Crítica de Dragon Ball Z: Battle of the Gods

Dragon Ball Z: Battle of the Gods
Era una cuestión de justicia. Que tras aquel horror que fue la película con actores de carne y hueso, la saga Dragon Ball volviese a la gran pantalla una vez más, pero en condiciones. De manera que este año, reventando taquillas en todo Japón, veía la luz Dragon Ball Z: Battle of the Gods, nuevo largometraje animado de la saga, en la línea de aquellos que fueron saliendo en paralelo a la serie televisiva y que normalmente podían adquirirse en glorioso VHS. Son Goku, Vegeta y toda la tropa haciendo frente a un nuevo enemigo mortal que amenaza con cargarse la Tierra, niveles uno dos y tres de súper saiyan, Capsule Corporation, kame hames y el característico fiu fiu de la energía que rodea a los héroes. Nótese además la Z del título, que implica un enésimo olvido voluntario de aquél Dragon Ball GT que jamás debió ocurrir. Y la animación, que no falte, en la línea de siempre: dos dimensiones, dibujo artesanal con rostros de ojos bizcos y bíceps cuadrados. Desde luego, la ocasión pintaba de lujo para recuperar las sensaciones de los dibujos animados que han ido marcando a una generación tras otra. Una lástima que a la hora de la verdad, casi hubiera sido mejor conservar el recuerdo de la película real.

Y es que aquella era tan mala, iba tan a su bola y parecía tan de chiste, que uno podía tomársela como una broma y ni siquiera asociarla a la serie original. Aquí nos encontramos con un problema mucho mayor, porque el vínculo es evidente. Battle of the Gods señala con el dedo a los espectadores conocedores (amantes) del universo creado por Toriyama, quien por cierto nada tiene que ver con ella; arranca tirando de entrañas, rescatando a casi todos los personajes habidos y por haber, y proponiendo una premisa argumental calcada tanto a las de los grandes enemigos contra los que han lidiado en infinidad de ocasiones los héroes (Freezer, Célula, Boo…), como a las de las películas paralelas que mentábamos hace un momento, generalmente cortadas por el mismo patrón: llega un bicho, hay que cargárselo. Entre eso y la introducción a ritmo de la canción original de la serie, ya la tenemos liada, fans con lagrimilla y todo. Luego las intenciones son evidentes: esta película quiere formar parte del universo. Horror: de esta manera la broma se torna insultante. Y por aquí no pasamos.

Dragon Ball Z: Battle of the Gods

Con un guion que no es sino una acumulación de gilipolladas sin gracia alguna, confundiendo el humor tontorrón de los personajes originales con gags próximos al síndrome de down, Battle of the Gods presenta un burdo ejercicio de repetición si chicha, fuerza, ni voluntad por ser película: personajes desdibujados, un antihéroe que no da sensación alguna de peligro y escuetas, previsibles y torpes escenas de acción con una falta de épica total, van delineando un entramado que jamás se sale de lo visto miles de veces, pero peor aún: que ni siquiera parece maquillar su verdaderas, y nada alentadoras intenciones. Que me perdonen otakus, pero me da que se les quiere robar su dinero y poco más. Sólo así se explica la desgana que exuda de cada uno de los poros de su metraje. Ese desinterés que lleva a que nadie se preocupe por elaborar un guion con cierta carga dramática; por otorgar un mínimo de dinamismo a su montaje; por cuidar la animación y hacer que su innecesaria, molesta combinación entre lápiz y efectos digitales no provoque tumores oculares… Por buscar algo de épica en toda ella, joder, ¿o no nos estamos enfrentando a un malo que podría cargarse el planeta entero?

Dragon Ball Z: Battle of the Gods

No, todo parece puesto ahí para cumplir. Todo se limita a una sucesión de escenas de dudoso gusto y peor interés, bañadas además de unos gags de vergüenza ajena que dejan a nuestros otrora idolatrados héroes a la altura del betún. Un chiste sin gracia, una broma de mal gusto, un atraco a mano armada. Llámese como se quiera, menos película. Pues Dragon Ball Z: Battle of the Gods es todo menos eso.
2/10
Por Carlos Giacomelli

1 comentario:

  1. Hola amigo, pienso que exageraste, la pelicula está muy lejos de ser lo que eran las antiguas películas de DBZ pero tampoco creo que sea para 2, yo le pondría un 5 muy bien logrado :)
    Faltó mucha sangre, pero ver a Goku volando por la pantalla IMAX es una cosa buena siempre :)
    Sobre el enemigo, la verdad me gustó porque es el primer enemigo que no es malo ni bueno, cumple perfectamente con su papel de DIOS, ya que un dios es así, caprichoso, infantil, incoherente, carismático :) Tiene pues, cosas agradables que hacen que uno salga feliz del cine. Estoy seguro que van a realizar alguna otra secuela en el futuro y espero que esta vez cumpla al 100. Saludos y abrazos!

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