Crítica de El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)
El tiempo dirá, pero no sería de extrañar que en un futuro, los hermanos Wachowski acabaran considerados como los directores-profeta por excelencia, los avanzados a su época, pioneros del nuevo cine. Algo que, en realidad, ya buscaban en tiempos del primer Matrix y que de hecho, le escueza a quien le escueza, consiguieron al menos parcialmente. Antes, claro, de pasar a ser los cineastas malditos. Y es que tan cierto es que nos convencieron a todos en 1999, como que ahora ya se les ve el demasiado el plumero, a ellos y sus prepotentes discursos metafísicos, de tan altivas formas como huecos fondos. Las secuelas de Neo y compañía nos agotaron, su mano detrás de la adaptación de V de vendetta se hacía demasiado evidente, y hasta la revisión de Speed Racer contenía innecesarios mensajes escondidos en sus piruetas visuales. Pero sea como sea, nadie duda de su condición de rara avis, por más o menos forzada que esté: la búsqueda constante del más difícil todavía, sus revoluciones visuales, la exagerada enormidad de todas sus propuestas (a excepción de la iniciática y deliciosamente sencilla Lazos ardientes) y lo agotador de sus resultados... todo siempre a lo grande, como si de una versión ciberpunk y pasada de rosca de Cecil B. DeMille se tratara (¡ecs!). De hecho, cualquier intento de pensar lo contrario queda definitivamente sepultado bajo El atlas de las nubes, adaptación de la inadaptable novela homónima de David Mitchell que vuelve a suponer un guantazo a la cara de la industria. Un nuevo reto, traducido en enésima épica scifi desmedida, desproporcionada y agotadora, cargada de pseudofilosofía. En definitiva, un nuevo divisor neto de audiencia. Los Wachowski (y Tom Tykwer, tercer director del cotarro) han querido desmarcarse una vez más con un nuevo salto mortal, esta vez triple y de espaldas (que, de momento, se ha pegado un sonoro batacazo en taquilla americana). Lo dicho, el tiempo dirá…

Lo que estaba claro desde un principio es que El atlas de las nubes estaba condenada por varias razones, empezando por sus propios directores. Los otrora venerados hermanos son ahora rechazados por buena parte de espectadores y crítica, todo movimiento suyo se espera con el cuchillo entre los dientes (que cada vez hay menos dispuestos a aguantar sus discursos pretendidamente elevados). Vamos, que lo de Matrix dolió y de qué manera. Tanto como para que lo de Speed Racer sonara a desaparición definitiva de los hermanos. Y sin embargo, rentas de la mentada trilogía mediante, hete aquí que regresaban con una idea más descabellada todavía, para alegría de una Warner que, es de imaginar, sólo puede callar y asentir. Nada menos que la adaptación de un clásico moderno de la literatura fantacientífica, sobre diversas historias ambientadas en otros tantos periodos, tan separadas en el tiempo, como vinculadas entre sí de un modo u otro. Complicado. Echando más leña al fuego, se fueron sabiendo aún más detalles temibles: una duración de tres horas, un reparto demencial interpretando a múltiples personajes, derroches de dinero rayando en lo vergonzoso, violencia y sexo explícitos (borrando de un plumazo a buena parte de su potencial audiencia)... Nada auguraba un final feliz.

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

Y seamos francos, el resultado puede (y de hecho, lo hará) irritar a propios y extraños. Todo lo que se auguraba se cumple en una película liada y liosa, excesiva y descompensada, cuyo hilo se pierde y se recupera con alternancia propia de un yo-yo; no son pocas las veces en que uno debe preguntarse qué demonios se le está queriendo contar, o directamente de qué va el argumento. El atlas de las nubes responde a los delirios de grandeza de cuatro (como mínimo) de sus seis manos, los directores hacen lo que quieren con ella en la que probablemente sea la superproducción más hermética y que más a su bola vaya que se recuerde. Y en medio del monumental galimatías, actores cargados de maquillaje y narices postizas parecen dejarlo todo en una gigantesca parábola sobre la esquizofrenia. Tienen que pasar muchos minutos para empezar a atar cabos, y luego muchos más para acabar de entrar en su juego. Un juego agotador, cargado de clímax que se alargan lo indecible y de descalabros que se antojan definitivos. Y todo para que la resolución final, la respuesta al gran enigma que sigue siendo lo que quiera que nos pretendan vender esta vez, sea tan sencillo como un juego de niños. Es la nada más absoluta.

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

Un vacío que, eso sí, se presenta la mar de bien. Su poderío a nivel audiovisual convierte a la producción en una nueva obra de arte para los sentidos, y la velocidad a la que presentan tantas líneas temporales, tantos universos con semejante cantidad de elementos para el disfrute (grandes navíos, ciudades futuristas, cachivaches tecnológicos, tiroteos, sangre...) se ganan un primer e inesperado voto de confianza. Ah, primer aviso. Le sigue un potente efecto embelesador, una fuerza implícita que clava la mirada del espectador en la pantalla y fuerza a su cerebro a tratar de atar los cabos antes que nadie, buscando parentescos, duplicidades de personalidad, o lo que sea que se le ocurra para unir todas las historias. Y entre una cosa y otra; con los tiempos entrelazándose sin pausa y el cerebro echando humo; con sus problemas de ritmo y sus pedantes discursos aleccionadores; con las prótesis y las sobreactuaciones de Tom hanks, Halle Berry y Jim Broadbent, y los grotescos ojos achinados de Jim Sturgess y Hugo Weaving... salta el click. Resulta que en conjunto, a poco que se quiera entrar en su juego y aun reconociendo sus errores, El atlas de las nubes puede acabar cuajando. Qué demonios, tiene algo de embriagador en su entrañable condición de intentona fallida, su filosofía de mercadillo.

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

No seré yo quien discuta que la película que nos ocupa ha salido rematadamente mal. El que quiera sacar a relucir todos sus peros puede que tenga que apuntar una lista entera. Pero ya lo avisaba al principio, que esta es de aquellas que se aman o se odian; si se está entre los primeros, es incluso difícil de explicar el porqué. Pero eso sí, ¡hasta gana con el tiempo!). Y es que a veces, cuando todo lo demás falla, el cine puede aferrarse a su condición de viaje: a poco que consiga trasladar al espectador y hacer que se sumerja en un mundo nuevo durante un rato, la misión se habrá cumplido al menos para una parte del público. Y no cabe duda de que El atlas de las nubes tiene potencial para parar un tren. Así que aun a riesgo de que se me increpe por la calle, previendo las críticas que recibirá la cinta, y si acabar de tener del todo claro los motivos, yo confieso: los hermanos Wachowski me han sabido colar el gol.
8/10
Por Carlos Giacomelli


14 comentarios :

Sidney Sarah Ripley dijo...

Clarinete, thanks Caps. Yo me apunto y ya veremos, pero como lo dices tú, yo me creo que (esta vez sí, jé, Prometheusfight ad infinitum) "el cine puede aferrarse a su condición de viaje: a poco que consiga trasladar al espectador y hacer que se sumerja en un mundo nuevo durante un rato, la misión se habrá cumplido al menos para una parte del público". Yo tengo suficente si se me llevan un rato a otros mundos.
Y además gracias a tí iré con espectativas reflexivas cero (tampoco esperaba más de ellos) y no me enfadaré. Me apetece. Y eso que me cuesta Tom Hanks pero como son varias historias no será prota absoluto y además le he visto un careto muy raruno así que creo que no habrá problema.
Una crítica superclara y directa. Perfecta para mí (pa perfectérrima te falta una n en el si(n) de la penúltima línea. Servidoreta).

Sidney Sarah Ripley dijo...

Supongo que imprescindible big screen, oi?

Carlos Giacomelli dijo...

juas, gracias por el apunte (y con Blogger haciendo el tonto, va a ser difícil poner esa dichosa "n"!).
Es para ver en pantalla grande y de hecho, repetiré y la veré en mejores condiciones (Apremiaban los Globos de Oro...). Dicho lo cual, esta, si ya te gustó poco Proemtheus, puede que te provoque pruritos en la piel y todo! En serio, es más fallida, más simple, más incongruente, más cogida por los pelos, más básica, más larga y más chunga que la del amigo Scott (y no lo digo para seguir con la guerra, que también, sino plenamente en serio, si no entras en el juego.... UF!)

Sidney Sarah Ripley dijo...

Ya, pero en esta ya voy avisada, por tí.
Ya os dije que en el segundo visionado disfruté mucho de Prometheus. Sin expectativas, sabiendo lo que había, disfruté de lo disfrutable y aire. Tú crítica deja muy claro lo que hay así que, a no ser que me aburran las tres horas, ya me colará. Y me apetece verla.

eme dijo...

De acuerdísimo con el Capitán...la película es larguísima, densísima, pero no sé porqué ni cómo, pero no me hizo bajar ni un momento la vista de la pantalla (o proyección...), pese a las 3 horas que roza (!!!)
A mí, contra más pasa el tiempo y más pienso en ella, más me gusta.
Recomendable 100%

Carlos Giacomelli dijo...

jejeje, yo no, yo la sigo desrecomendando al 100%, avisados quedáis! xD

Según cómo, puede ser vergonzosa. De hecho, no tengo demasiado claro que objetivamente no lo sea. Pero sí, me mola que a ti también te haya dado ese no sé qué!

Unknown dijo...

Hola:

Os llevo leyendo bastante tiempo y me gusta tener una opinión fundamentada en criterios más o menos coincidentes con los míos antes de ir al cine.

Esta es la primera vez que escribo porque también es la primera vez en la que creo que puedo aportar algo por haberme leído el libro en su idioma (o sus variantes, para el que lo haya leído) original.

Personalmente, me ha encantado y creo que la obra en sí no permitía acercamientos mucho más fidedignos. Al respecto, una observación que podría ser pertinente: he leído que se le echa en cara no haber respetado la estructura en abanico del libro. Encuentro la razón en que han tenido que eliminar mil y un momentos con bastante fuerza de la obra original: las historias contadas como en el libro hubieran pegado unos saltos enormes en un parpadeo. De la manera en que han hilado, si se puede llamar hilar a los continuos saltos que se dan, la trama, los huecos entre los pasajes se hacen más llevaderos. Cuando has retrocedido doscientos años y avanzado otros ciento cincuenta, no te choca no encontrar al volver todo exactamente como lo dejaste.

En fin, que la recomiendo y que espero volver a tener algo que contar algún día por aquí.

¡Saludos!

Carlos Giacomelli dijo...

Vaya, qué tarde te escribo! Mil disculpas, tenía un montón de comentarios traspapelados! Así que has leído la obra original, genial! Así me podrás responder: vista la película, y al margen de las libertades de su adaptación... me leo el libro igual? Es tan imprescindible? Ya, suena a gilipollas. Una y otra cosa deberían valer por igual por separado. Pero hay taaaaanto que leer...

Unknown dijo...

Hola de nuevo, Carlos:

Muchas gracias por responder. El libro es muy bueno y cuenta mil pequeñas historias paralelas que les dan más profundidad a los personajes, pero en la edición de bolsillo que me he leído son mil páginas casi.

Además, hay un aspecto por el que casi se pasa de puntillas en la película doblada (o se omite, directamente): el lenguaje utilizado. En el libro el autor se imagina la evolución del lenguaje en las dos épocas futuras, con un resultado bastante verosímil. No la pude ver en VO y no sé si en la versión inglesa se ha respetado íntegramente toda la jerga presente en la obra original.

Con esos datos, pues ya te toca decidir a ti, te dejo el enlace con la versión que he leído:
http://www.flipbackbooks.com/titles.html

Acabo de ver 7 psicópatas, por cierto, y no comprendo por qué no le dan más bola a este tipo de películas (3 míseras salas y solo a algunos horarios en Sevilla).

Un saludo,

Luis Miguel Fernández

Carlos Giacomelli dijo...

hmmm... yo la vi en inglés pero no recuerdo nada especialmente raro en el idioma. Alguna vez sí me perdía, pero vamos, nada destacable.

Gracias por la info añadida sobre el libro, jeje, me lo acabaré leyendo!

Y sobre 7 psicópatas, pues sí, es incomprensible. Director con nombrecillo, repartazo... y na de na. En fin, cosas de este país de pandereta. Luego viene Lo imposible y se estrena en 5 salas a la vez (y oh, qué sorpresa, récord de taquilla. No jodas? Si es que, literalmente, no se podía ver otra cosa!)

Nita dijo...

Estoy de acuerdo en asi todo, curiosamente, y sin margo, a pesar de tener argumentos similares yo le daria un 4 maximo. Al principio no entendia nada, pero eso pasa muchas veces en as mejores.peliculas, asi q no me molesto. Pero una hora despues de ver historias inconexas con actuaciones de los.mismos actores que, sinceramente, dejaban bastante que.desear, empece a.mosquearme. Y los.comentarios metafisicos esporadicos y alternados me parecieron tan pretenciosos y... Por que no decirlo asi, de niño de 10 años, que juro que.me empece a poner de los nervios. Las historias me parecieron insipidas y anodinas y la relacion entre ellas pilladas por los pelos. Despues de acabar mepuse a pensar, y si habia relaciones pero me parecio que estaban mal presentadas en la pelicua, en ese aspecto podria habersele sacado ms jugo. Siento como si hubieran hecho deasiados esfuerzos para sacr una conclusion, moraleja, metafora, chámalle X, que un niño te explica en 5min.
En definitiva,me parecio una pelicula facilmente olvidadiza...

Les ha pasado como a.Shyamahan, empezaron con un peliculon, y claro, de la cima solo se puede bajar. Chispun.

Carlos Giacomelli dijo...

Ves? es lo que digo en la crítica. Es cuestión de sensaciones creo. Yo pienso como tú y jamás le llevaré la contraria a quien diga que es una mierda. Porque es una mierda.

Pero es que me olió muy bien, por así decirlo. A diferencia de ti, a mí se me ha hecho medio inolvidable. La recuerdo mucho más que muchas otras películas que vi por aquel entonces, y con mucho cariño, en plan "qué tiernos, los Wachowski".

A mí también me pareció que eran tres horas de nada (o de algo que un niño te cuenta en cinco minutos) pero tampoco es demasiado ilícito eso... necesariamente. Al final, es un fuego de artificio de tres horas. La máxima expresión del entretenimiento vacío.

O algo...

Nita dijo...

Efectiviwonder.

A eso solo he de añadir, ahora que lo veo; cuánto más tiempo lleva escribir un comentario con el móvil y qué feo queda al final... Apú.

Carlos Giacomelli dijo...

Juas, pásate a un PC de esos de toda la vida, anda

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