DVD-Crítica de Seducidos y abandonados (Seduced and Abandoned)

Seducidos y abandonados
Que los entresijos que se esconden detrás del cine sea un tema de interés más o menos general queda sobradamente demostrado a varios niveles: desde los cómo se hizo y las tomas falsas, a los programas televisivos entre película y película en canales temáticos, pasando por el éxito de libros como Este rodaje es la guerra o Hollywood Babilonia, cada vez son más los curiosos que quieren ir más allá, saber qué se cuece entre bambalinas. Claro, que el abanico de temáticas es inabarcable, por lo que toca racionalizar. Y en concreto, Seducidos y abandonados, documental amparado por la HBO, se interesa por un par de cuestiones o tres: Cannes desde dentro, y por tanto el mercado cinematográfico (el certamen galo es el primer lugar al que acudir cuando se busca financiación para un nuevo proyecto); y aunque de manera algo secundaria, quizá por inesperada, las motivaciones de alguno de los grandes cineastas del momento (o en activo, al menos) a la hora de dedicarse a esto que llaman séptimo arte. Vamos, que mientras Alec Baldwin y James Toback pululan por la ciudad gala, en calidad de protagonista y director, buscando financiación para un supuesto Last Tango in Tikrit con el objetivo de criticar el mercantilismo de la industria, aprovechan sus encuentros con Scorsese, Ford Coppola, Tornatore o Gosling para entablar conversaciones de lo más estimulantes, estableciendo una alternancia de sensaciones que en el fondo ya se resumen con la frase que da arranque al film: la de Orson Welles diciendo que se pasa el 95% del tiempo buscando financiación y sólo el 5% haciendo cine. No es forma de vivir.

Seducidos y abandonados

Encontradas sensaciones interesan pues al verdadero Toback director, esto es, al del documental. El objetivo final de Seducidos y abandonados pasa por dejar en evidencia la extrema canibalización del cine, su afán pesetero que lleva a que un productor sea capaz de acertar hasta el último dólar que ganará un film en función de su reparto, y ni un solo dólar de más estará dispuesto a ofrecer para la producción del mismo. Una patada directa a las gónadas de quien aún sueña con Hollywood como ese lugar en que la magia ocurre, un discurso absolutamente deprimente con el propio Baldwin como principal damnificado (su imagen ya no vende). Y con los productores (aunque no necesariamente causantes de la situación actual) como seres poco menos que diabólicos. Menos mal que, cuando se da rienda suelta a directores y estrellas, bien míticos o que en el momento del rodaejestaban en lo alto de la ola, las sensaciones son netamente distintas. Quizá de manera involuntaria, en las entrevistas a Scorsese, Polanski y compañía (pero sobre todo a Scorsese, como siempre) la película encuentra un punto nostálgico, estimulante aunque sólo sea por ver la pasión que algunos siguen profesando hacia su trabajo. En conjunto, un contraste emocional continuo que precipita el ritmo del que se descubre un documento ágil y entretenido (y sazonado con la música de Dmitri Shostakóvich por cierto).

Seducidos y abandonados

Incluso divertido, si bien menos punzante de lo esperado. Las ideas de Toback son claras, incluso a nivel formal (esos tiovivos alegóricos); y la presentación esta milimétricamente orquestada. Vamos, que todo lo que tiene que decir lo acaba diciendo de manera cristalina. Pero da la sensación de que no se le acaba de sacar toda la punta al incendiario mensaje que tenían en mente tanto el director como la (ex)estrella. Quizá debido al respeto máximo hacia según qué personalidades del cine (imposible cortar determinadas declaraciones por más que aporten poco a la cruzada), quizá por la dispersión que generan sus diferentes injokes entre lo meta y lo condescendiente (la presentación de Gosling, la reinvención del Último tango en París), el caso es que por momentos, este documental se acerca más a la comedia ligera que a la tremebunda tragedia a la que en verdad está retratando. Hay que poner de nuestra parte, en definitiva, para evitar caer en lo liviano. Que también nos vale, ojo. Y es que con sus más y sus menos, Seducidos y abandonados es una propuesta ineludible para todo amante del cine por permitirle respirar, precisamente, el cine desde dentro; ya sea su putrefacto olor a dinero, como su esplendoroso aroma a festival, luces y alfombras rojas.
7/10

Y en el DVD…
Cameo estrena esta película en una sencilla edición en DVD, con una sola pista de audio (versión original) subtitulada. En todo caso, habida cuenta de su recorrido comercial y de las limitaciones del formato, más que suficiente: ni que decir tiene que el audio es correcto (se aprecian varios defectos, pero son fruto de la grabación original) y que a nivel visual cumple de sobras. Sí se echa en falta, empero, algo más de chicha en lo que a contenido extra se refiere. Apenas un par de trailers se antojan insuficientes ante la sospecha nada descabellada de una cantidad de metraje descartado que bien podría haber aparecido en el apartado de los extras. Paciencia.

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