Crítica de Sólo Dios perdona (Only God Forgives)

Sólo Dios perdona
No está solo en esto, pero es innegable que una de las cosas más interesantes del director Nicolas Winding Refn es su voluntad postmoderna por dar a la cultura más o menos popular una dimensión intelectualizada incorporándola a un universo altamente autoconsciente y abiertamente arty. ¿Reprochable? Bueno, más o menos, en cierto modo, porque uno nunca tiene realmente claro si sus películas son homenajes a un tipo de cine o negaciones (o peor, operaciones de "legitimado") del mismo. Productos sinceros de reconocimiento o agradecimiento, o ejercicios de estilo autocomplacientes. El equilibrio de todo esto, tras una carrera en franco ascenso, llegaba con Drive. Pero ahora, con esta Sólo Dios perdona, la idiosincrasia del danés podría -especulo- haber quedado en entredicho. De entrada por el simple motivo de que todo esto va a levantar más dudas de lo esperado, incluso en un sector que debía haber brindado su aprobación incondicional. Igual es un puro backlash, pero igual es que se lo ha ganado.

Veamos. Estamos ante una nueva historia de venganza, protagonizada de nuevo por Ryan Gosling, en esta ocasión en la piel de un bala perdida que se ha intentado reciclar estableciéndose en Bangkok, donde regenta un gimnasio-tapadera de su venta de drogas y se ha encontrado con la muerte de su hermano a manos de un justiciero. Su carácter hierático le lleva a dejar las cosas tal y como están, pero la aparición de su salvaje madre, sedienta de vendetta, reclamando granguiñol por el asesinato de su hijo, lo pondrá contra las cuerdas. Y, claro, dará inicio a una escalada de violencia altamente incontrolable desde el momento en que además entren en juego los valores familiares y las relaciones materno(y paterno)-filiales. Y… poco más. El argumento se presenta así de austero, así de minimalista en lo que es, en el fondo, un enorme e indisimulado ejercicio de estilo, una pura evocación de los modos de un tipo de cine muy determinado y la exhibición de una virtudes propias, que son muchas: las de un director que siempre ha hecho de la estilización del hecho violento un punto de apoyo para todas sus películas. Desde la hostilidad urbana de la trilogía de Pusher y Bleeder hasta los delirios circences del psicópata protagonista de Bronson, pasando por la brutalidad barbárica de Valhalla Rising. Pero también las de un tipo que entiende la puesta en escena como un modo no de vehicular una historia sino de otorgarle casi todo su sentido y su razón de ser. Así que no debería extrañar todo lo hablado hasta el momento.

Sólo Dios perdona

De este modo, tenemos a un Winding Refn conectado estéticamente con el Wong Kar-Wai de los 90, el que va, pongamos, de Days of Being Wild hasta Happy Together, vehiculando una historia que bebe de los exploits de acción directa de vena fascistoide entorno a justicieros solitarios tanto como de los gangsters de Johnnie To o de los maridajes de cine noir oriental y occidental de Yakuza o La casa de bambú. Y se entiende, muy especialmente, con el imaginario del cine oriental más o menos extremo encabezado por Takashi Miike, y con el apego por la venganza de Park Chan-Wook. La violencia aquí, sin embargo, nunca se presenta gratuita, e incluso parece a ratos reflexiva -atención a esa tortura con objetos punzantes, expresamente prohibida a las mujeres- y contrasta, de nuevo, con un Ryan Gosling más impertérrito que nunca (más El silencio de un hombre incluso que en Drive), tendencia que tiene en Valhalla Rising su máximo ejemplo en el director.

Esto es, la película muestra una vocación más planeadora que directa, a pesar de la explicitud de algunas secuencias. El realizador construye atmósferas oníricas, paisajes urbanos que evocan de algún modo la tradición oriental pero que están enmarañados de clubs de alterne y karaokes; ambientes contrastados, saturados de color, de un esteticismo brutal y extremo que tan pronto recuerda a David Lynch como se pierde en su propia voluntad de epatar a toda costa. Y pronto queda en entredicho la naturalidad de la narración en favor de una hipermesura formal que se refleja en encuadres milimetrados, forntales geométricos y un montaje que aboga por el diálogo entre planificaciones. De este modo, y con Drive como último referente, Sólo Dios perdona cede consciente o inconscientemente en los recodos narrativos y los recovecos simbólicos respecto aquella, en la carga icónica, muchísimo menos potente y profunda, y tampoco ofrece momentos tan memorables. Parece mucho más débil y falible, más tosca en sus metáforas y sus planteamientos temáticos, más desinteresada en el matiz de los personajes, todos ellos representaciones arquetípicas. Más torpe en la plasmación del peso existencial de la responsabilidad y la culpa y casi un tanto simplista en su intento de plantear la redención.

Sólo Dios perdona

Pero tampoco es menos cierto que a pesar de su voluptuosidad visual y sonora (Cliff Martinez está de nuevo al control musical) en esta ocasión Winding Refn parece limar aún más el argumento para alcanzar la sequedad y la marginalidad propia de sus primeras películas, y que todo ello lo hace muy conscientemente. Que dedica la película a Jodorowsky por una cuestión de agradecimiento, pero no por afinidades temáticas y que, al fin y al cabo, esto se autoreivindica como puro juguete postmoderno visceral, como gran entretenimiento basado en el choque directo, lanzado el material directamente a la retina del espectador. Y reflexionada Sólo Dios perdona nos queda la certeza, a la luz de la filmografía de Nicolas Winding Refn, que su gran obra maestra sigue siendo Valhalla Rising y su mayor icono Drive. Pero a partir de aquí empezarán las dudas y las tortas entre puristas y revolucionarios, entre apocalípticos e integrados. Nosotros tenemos bastante claro a qué bando pertenecemos.

7/10

Por Xavi Roldan


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7 comentarios:

  1. si a esto le pones un 7, te insulto si le pones un mas de un 1 a el llanero solitario!!! carajo!!!

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  2. Por momentos absolutamente fascinado y en otros desconectado de la película (en Drive estuve fascinado durante todo el metraje). Al final pesa más lo primero que lo segundo y aunque sí, hay exceso de autocomplacencia y de mirarse el ombligo, me queda la postrera sensación de que es una película que hay que ver sí o sí.

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  3. Je, Leonel, no te preocupes, que de El llanero solitario no ha habido pase de prensa, y a estas alturas mucho dudo que lo haya. De todas formas, cuando alguien se encarniza sobre algo (y la crítica con El llanero ha sido unánime), a nosotros nos da penica y nos pone en guardia respecto a expresiones de pensamiento único: no puede ser TAN mala, algo tendrá bueno...

    Rayner, totalemte de acuerdo. Has resumido mis consideraciones entorno a la película a la perfección. Hay que ver la película, y además creo qeu será de las que mejoran con el tiempo. Volveré a interrogarme entorno a ella dentro de unos meses, y creo que la valoraré más aún...

    Saludos a ambos!

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  4. José Luis García-Calvo Jaime21 de octubre de 2013, 13:20

    Pueees... yo le doy un 3, sintiéndolo mucho. Tal vez me esperaba un ejercicio similar a "Drive" y ese fue mi error, pero confieso que aunque dura apenas hora y media... me aburrió soberanamente.

    No le pongo pegas al aspecto visual, que es superlativo, ni al reparto, sobre todo a ese policía interpretado por Vithaya Pansrigarm, que parece que mezcla el café con el red bull, ni a las secuencias asalvajadas a propósito de la honorabilidad de la venganza que se cobra con sangre.

    Pero es que la historia y el montaje SPOILER (a lo mejor es que no me enteré, o no lo entendí, o estaba cansado... pero no entiendo a qué viene meter karaokes cada dos por tres; ni esas secuencias pseudonírico-eróticas protagonizadas por Gosling y su "chica" FIN SPOILER

    El tres se lo doy por la fotografía que me ha parecido muy buena y por la pelea entre Vithaya Pansrigarm y Ryan Gosling, estupendamente rodada y en la que los golpes se sienten de veras, aunque hablando del policía... me quedó una pregunta en mente: si cuándo la cámara le enfoca por detrás, no lleva nada a la espalda... ¿cómo es capaz siempre de llevarse la mano tras la nuca y sacar una katana???

    ¿Y Ryan Gosling pretende quitarle el trofeo de actor con cara de palo a Keanu Reeves? Porque lleva una racha de personajes hieráticos bastante curiosa.

    Un saludo!!

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  5. Uy, sí, yo estoy teniendo un backlash conmigo mismo hacia Ryan Gosling. He pasado de amar a ese tío a, poco a poco, no tragarlo. Ese hieratismo tan salvaje se está alargando ya demasiado y no sé si nos está vendiendo un poco la moto. Optaría por pensar que son exigencias del señor Winding Refn, pero visto que Gosling pasea su calcareidad por todas las películas que de un tiempo a esta parte se le han puesto por delante, mucho me da que son limitaciones interpretativas o pereza vital.

    Por lo demás podría estar de acuerdo con tu comentario en tanto que a mí mismo me costó decidir si a la peli le ponía un 7 o un 2, jeje...

    Pero queda convenientemente anotada tu disconformidad ;)

    Un abrazo!

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  6. De hecho, como afín al (buen) cine de superhéroes, no me convencen los rumores que sitúan a Gosling como candidato a ser Flash... porque tanto hieratismo y mirada fija no me pegan con el relámpago humano.

    Por lo demás, pues... también me parece preocupante que Winding Renf se limite ya a hacer siempre lo mismo, con el mismo prota y con el mismo estilo... me da que va a tener que cambiar de marca de whisky-motivador-de-guiones.

    un abrazo!

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  7. Stiás! Pues no sabía yo eso de Flash... Buf, no, no cuadra nada el hieratismo melvilliano de Gosling con la pura concepción superheroica de Flash (por cierto, no sépor qué, uno de mis supers favoritos de DC, por encima de Bats).

    En cuanto a lo otro, bueno, yo opto por considerar esto una especie de díptico en la carrera de Winding-Refn. A pesar de que Drive/OnlyGodForgives entroncan un poco con algunas cosas pasadas (tiene un poco de Pusher y otro de Bleeder) el tío venía de hacer Valhalla Rising, que es muy distinta en forma -y bastante en fondo-. Y para mí, por cierto, su gran Obra Maestra, pero eso es otro tema.
    Así que eso, de momento, guste más o menos, quiero pensar que el danés no se está fotocopiando a si mismo. Eso sí, una tercera no sé si me va a colar ya...

    Abrazos, míster!

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