Crítica de La gran familia española

La gran familia española
Va a haber que considerar a Daniel Sánchez Arévalo y compañía (Quim Gutiérrez, Antonio De La Torre, Raúl Arévalo...), algo así como nuestros Judd Apatow et al. O mejor, como el equipo Marshall, Roberts, Gere. O directamente, hala, como el Billy Wilder español; el de las comedias y dramas románticos, con sus Marilynes, sus Audreys y sus Curtises, esto es. Sálvense las distancias, claro está, pero el universo por el que se está moviendo el de Gordos parece que se va perfilando hacia esa dirección: la de las grandes comedias, elegantes y de corte clásico. Esas como las de antes, que aglutinaban personajes bien dibujados, entramados cocidos a consciencia evitando la brocha gruesa, para que las dosis de emoción y drama cuajaran en el paladar como el más intenso de los sabores. Tras una brillante Primos que apostaba principalmente por el romance y el humor, el director y guionista vuelve por sus fueros recogiendo sendos valores pero introduciéndose otra vez en la senda del drama y el retrato social, buscando un tono alejado de Azuloscurocasinegro pero parecido, argumentos aparte, a la recién citada Gordos. Todo esto para decir que quien vaya buscando algo similar al bombazo anterior puede llevarse un chasco, que La gran familia española tiene la diana (como El apartamento) puesta directamente en la patata.

Bueno, para decir eso, y empezar a apuntar una de las grandes bazas de la filmografía del cineasta en general y de la película en particular: por encima de todo, La gran familia española es un derroche de buen gusto cinematográfico. En esta historia de cinco hermanos que se dan cita por la boda de uno de ellos, nada se sale en ningún momento de la raya, no hay ni una sola nota discordante o exabrupto de cualquier tipo en una cinta que se descubre emotiva y divertida sin necesidad de perder la elegancia, ni excelencia formal. Porque Sánchez Arévalo hace gala una vez más de un gusto exquisito, traducido tanto en abiertos cantos de amor al género en sus formas clásicas (la referencia a Siete novias para siete hermanos es continua) como en planos y movimientos de cámara impensables hablando de comedia española (ese gran plano secuencia inicial), puntuales salidas hacia la experimentación formal, y pasajes de gran intensidad emocional destinados a perdurar en la memoria del espectador. De esos que parten de un guion pensado y razonado, que no se asusta por llevar hasta la última consecuencia decisiones que de buenas a primeras pueden chirriar un poco (uno de los hermanos tiene problemas mentales, el otro abusa de una gracieta dudosa), y que no se precipita, en su esfuerzo por balancear drama y comedia de la mejor manera posible.

La gran familia española

Ahora bien, ese balance tampoco es perfecto. Además de que se tarda un punto más de lo deseado en entrar plenamente en la película (ese momento baile...), por mucho que se vayan distanciando conforme pasan los minutos, la comparación con Primos es casi automática y en la pugna, la que nos ocupa sale perdiendo. Los personajes carecen del punch de aquella cuando quieren ser puramente cómicos, y el hecho de ser tantos genera cierta dispersión puntual, lo que unido a ciertos momentos algo menos logrados, provoca que esas traslaciones del humor al drama de personajes no siempre surjan el efecto deseado. Pero en fin, como en un partido de fútbol no se puede pretender que los 90 minutos y añadido en caso de empate sean un derroche continuo de jugada a lo Andresito de mi vida. Fútbol, porque de fútbol también va la cosa. Hay una boda, una boda multitudinaria que coincide con la final del mundial porque, como dicen los novios, quién iba a pensar que España llegaría a disputarla. Y entre bodorrio y La Roja Daniel Sánchez Arévalo aprovecha también para retratar a la sociedad actual desde un tono aparentemente distendido y desenfadado, pero no exento de sombras: no faltan aquí las primas cachondas, los bármanes borrachuzos (ideal el cameo de Raúl Arévalo) y las familias basadas en la apariencia; las abuelas fumadoras y emperifolladas, y los secretos enquistados. Y que todo se detenga por el dichoso deporte no es sino un reflejo de lo que ocurre a mayor escala.

La gran familia española

Lo dicho. La gran familia española no es como Primos porque ni llega a ser tan redonda, ni busca ser como ella. Pero sí es un paso hacia delante en madurez, sutileza y profundidad. Es menos cómica pero más emocionante; menos dinámica pero más profunda; menos mágica, pero más brillante. Lo que queda fuera de toda duda es que cuando las cosas funcionan, funcionan. La química entre director/guionista y actores es tan evidente que como en las grandes ocasiones del género, se da una simbiosis difícil de ver por la industria española, y las sensaciones son que esto va para largo. Vamos, que además de estar bien escrita y mejor rodada (¡y ojo a la banda sonora!), está bien interpretada por obra y gracia de un elenco inusitadamente redondo. Como en los grandes clásicos de la comedia, y así da gusto.
7/10
Por Carlos Giacomelli

4 comentarios:

  1. A mi me divirtió. No es primos, pero te echas 4 risas.

    Muy grande el retra.


    Os dejo mi cronica, mucho mas de estar por casa que la vuestra, pero espero que os parezca interesante:

    http://planparaeldiadelespectador.blogspot.com.es/2013/09/la-gran-familia-espanola-para-los-que.html

    Un saludo horribles!

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  2. Coño! Escribes tú también critiquillas? Corro a leerte!

    Abrazo al canto, y gracias por pasarte por aquí... hacía tiempo que no se te veía el pelo, chatín!

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  3. Hacía tiempo que no me veías por aquí porqué he estado todo el verano fuera y desde Julio que no iba al cine.

    Que no comente no implica que no os lea. Sois mis críticos favoritos, y vuestros comentarios siempre hacen decantarme hacia una u otra película cuando tengo dudas existenciales de que ir a ver.

    Respecto a mis críticas, ya habrás visto, es mas una herramienta de auto-ayuda para cuando te preguntan: "Has visto.....?" Siempre podre acudir al Blog a comprobarlo y recordar qué me pareció la peli. Las criticas de verdad y de calidad os las dejo para vosotros.

    Un abrazo Carlos!

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  4. Creo que "Primos" sigue siendo la película más redonda de Sánchez Arévalo, seguida a cierta distancia de "Azuloscurocasinegro".
    En mi opinión "La gran familia..." tiene una primera parte ciertamente anodina con leves chispazos de brillantez pero su segunda mitad es muy estimable, en lo emocional y en lo cómico. Una discrepancia sobre la interpretación: soy muy fan de Quim Gutiérrez y lo suelo encontrar formidable, sobre todo en "Primos" o "¿Quién mató a Bambi?" pero empiezo a pensar que tiene un único registro y lo explota demasiado en el cine de su compadre Sánchez Arévalo. Aún así, una cuadrilla a seguir de cerca.

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