Crítica de El increíble Burt Wonderstone (The Incredible Burt Wonderstone)

The Incredible Burt Wonderstone
Lo que más duele de El increíble Burt Wonderstone no es que sea una comedia de categoría medio-baja. Tomada como tal, funciona perfectamente, o al menos, tan perfectamente como cualquier otra comedia de categoría medio-baja. Qué sé yo, las menos memorables de los hermanos Farrelly, las de relleno/familiares de Ben Stiller y Owen Wilson, o buena parte de la filmografía de Jack Black, para que nos hagamos a la idea. A la mínima que una película que quiere hacer reír reconoce sus limitaciones, el espectador se amolda a ellas y, según la honestidad o voluntad de la primera y el estado de ánimo del segundo, se pasa la velada y santas pascuas. No, lo peor de El increíble Burt Wonderstone es que lo tenía todo de cara para recoger el legado de Zoolander y de Patinazo a la gloria, y convertirse en un nuevo hito de la comedia americana. Premisa igual de descabellada que aquellas, reparto espectacular, y director y guionistas curtidos en materia (al primero se le atribuye infinidad de episodios de 30 Rock, a los segundos, el libreto de Cómo acabar con tu jefe); todo ello atajaría de raíz cualquier resultado que no fuera la gloria en estado puro. Y sin embargo…

Sin embargo nos hemos topado con un meh de proporciones bíblicas. Que en relación a las expectativas, significa un golpe durísimo en las gónadas del espectador. Es uno de aquellos casos en los que uno nota que algo raro está pasando, pero se niega a reconocerlo abiertamente, y en su lugar intenta maquillar tan agrias sensaciones con risotadas forzadas, antinaturales, fruto más de las ganas de que salga algo divertido de la propuesta, que del hecho de que efectivamente lo sea. Y claro, como todo buen devoto de Steve Carrell, Alan Arkin o la no-tan-acostumbrada vis cómica de Steve Buscemi, a la mínima que sale un gag por encima de la apática media en la que se sume, jolgorio. Pero es un jolgorio igualmente irreal, un espejismo puro; y al final, estas mentiras piadosas caen por su propio peso en todos los casos de esta línea cómica, y El increíble Burt Wonderstone no es la excepción. No es tan divertida. No es tan inolvidable. No es tan mágica. Y no lo es por varias cosas, pero quizás la más dolorosa de todas sea su indecisión a la hora de agarrar el toro por los cuernos y pasarse de la raya, convertirse en un ser desquiciado y surrealista sin miedo al brochazo excesivo como el que emplea con éxito Tropic Thunder.

The Incredible Burt Wonderstone

En vez de eso, El increíble Burt Wonderstone se arruga. Apuesta por hacer de su archiconocido argumento (dos compañeros afamados se separan de golpe por el desmedido ego de uno de ellos, quien deberá pasar por un calvario hasta que recupere su humildad) la premisa perfecta para una película de corte familiar, con exceso de moralina y azúcar. Pero no rechaza otras máscaras que descolocan al respetable: de golpe se torna agria, de golpe es comedia romántica, para luego recoger las últimas migajas de ese humor demencial que se le exigía y que ya se creía perdido. Demasiados frentes abiertos para desanimar al mayor de los entusiastas. Al menos, hasta que aparece Jim Carrey. Sí, la película ha salido medio rana y su humor va muy por debajo de lo que se esperaba. Pero al margen de tales marejadas, el de Ace Ventura recupera su mejor versión componiendo un personaje que aglutina todo lo que se echa en falta en la propuesta: gags descacharrantes, salidos de madre, gruesos y absolutamente irreverentes. Cada aparición suya es una proeza del humor, hasta el punto de acabar limitando el interés de la cinta a contar los minutos que las separan. El problema, si acaso, es que se le reserve un rol demasiado secundario cuando debería haber significado el epicentro de todo.

Por lo demás, poco que añadir. El increíble Burt Wonderstone no convence pero tampoco molesta, no divierte demasiado pero tampoco se torna aburrida. Se queda en la corrección más absoluta a nivel político/moral, lo cual merma buena parte de sus posibilidades, con las que hubiese contado sólo habiendo aprovechado mejor a sus actores (y por cierto, a los protagonistas cabe sumar la presencia en forma de cameos o roles secundarios, de Gillian Jacobs y del malogrado James Gandolfini). Lo dicho un meh para pasar una tarde tonta de domingo, que queda muy, muy lejos de lo que esperábamos.
5/10
Por Carlos Giacomelli

2 comentarios:

  1. Personalmente, me parece una basura de película, yo le daría un 3 sobre 10

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  2. Bueno, ya se sabe que para opiniones... Déjame adivinar, por eso: ¿eres de los que no soportan a Jim Carrey de entrada salvo cuando se pone serio?

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