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Crítica de El último desafío (The Last Stand)

Llévatelo
Póster español de El último desafío (The Last Stand)
"Me ha parecido excesiva". Ese comentario, de un crítico profesional (en teoría, al menos), quedaba en el aire nada más concluir el pase de prensa de El último desafío, debut hollywoodiense de Kim Ji-Woon tras las cámaras (hábil responsable de El bueno, el malo y el raro y Encontré al diablo) que significa el retorno de Arnold Schwarzenegger al cine de acción como protagonista. Una frase de esas que se dicen en caliente, con la sala aún a oscuras, pero a juicio de un servidor, significativa cuanto menos. Y es ue invita a plantearse algunas cosas: explicaría, de entrada, los templados resultados que marcan los tomates podridos y demás sites del estilo1, compuestos por dos generaciones de expertos (siempre en teoría): que se quede en tierra de nadie una cinta así podría remarcar esa diferencia generacional cuyas dos facciones (¿clásico vs joven?) acaban haciendo notar sus respectivas posturas mediante el exceso de entusiasmo por un lado, y la sed de sangre por el otro (aplicando a la postre dos fuerzas iguales y contrarias). Además, podría servir de justificante para sus lamentables resultados en taquilla USA: se dirige a un público muy concreto (jóvenes o no tanto, pero que hayan crecido con el cine de Sly, Arnie, Willis etc), pero su calificación de edades hace que su audiencia natural sea más adulta, la misma que atiende a la parte de la crítica que se ensaña con ella. Y también pondría en evidencia la hipocresía (o falta de miras) de quienes pretenden que cada película que se estrene sea el nuevo Ciudadano Kane. Pero vamos, lo que está claro es que El último desafío se presta a dos juicios de opinión, y que cada cual elija el suyo.

El último desafío (The Last Stand)

Un juicio crítico, por supuesto, acaba con la cinta en menos que canta un gallo. Personajes acartonados e incapaces de sacar a relucir un mínimo de originalidad en un grimoso mar de clichés, pululan sin pena ni gloria por una película absurda, en la que un importante criminal se escapa cuando iba a ser transportado a una prisión de máxima seguridad, y conduciendo un coche trucado se dispone a cruzar la frontera con México por el pueblo en que Swarzenegger ejerce de sheriff. Descabellado, tanto como que el malo de la función sea Eduardo Noriega. Por supuesto, el guión no está exento de pegas. Al igual que sus personajes, todo en él ha sido visto en mil y una ocasiones, por lo que todo es moderadamente esperable, y eso implica que en su primera mitad, el espectador se debata entre el total desinterés de sus pasajes más tranquilos, y la estimulación que le puedan provocar las escenas de acción. A quienes opten por este juicio puede que le caiga en gracia su evidente gusto a western: la espera en el pueblo a que lleguen de una vez los malos, la escena de la llegada del equipo de criminales en sí (dispuestos en fila en medio de una calle abandonada y polvorienta) o la banda sonora, muestran sin tapujos las intenciones de la cinta por re-actualizar el género pistolero. Y referencias hay para parar un tren, hasta el punto de que el propio Arnie llega a decir, estando solo ante el peligro, que más le valdría tirar su placa al suelo... Pero en todo caso, una aproximación mínimamente crítica la pondría a caer de un burro en seguida.

Claro que por otro lado, estará quien se acerque a ella desde la posición del espectador que va al cine dispuesto a entretenerse con una peli de acción de Schwarzenegger. Y desde esta perspectiva, tiene serias posibilidades de gozar como cuando consumía a velocidad de crucero El último gran héroe, Mentiras arriesgadas, Máximo riesgo o Jungla de cristal. Porque la película de Ji-Woon repasa todos los lugares comunes de ese tipo de cine, de entre finales de los 80 y la década de los noventa, y por eso se convierte en un festival palomitero exagerado, de sano humor de brocha gruesa, y desenfadado gore hiperviolento-festivo. El último desafío no vale nada, de la misma manera que no valían nada todas aquellas ni, por citar un ejemplo reciente, Los mercenarios 2. Se trata de un homenaje casi reivindicativo, un punto de nervio y hemoglobina en plena época de cine estilizado y blandengue. Aquí se suda, se traga polvo, se empapa uno de sangre. Oh, y sí, se lo pasa pipa.

El último desafío (The Last Stand)

Se lo pasa pipa con un batiburrillo imposible de Solo ante el peligro, Punto límite cero y Need for Speed. Con su violencia pasada de rosca (más de una ovación sonó en plena proyección, esa misma proyección en la que después se oyó el comentario que habría esta entrada), y con su Arnie en plan Clint Eastwood, pero riéndose de sí mismo (esas escenas en el bar...). Con sus guiños a Europa, el fútbol y las cuentas bancarias en Suiza. Hasta es posible que se deleite con la atinada labor de su director tras las cámaras, que le otorga al conjunto un empaque visual muy por encima de la media, incluso con algún que otro pasaje para el recuerdo. Todo suma para que el espectáculo sea, acorde con las expectativas de cada uno, redondo. Por lo que sí, visiones de uno y de otro están condenadas a odiarse, pero desde la perspectiva del palomitismo, en realidad a El último desafío sólo se le puede reprochar ser inferior que la ya mentada secuela de Los mercenarios, y si acaso un personaje poco contundente: un Arnie algo más motivador no habría estado de más. Por lo demás, es precisamente el hecho de ser excesiva en su imposibilidad, en su violencia, en su humor (no olvidemos la presencia de un alocado Johnny Knoxville), lo que la hace perfecta para lo que se le debería exigir, por lo que tan sólo es cuestión de elegir bando crítico, y yo, desde luego, lo tengo clarísimo.

Vamos, que me lo pasé teta.
7/10
Por Carlos Giacomelli

Y en el Blu-Ray...
El Savor-Emon quien distribuye la película por aquí, y lo hace con una edición en DVD y otra en Blu-Ray. Para disfrutar mejor del impacto visual que busca el director, Kim Jee-Woon, mejor será decantarse por el segundo formato, cuyos 1080p respetan los caprichos del cineasta coreano a la perfección (atención a la escena en el campo de trigo) sin que invitados inesperados (ruido, falta de definición...) molesten el visionado. Impecable a nivel visual y también a nivel sonoro, gracias a un Master DTS-HD 5.1 para la versión original que sobresale en relación a las por otra parte nada despreciables DTS-HD 5.1 versiones en castellano y catalán. Suena que da gusto, lo cual permite redondear sensaciones y disfrutar por todo lo alto de las impagables escenas de acción del film.
Donde se queda algo corta esta edición es en el apartado de los extras: apenas un par de trailers y doce minutos de entrevistas (a buena parte del reparto: Schwarzenegger, Noriega, Whitaker, Alexander y Knoxville), presentado todo ello en definición media (576i), es el bagaje que se trae a cuestas esta en todo caso recomendable versión doméstica de El último desafío.

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1 RottenTomatoes o metacritic son sites dedicados a hacer una media entre todas las valoraciones de los medios más relevantes tanto a nivel impreso, como virtual.

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