Crítica de Magic Magic

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Sea como sea, y no importe lo que pueda decir al final de esta crítica, siempre es bienvenido el arrojo. Vaya por delante que me caen bien los creadores que se atreven a diversificar sus propuestas y a mostrar nuevas caras de si mismos y, de paso, de los distintos campos que toquen. Y si lo último que le conocíamos a Sebastián Silva era un nada desdeñable drama con tintes sociales y ramificaciones sociológicas (La nana) bienvenida sea esta especie de aproximación al género del terror, aunque en el fondo con aquella comparta un modus operandi parecido: punto de partida más o menos convencional, desarrollo crispado que termina derivando hacia algo que podríamos definir como thriller emocional. Y como tal Magic Magic es de una intensidad notable. Todo lo que quede en medio, entre el punto de arranque interesante y el clímax innegablemente potente, es lo que definirá el éxito o fracaso de la película.

Estamos ante la historia de Alicia, una adolescente norteamericana que se traslada unos días a Santiago de Chile a pasar unas vacaciones junto a su prima y varios amigos de esta última. Mala decisión, habida cuenta de que la joven empezará a sentir un creciente malestar junto a unas personas a quien apenas conoce. La incomodidad llevará al desconcierto, eso al rechazo y de ahí a la paranoia. Hasta que Alicia pierda por completo la noción de la realidad y termine confundiéndola con la pura ficción: con la ensoñación enfermiza o con la alucinación. Un planteamiento inicial de extraño en una tierra extraña, de viaje al terror, de verano en un no-lugar amenazador y que, cánones mandan, deberá constituirse como la prueba definitiva de maduración, la que se supera o en la que se perece. Probablemente no sea casual que nuestra protagonista se llame igual que la Alicia más popular de la historia de la literatura universal.

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Así que seguramente la propuesta de Silva no quede en mero ejercicio estético, en transgresión intergenérica o en estilización de algunos preceptos e iconos clásicos del terror: la cabaña en el bosque, la degradación mental, las posesiones. Si no que, básicamente, el realizador chileno pretenda usar todo ello para hablar desde una esfera simbólica -pero con profundidad cuestionable- del desnorte adolescente, del terremoto hormonal y de esos nuevos tipos de relaciones afectivas que llegan tras la pubertad. Pero una cosa no quita la otra. Magic Magic entrelaza géneros hasta el despiste, trabaja tonos y texturas narrativas distintas y presenta un apartado visual depurado, cuya medida queda legitimada por el trabajo del director de fotografía Christopher Doyle, habitual de Wong Kar-Wai desde Days of Being Wild. Un planteamiento estético esencialmente compacto para un desarrollo conscientemente disperso.

Pero sí logra Silva dotar a la película de una lógica interna basada en la irrupción de lo extraño desde lo cotidiano, de lo amenazador desde el entorno natural y el seno doméstico. Y basado esencialmente en el arco psicológico de la protagonista interpretada por Juno Temple y en un muy descolocante Michael Cera (no son los únicos abanderados de la generación iPod que conforman el reparto: ahí está Emily Browning). Entorno a ellos se construye esta nueva revisitación de la trama misógina centrada en una mujer que es torturada psicológicamente por terceros o por su propia mente, como la Paula Alquist de Luz que agoniza. Como la Carol de Repulsión. Y la película termina colocada, dada su vocación indie en un punto intermedio entre Martha Marcy May Marlene y Funny Games, con Compliance como posible parangón cercano.

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Con ellas se alinea en tanto que explota un terror minimalista, que nace del interior y termina implosionando en lugar de explosionando: cebándose en la persona en lugar de en la sociedad que la rodea. Y que por ello casi resulta más duro e implacable que en cualquier cinta de planteamientos terroríficos más convencionales. El problema surge observando las mutaciones del género en los últimos lustros y percatándonos de que cada vez que este se ha alejado del puro mainstream los resultados pueden haber sido mayores, más trascendentes y más afilados que en el caso que nos ocupa. Magic Magic, pese a impredecible y extraña, al fin y al cabo no deja de ser una más en esta tendencia de cine alternativo -demos por alternativa una propuesta modesta y con un director no estadounidense al frente- negruzco y notablemente ácrata; y podrá ser peor o mejor que sus congéneres, pero en cualquier caso no está sola.

Y en fin, si es una disquisición apijada entorno a la tortura psicológica y la esquizofrenia, una alegoría sujeta con pinzas sobre las presiones de la adolescencia o un genuino y claustrofóbico thriller psicológico no me queda muy claro. Pero hay que reconocerle a Silva oficio, una innegable comodidad y libertad y una aparente voluntad por no atarse más que a sus propios propósitos entorno a las tesis del relato. Sea como sea, y no importe lo que pueda haber dicho al inicio de esta crítica, siempre es bienvenido el arrojo.

Gustará a fans, aunque no tengo muy claro quién pueden ser esos. Y no lo digo como algo negativo.

6'5/10

Por Xavi Roldan

3 comentarios:

  1. Yo no iba a ver esta película pero cuando vi que Juno Temple y Emily Browning estaban en el reparto no dude en verla, porque he visto a estas dos actrices en varios trabajos y me parecen muy buenas. Esta es una pelicula que aunque no cuenta una gran historia si la desarrolla bien. Yo le doy un 8.

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  2. Con Anónimo... mi principal reclamo fue ver a Juno Temple y Emily Browning (Bonus para Michael Cera hablando español "Soy el perro, soy el perro").

    Con un trama muy simple consigue un ejercicio de ambientación y nerviosismo incomodo muy acertado. Su lenguaje visual tiene juegos(los arboles y el mar simulando figuras negras acechantes)que en definitiva la hacen mejor de lo esperado. Yo me quedo en un 7.

    Y doble mención a Juno Temple que se llevó el premio a Mejor Actriz por este papel en Sitges.

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  3. Bueh, pues yo con Xavi, que el tío si no se queda solo xD

    De acuerdo, está bien, recrea un ambiente raro, intérpretes bien, extraña... pero también poca cosa. Muy poca cosa como para premiarla con un 7 o un 8. De hecho yo ya sólo recuerdo alguna escena de ella: las del Cera hablando en castellano. Y vale, guay, pero pongo esas escenas junto al baúl de los recuerdos de Cera, mezcladas con TODO LO QUE HACE en Juerga hasta el fin, y de Magic Magic ya me olvido xD

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