cure es evidentemente japonesa. Pero más definitorio aún de su denominación de origen es la facilidad con la que llega allá donde el cine occidental seguramente se hubiera echado para atrás. Y eso, a la postre, es lo que la acaba marcando la diferencia. La que nos ocupa es una cinta que podría tildarse de convencional en líneas generales, pero loca, desquiciada. Pasada de rosca pese a su contención estilística. Y como tal, atrapa, pese a su tempo gélido y lo fragmentado de sus compases iniciales; esconde sus desbarajustes rítmicos (menos metraje no le habría venido nada mal, la verdad) mediante la absorción total del espectador. Y cuaja.

Cure

No por nada ha adquirido esa categoría de culto reciente reservada tan sólo a unos pocos mesías, de la talla de las mejores propuestas de Bong Joon-ho o incluso Park Chan Wook. Y con mayor razón si se tiene en cuenta su año de producción, anterior al boom de cine asiático de The Ring y compañía. Y aunque eso pueda jugar hoy en su contra (quince años después de su estreno empieza a antojarse superada); aunque pueda resultar incómoda por su contención emocional y la lentitud con que todo parece evolucionar, al final la evidencia resulta innegable. Cure forma parte de la historia reciente de la industria oriental, aglutina muchos de los valores que hoy en día siguen vigentes para discernir lo realmente válido entre la infinidad de productos que nos llegan desde la otra esquina del mundo, y lo más importante, sumerge al espectador durante casi dos horas en una investigación pesadillesca y poco a poco va apretando la soga que le ha echado al cuello hasta los esperados títulos de crédito.
7/10
Por Carlos Giacomelli

Y en el DVD…
Poco se puede decir de la edición en DVD de Cameo, salida al mercado al mismo tiempo que el Blu-Ray - al que no hemos podido hincarle el diente. Se trata de una edición totalmente carente de extras (a diferencia de la que salió en 2008 de la mano de Warner Home Video, descatalogada), y con una calidad de imagen y sonido aceptable y poco más. De hecho, durante su visionado se detectan dos errores de vídeo al principio de la cinta, seguramente fruto del material original pero que a estas alturas ya deberían ser historia. Y en algún que otro momento se aprecia un nivel excesivo de grano. Por el contrario, el contraste de colores es perfecto para la ocasión (puede quedar algo antinatural, pero le va que ni pintado a la película), por lo que en líneas generales, estamos ante una de esas ediciones complementarias, correctas para quien quiera ver la cinta y se conforme con eso. A nosotros nos vale, pero quien guste de ediciones repletas de chuminadas puede salir escaldado…

4 comentarios:

  1. La verdad es que es flipante la cantidad de casualidades (agradables) que me topo en esta página!!! Soy un absoluto analfabeto en el cine de Kurosawa (obviamente de Kiyoshi, no de Akira), vamos que no he visto nada suyo, pero la casualidad es que justamente esta noche me pasaré por la Filmoteca de Bcn pq proyectan uno de sus films, Los Ojos de la Araña (desconozco su título original) de la cual he escuchado cosas muy positivas (al igual que del cine de K. Kurosawa). Una vez vista si me llena (como hace poco lo hizo el cine de Suzuki o Teshigahara (Una mujer en la Arena me partió en 2), aunque supongo que poco tienen que ver entre ellos, intentaré conseguir más obras y entre ellas ésta para comentarla contigo

    Pôr cierto, como siempre, gran comentario Carlos!!! Saludetes!!!

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  2. "Una mujer en la arena" es BRUTAL. Partir en dos es justo lo que hace.
    Yo tb me apunto a "Cure". Ya diré.

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  3. + varios 1s
    "Una mujer en la arena" es acojonante. Muy fan de toda aquella producción japo de los 70: Kobayashi, Imamura, Shindo... y, claro, Teshigahara: "El rostro ajeno" también es acojonante.

    Y yo, como siempre, no voy a encontrar momentos para escaparme a la filmo. Maldita sea, con lo que mola el ciclo ese de la Daiei. Yoshimura, Kinugasa, Kawashima, Ito, Inagaki... Mataría por ver a Ichikawa en pantalla grande. Bueno, y a Mizoguchi, pero ese ya lo he visto un par de veces en cine (a veces mi voda mola) (pero a veces no, cuando no me puedo escapar a la Filmo)

    Saludes!

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  4. Bueno, pues gracias por los comentarios! Yo, la verdad, meh por mi parte, no he visto la de la arena. Pero es que hay tantas que no he visto, que mejor me callo, me la apunto, y me la voy preparando.

    Por lo demás, Cure, eso, Cure. No sé hasta qué punto acabaréis cumpliendo vuestra promesa (oh, sí, lo habéis prometido sobre todas las cosas. Sí) de verla, pero la verdad es que espero vuestras opiniones! Ya digo, me parece moderadamente cojonuda (un 7 viene siendo eso, a veces, en La Casa) pero bien cierto es que su ritmo es raruno, y su impacto hoy en día se ha perdido un poquete. Así que eso, os espero por aquí uan mor taim

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