Crítica de Kon-Tiki

Kon-Tiki
Con el pedigrí que le infiere el ser representante de Noruega en la presente ceremonia de entrega de los Oscars, Kon-Tiki consigue el premio que necesitaba, y que a otras propuestas recientes de las mismas latitudes se les ha denegado de manera pelín injusta. El premio de hacer ruido, de llamar la atención del espectador y motivar que este acuda a los cines a verla. Lo necesitaba, porque se trata de una de las producciones europeas (o mejor, nórdicas) de mayor esfuerzo económico de los últimos años, lo que se traduce en una historia épica, adaptación del caso real de un científico empeñado en cruzar el Océano Pacífico por el lado que no toca para llegar a la Polinesia desde Suramérica, de la misma manera que lo hicieran los incas en tiempos inmemoriales (historia que, por cierto, ya fue llevada al cine en forma de documental a cargo del propio aventurero, Thor Heyerdahl, llevándose un Oscar por ello). Es injusto, porque Kon-Tiki es, a su vez, uno de los peores ejemplos recientes de la industria del viejo continente; un despropósito con todas las de la ley cuyo aspecto de superproducción norteamericana no esconde sus evidentes carencias presentes por doquier y a todos los niveles imaginables. Y es una pena, porque la ocasión pintaba de vicio.

Ejercicio de sinceridad al canto: por mucha pereza que pueda dar a priori, metidos en materia es difícil no dejarse encandilar por la recreación en modo gran espectáculo de un hecho como el que nos ocupa. Y es que a la breve sinopsis antes mentada se le pueden añadir un par de detalles de interés, tales como que la aventura tiene lugar a finales de los años 50, que la protagoniza un grupo de marineros a bordo de una balsa de madera que imitaría las de los incas, y que las aguas que deben cruzar parecen caracterizarse por la presencia casi infinita de animales de todo tipo. En una improbable cruza, Kon-Tiki vendría a ser la respuesta inmediata a La vida de Pi, sustituyendo el minimalismo personal de Ang Lee por destellos del Robert Zemekis de Náufrago pasados por un minipímer mangado de los estudios Amblin. Por supuesto, con la cadencia propia de un cine cada vez más presente en nuestras carteleras. En resumen, lo tenía bastante a huevo, si se me permite la expresión. Y no es que no lo intente. A la mínima que pueden, los directores Joachim Rønning y Espen Sandberg viran hacia la espectacularidad buscando hacer de su Kon-Tiki un gran espectáculo: ballenas, tiburones, tormentas y amagos de pelea pueblan lo que en teoría debería haber sido, cuanto menos, un divertimento total.

Kon-Tiki

Sin embargo, no lo consigue. No lo consigue ni de lejos, y es que la dichosa balsa hace aguas por todas partes. Una introducción francamente precipitada empieza, de buenas a primeras, a poner en evidencia lo que más adelante será una triste realidad: que los cineastas son incapaces de darle al asunto la más mínima sensación de épica, no digamos ya pasión o progresión climática. En apenas unos minutos se roza la tragedia infantil, se descubre un lugar paradisíaco, se salta a la Nueva York de finales de los años 40 y se consigue el visto bueno para una empresa descabellada. Todo ello pasa por los ojos del espectador de manera pasiva y desganada, aglutinando clichés, una dirección torpe y una serie de personajes (protagonistas y secundarios) desdibujados, de imposible distinción entre unos y otros. Lo dicho, desapego total y antesala de lo que está por llegar. Porque poco importa que los marineros se enfrenten a tiburones, ballenas, o tormentas; que se pasen cientos de días solos en apenas unos metros cuadrados de madera, o que la aventura vaya adoptando tintes de imposibilidad que la hagan, siempre desde un punto de vista teórico, tambalear. Kon-Tiki rara vez consigue salir de la apatía (el muermo), porque sigue pecando de los mismos males. No hay personajes, no hay dramatismo, todo es un cliché después de otro (hágase la prueba: trate el lector de ir adivinando cuándo aparecerá la tormenta, el tiburón o las medusas fosforitas) y toda esa espectacularidad que le deparan los efectos digitales es despreciada por una dirección, planificación y montaje de lo más erróneos. Por eso y porque todo acaba, literalmente, pasando de largo.

Kon-Tiki

Tal vez la gracia intentaba ser precisamente esa, demostrar que no somos el centro de atención de nadie y que la naturaleza puede pasar con toda la pachorra del mundo de nosotros si no nos considera una amenaza. O tal vez se intentaba transmitir al espectador las mismas sensaciones de calma ¿chicha? que poco a poco deberían mermar la paciencia y el raciocinio de unos y otros. Hasta es posible que Rønning y Sandberg intentaran hacer de su Kon-Tiki una suerte de revisión oceánica de Apocalypse Now o de Aguirre, la cólera de dios. Tanto da, como decíamos, no consiguen absolutamente nada de todo ello. Cada vez que un elemento natural se aproxima a la balsa se intuye como un esperanzador arreón para que se anime la cosa, pero se convierte rápidamente en ocasión perdida y en generador de irritabilidad para un público que si acaba sorprendido, es de ver la increíble cantidad de oportunidades despreciadas por hacer de este un film, onírico y bucólico, algo trepidante, espectacular, emocionante, dramático. Nada. Al final, Kon-Tiki se ve convertida en un engendro informe de calidad inversamente proporcional a lo invertido en ella. Una película que si algo pone en evidencia, es la potencia de la maquinaria de la industria cinematográfica, su capacidad por conseguir (trincu trincu mediante, es de suponer) que una cinta que no debería haber rebasado la barrera de la pequeña pantalla acabe figurando entre las nominadas a los máximos galardones. Por lo demás, un peñazo en toda regla, ¿y bonita de ver? Bueno, un servidor ha visto salvapantallas mejores.
3,5/10
Por Carlos Giacomelli

8 comentarios :

José Luis García-Calvo Jaime dijo...

Por increíble que parezca, pero ¡por fin estoy en desacuerdo con una crítica vuestra!

Yo le voy a dar un 6 o un 7, a mi me ha convencido la propuesta, sobre todo en lo audiovisual (el guión no me parece gran cosa) y en el intento de recuperar un espíritu de cine de aventuras clásico bastante respetable.

Vale, está repleta de clichés, de personajes escritos con manual al lado y carece de tensión y riesgo... pero esas escenas acuáticas con el tiburón-ballena, los tiburones blancos, los bichejos tróspidos de neón, la sensación de soledad subyacente... no sé, como que al final me ha convencido bastante.

Eso sí, lo que no le perdono es que en un entorno tan reducido como esa balsa y con tanta personalidad chocante (es un decir, porque apenas desarrolla bien los caracteres de los personajes), no se fomente un poco más el tema del conflicto, del enfrentamiento... ni siquiera está bien tratado el paso del tiempo! Lo cuál es bastante grave en una aventura de este tipo. Siempre parece el mismo día.

Y para colmo estropean un buen clímax SPOILER (lo del tema surfeo por encima del arrecife tiene su aquel) FIN SPOILER con la SPOILER intrascendente carta misteriosa de la mujer de Thor, que resulta de lo más previsible desde el mismo momento en que el papel aparece en pantalla FIN SPOILER. El intento de profundizar en la vida familiar de Thor o en su personalidad, se queda en intento, porque apenas son esbozos muy vistos y recurrentes.

Me he dado cuenta de que estoy señalando más fallos que aciertos, pero la película me ha gustado a pesar de todo eso. En especial como digo todo el tema visual, la labor de fotografía, su banda sonora entre minimalista y señordelosanillera, esos planos subacuáticos, las secuencias selváticas... y esa sensación de: los grandes conquistadores también tuvieron importantes pérdidas en sus logros.

De hecho creo que "Piratas del Caribe: Los muertos no cuentan cuentos" ha caído en buenas manos con este par de directores.

Espero que no liberéis al Kraken por mi opinión, jejeje XD

Un saludo!

Carlos Giacomelli dijo...

Liberad al Krak... ah espera, que nos pides que no. Ok, bonito, bonito, a tu sitio, así me gusta, guapo Kraken, guaaaapo.

Imagino que la cosa es como siempre, cuestión de apreciaciones de cada uno: a nivel "objetivo" (o algo parecido) coincidimos en los mismos fallos y proezas de la peli. Luego está la parte subjetiva, en la que cada cuál le da un peso mayor o menor a los pesos de un lado de la balanza o del otro.

Para mí visualmente es resultona, sí, pero todo eso que comentas (tiburones, olas...) es demasiado fugaz, apenas unos segunditos y ya nadie se acuerda de nada. Eso fue lo que más me jodió, su total rechazo a la explotación de las cosas más molonas de la película (por utilizar jerga erudita xD). A la mínima que daba pie a alguna situación interesante (y ojo, contigo: hablo de tiburones, pero también de enfrentamientos en la balsa) en seguida cortaba de raíz. En ningún momento me dio la sensación de que los tipos esos estuviesen sufriendo, se les estuviera acabando la comida, o les estuviera dando una insolación. Al contrario, estaban ahí estirados, leyendo, cazando tiburones...

José Luis García-Calvo Jaime dijo...

¡Vaya control de Kraken! xD

Lo cierto es que yo no puedo ser muy objetivo con este tipo de películas. Siendo muy muy pequeño aprendí a leer con "La Isla del Tesoro" y a partir de ahí enganché "20.000 Leguas de Viaje Submarino" "La Isla Misteriosa", etc... y claro, ya se me quedó dentro el gusanillo de las aventuras marino-isleño-pirateras (incluso se nota mucho en mis propias novelas), y me veo todas las películas que se estrenen de este estilo, pese a que tengan defectos gordos.

Tal vez por eso, me parece que es una gran película en sentido espectáculo-pantalla grande-marino-aventurera, más allá de los entuertos, tiempos muertos y vacíos de guión que pueda tener (y ésta película los tiene, lo reconozco), pero bueno, en caso de que soltarais al Kraken, siempre le puedo echar la culpa a Stevenson y demás panda de escritores decimonónicos.

Carlos Giacomelli dijo...

alto, cállate. Novelas?

José Luis García-Calvo Jaime dijo...

Vaya, lo siento, lo comenté sin darme cuenta, siempre me salgo de tema. Emm... a ver, resumidamente: sí, novelas. Tengo 7 escritas. Puedes encontrar las cuatro últimas en google si pones mi nombre y apellidos y el título de alguna: "La Apariencia del Odio" o "Una Hermosa Mentira", que es la que más éxito está teniendo, por ejemplo.

Las tres primeras no aparecen porque las escribí en 2004-05-06 y recientemente me he dado cuenta de que tenían muchos fallos y errores y están siendo sometidas a una intensa labor de corrección por parte de mi novia, que me ha ayudado a corregir las cuatro últimas de manera excelente, así que espero que pronto vuelvan a estar disponibles.

Y nada más, perdón por haber dado lugar a un off-topic! Si lo ves conveniente elimina comentarios y ya está.

Xavi Roldan dijo...

Wala! Conque hay por lo menos UN escritor entre nosotros, eh..?
Qué puntazo, tío...! Pues oye, a ver si publicas eso corregido... Nos mandas una copia y te hago una reseña en el Fluzo que te disparo las ventas hasta el infinito.



En serio, un honor ;)

José Luis García-Calvo Jaime dijo...

Gracias por lo de los honores! jeje. No sé si los merezco, porque yo no tengo el éxito de otros escritores que venden millones de libros y ganan premios, pero me lo paso muy bien escribiendo mis historias.

No te preocupes, que si puedo y tengo la posibilidad, os mando alguna para allá. Quién sabe... lo mismo se disparan las ventas y encima os debo un porcentaje por publicidad.

Y en cuánto a UN escritor... yo creía que éramos muchos por aquí, dado que sois un equipo bastante competente de críticos y vuestras reseñas tienen bastante espíritu literario... o ¿es que ésta es una de esas situaciones en las que vosotros solo veis las pelis y las series, y luego apuntáis unas cuántas ideas en un post-it para que las críticas las escriban un montón de monos a tope de tabaco y café, encadenados a máquinas de escribir y ordenadores????

Ahora me quedo con la duda... xD

¡Saludos para todos!

Carlos Giacomelli dijo...

mierda Xavi, te dije que antes o después nos iban a pillar. Que la PETA de los cojones está muy pesada últimamente...

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