Crítica de Zipi y Zape y el Club de la Canica

Zipi y Zape y el Club de la Canica
¿Alguien de entre los presentes se acuerda de aquella versión cinematográfica que conocieron allá por 1981 los hermanos tebeísticos paridos por Escobar? Mejor, porque rozaba lo esperpéntico. O rebasaba lo kitsch popero, como prefiera enfocarse en la recuperación golfa de cine trash de turno. Pero de ahí a remozar a los pobres Zipi y Zape en pos de una actualización enfocada a jugar en las grandes ligas del cine fantástico para niños, sinceramente, hay un buen trecho. Me pregunto la necesidad que habrá de tomar los personajes para deslocalizarlos por completo de su contexto original y sus circunstancias y colocarlos en una aventura casi diametralmente opuesta a las que todos conocíamos. Me pregunto también quién a día de hoy esperaría una versión cinematográfica de sus andanzas fiel y respetuosa. Y la respuesta parcial y poco insatisfactoria a ello sería que nadie deberá acudir al cine para ver una película sobre Zipi y Zape con aquellos Zipi y Zape. Casi mejor considerar los rasgos característicos (uno rubio y otro moreno y algún homenaje visual de bajo calado) como una mera casualidad, olvidarnos de fanatismos vanos y nostalgias inútiles y empezar a pensar en esta El club de la canica como algo muy distinto. Algo totalmente alejado, ajeno por completo a otras incursiones más o menos recientes en el mundo Bruguera, caso de la reverencial (y estupenda) El gran Vázquez, de la eslástica La gran aventura de Mortadelo y Filemón o de la catastrófica Capitán Trueno y el Santo Grial.

Zipi y Zape y el Club de la Canica

¿Pero qué es ese algo diferenciador? En fin, ya sabemos que una cosa es lo que se pretende y otra lo que se logra en realidad. Las intenciones del director Oskar Santos aparecen relativamente meridianas. Hispanizar el concepto de blockbuster familiar para lograr una especie de Harry Potter castizo y de nueva sublimación del espíritu aventurero de El club de los cinco sin dejar de renunciar -que ahora se lleva mucho- a las grandes películas juveniles de los ochenta. Las de Spielberg y compañía. Es decir, un intento de remakear Los Goonies sin que se note demasiado (se nota, demasiado) adaptándolos a los entenderes del nuevo cine para todos los públicos y acercándolos a un contexto social -el ¿nuestro?- más reconocible. El problema es que esto ni tiene la frescura y el empuje narrativo de Richard Donner ni los medios suficientes como para asentarse como gran espectáculo.

De modo que al final lo que pretende ser una suerte de traducción de las claves del cine de tiranía y rebelión escolar (nutrido, poderoso subgénero) en un internado tipo Paracuellos y un producto sólido y exportable como fantasía cuasimágica termina pareciéndose más, por lo menos hasta el final de su segundo acto, a una especie de Verano azul revisitado por (lo digo con todo el respeto del mundo) una panda de nerds. Un intento que sin embargo no logra comprender que lo que saca adelante una histeoria de estas características no es la obediencia a unos motivos argumentales concretos tanto como un buen trabajo de personajes y de las emociones que se desprenden de sus acciones y motivaciones. Y mal empezamos si ya de entrada no parece haber ningún tipo de sinergia entre los dos hermanos protagonistas (que por no ser no son ni gemelos) ni, en consecuencia, ninguna clase de tensión cómica o dramática entre ellos.

Zipi y Zape y el Club de la Canica

Estos Zipi y Zape acaban estando en ocasiones más cerca de las películas de los primeros 80 de Parchís y Regaliz que de Hogwarts. Y acaban metidos en una propuesta más infantiloide que infantil. Que confunde la sencillez narrativa con mera simplicidad argumental, y los personajes universales por arquetipos trillados: el empollón, el chubby pintoresco -futuro Carlos Areces potencial-, la chica, el villano filonazi... Y que, en fin, parte de un guión que obedece única y exclusivamente a fórmulas y las simplifica para hacerlas algo más accesibles al público más joven (mucho más joven), ese que se conforma con cuatro ramalazos de humor low cost y una factura correcta que no deslumbra. A ese público va dirigida Zipi y Zape y el club de la canica, pero a nadie más. Todo el resto de la platea deberá conformarse con una aventura meramente entretenida -especialmente en su tramo final, el que apela más directamente a la mentada Los Goonies- llevada hacia adelante sin pasión por unos intérpretes inanes (Hitchcock decía lo que decía de rodar con niños por algo) que hacen brillar a un correcto Javier Gutiérrez y por una realización eficiente, pero también mecánica y gris que sólo reluce en un par o tres de escenas.

Bien por la intención y el esfuerzo, pero se agradecería más inventiva y solidez.

4'5/10

6 comentarios:

  1. Yo si me acuerdo de la película del 81, la vi sobre el 84-85 y entonces ya me parecia un espanto.
    Por cierto... cuando hablareis de Sitgesssssssss?

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  2. Pero cómo, Coyote, no has visto ya todas las críticas que hemos ido publicando de pelis del festival? Jarl, si ya tenemos una jartá!

    Ojo al link: http://www.lacasadeloshorrores.com/search/label/Sitges%202013

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  3. La idea de hacer un homenaje mediante una palícula a tan célebres personajes
    es buena,pero,efectivamente,no es la primera vez que más que eso,parece una parodia de dudoso gusto.
    Tampoco veo el sentido a sacarlos tanto de contexto,hasta llevarlos a un punto que poco o casi nada tienen que ver.
    Saludos cordiales.
    Scherezade.

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  4. Estupendo porque habia alguna crítica que me habia perdido, como la de Frankenstein Army (que no podré ver salvo que salga en alguna maratón).

    Yo lo que queria decir es que si ibais a poner un artículo con lo más mejor de este año. O al menos donde teneis puestas las esperanzas.

    Los bombones (o desilusiones) del festival -creo yo- pueden ser el Big Bad Wolves, Green Inferno, The Dead 2: India, Ugly, Afflicted, The Machine, Report Europe, The Congress, Why don't you play in hell, Much Ado about Nothing del Whedon...
    Otras, de las que me han volado ya las entradas como el Captain Harlock (a ver si en la reválida de mañana... pero que miedo tengo.), The Wind Rises y Cheap Thrills.
    Y otras que me perderé -muy a mi pesar- como el Blackfish o el New World. :(
    (Angel Sala! So manazas! Como que una proyección? COMO QUE UNA SOLA PROYECCIÓN??? Esto si que es de carcel y no lo de 'A Serbian Film'. XD )

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  5. Es que el problema es que este año no tenemos mucha idea de nada de la programación. Nos suena un puñado de títulos a lo sumo, y de ese puñado nos interesa la mitad xD

    Así que me apunto tus recomendaciones (ya vi Europa Report y lo flipé en colores) y... bueno, yo qué sé, cuando sepas qué pelis tienes programadas avisa y nos vemos entre cola y cola, no?
    Je! (En breve te decimos qué tal Blackfish y New World...)

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  6. Y la de Whedon también intentaremos verla en breve...
    No sé si vamos a tener tiempo de hacer ningún especial, ¿no, Carlos? Pero vamos, con las críticas que vamos haciendo más o menos uno puede irse haciendo una idea...

    Yo le tengo ganas, aparte de las citadas, a "Computer Chess" y "L'étrange couleur des larmes de ton corps". A ver qué tal

    Eso sí, a ver si este año logramos hacer una megaquedada casera en el festival, no...? Podemos ser más de tres personas fijo (quizá hasta cuatro)

    Saludos!

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