Crítica de The Purge: La noche de las bestias (The Purge)

The Purge: La noche de las bestias
La condición de sleeper (éxito inesperado en taquilla de una película pequeña) de The Purge: La noche de las bestias, confirma la imposibilidad total de comprender las idas y venidas del gran público. Se puede entender que el éxito no esté ligado a la calidad de una producción sino al universo que la precede, sagas de libros, series o lo que sea; de igual manera que puede asumirse que la calidad no garantiza la perdurabilidad en taquilla. Y sobre todo, puede esperarse que una película adquiera la condición de éxito inesperado porque tenga algo distinto, ya sea una intensidad emocional inusitada, un argumento rompedor o la recuperación de un género olvidado. El ejemplo reciente por excelencia lo tenemos en Saw. Pero ¿The Purge? Tratar de comprender por qué ha sido esta la seleccionada por el espectador estadounidense (es de esperar que por aquí pase más desapercibida que por allí) puede volverle a uno loco.

Y es que así como quien esto escribe no tiene reparo alguno en reconocer los valores que hicieron del asesino del puzle el éxito generacional que ha acabado siendo, en el caso de la segunda de película de James DeMonaco tras las cámaras se escapan los motivos. Su mayor logro es que, simplemente, no está mal. Que pese a la limitación de sus ambiciones y de sus recursos, consigue componer un espectáculo no hiriente. Y ya. Que nadie espere grandes rompecabezas argumentales, emociones sin parangón o una nueva lección de suspense de esas tipo Hitchcock se sentiría orgulloso, porque saldrá hondamente decepcionado. Y ojo, que no hablamos de un desastre ni mucho menos. Si acaso, de un descenso progresivo que jamás llega a hundirse, si bien se acabe acercando al fracaso. Todo empieza de perlas: en el futuro, los Estados Unidos por fin han alcanzado el Sueño Americano, al menos en un 99%. El paro es casi inexistente, y los delitos también. Tan sólo una noche al año, la noche de la purga, se permite a los ciudadanos ser todo lo violentos que quieran, sin ninguna consecuencia ante la ley. Y claro, todo empieza cuando una familia de bien, que durante esa noche se encierra en su casa para esperar a que pasen las temibles horas en cuestión, se ve atacada.

The Purge: La noche de las bestias

Parte del éxito vendrá de la premisa, imagino. Otra parte, de su reparto: Ethan Hawke y Lena Headey son los padres de esa familia, convertidos a la fuerza en héroes de acción. Y otra, de la promesa de una cinta de altos vuelos en violencia y terror doméstico. A lo que apunta desde el primer minuto, porque si bien a base de trampas de mil y una índole (movimiento exagerado de la cámara y montaje mareante, coqueteos con el estilo amateur, golpazos de sonido, banda sonora constante…), lo cierto es que el estado de tensión al que condena al espectador es evidente y aguanta el tipo casi sin inmutarse. Y eso durante cincuenta de sus ochenta y pocos minutos totales, horteras si se quiere (esa pátina de colores azulados…), pero con la sanísima promesa de un final de épica. Que no llega.

No, porque cuando por fin tiene lugar el esperado (por esperable) enfrentamiento, DeMonaco pierde los papeles, y vulgariza aún más su propuesta, esta vez pasándose de la raya con lo que ya no son trampas, sino directamente jugarretas que dejan sus vergüenzas al descubierto. La cinta se torna confusa hasta resultar molesta, la acción se vacía de cualquier otro ingrediente añadido (consecuencia, desarrollo argumental…) y se limita a una concatenación irritante de Deus ex machina que echa por tierra sorpresa, tensión y seriedad. Queda una película correcta por los pelos, un entretenimiento sólo si se acompaña de cuencos de palomitas tamaño XXL. Queda, principalmente, una ocasión desaprovechada: esta podía haber sido la gran película de terror no-paranormal de los USA, la respuesta a À l’Intérieur francesa o al Secuestrados español. Y se limita a ser, como de costumbre, un juego de niños.

The Purge: La noche de las bestias

De ahí que no se entienda su éxito. Como distopía del futuro con Lena Headey, está la infinitamente superior y mucho más cañera Dredd. Como terror en casa, está el remake norteamericano de Funny Games. Y como mero thriller con asesino enmascarado, de escasas pretensiones y menor presupuesto, está The Collector. Casos muy superiores, que sin embargo no tuvieron la suerte de esta sobrevaloradísima, correcta pero tirando a mediocre The Purge.
5,5/10
Por Carlos Giacomelli

The Purge: La noche de las bestias (The Purge)Y en el Blu-Ray...
La Universal edita esta película en formato doméstico sin que, como viene siendo habitual cuando de estrenos recientes se trata, se le pueda echar nada en cara a nivel audiovisual: la imagen es excelente, con un nivel de detalle prácticamente perfecto y sin pérdidas de calidad pese al abuso de oscuros y de colores alterados que se gasta la propuesta. Y en cuanto al audio tres cuartas partes de lo mismo: habituales DTS 5.1 para los diversos doblajes de que dispone, y un estupendo master DTS-HD 5.1para su versión inglesa.
El problema radica en la escasez de extras con que se presenta la edición: apenas un Cómo se hizo tan bien presentado (alta calidad, versión original subtitulada) como escueto.

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