Crítica de The Invisible Woman

The Invisible Woman
"She has something", así describe Charles Dickens (Ralph Fiennes) a Ellen, una brillante Felicity Jones en The Invisible Woman, adaptación de una biografía escrita por Claire Tomalin en 1990, que relata el apogeo de la carrera del escritor, y la relación secreta que mantuvo durante una década con Ellen Ternan, una mujer mucho más joven que él, mientras estaba casado con Catherine Hogarth, con la que tuvo diez hijos. Con esto como base, mucho gusto y sobre todo delicadeza, Ralph Fiennes se pone detrás y delante de las cámaras, después de su debut en 2011 con la adaptación de una de las obras más extensas de William Shakespeare, Coriolanus. Eso sí, esta vez se aleja de la Roma contemporánea para adentrarnos en la época victoriana y meterse en la piel del prolífico novelista, actor amateur y filántropo inglés, con la ayuda de Abi Morgan (Shame) como guionista.

Lejos de quedarse en las sombras, Felicity Jones demuestra que es capaz de llevarse todas las miradas y el mayor peso de la película interpretando a una especie de heroína de su tiempo, torturada por el pasado, mientras cuenta de forma catártica los días que pasó junto a Dickens. Fiennes nos da una imagen menos idealizada de la mítica figura del autor a través de otros puntos de vista, no sólo el de su amante, sino también mediante retazos de la personalidad de su mujer y de la gente más cercana a él. Mostrándonoslo, poco a poco, como un prisionero de las convenciones de una hipócrita sociedad victoriana, en la que la peor parte se la lleva la mujer. The Invisible Woman no es una película amable, es un cuento sobre la represión y el abuso, pero de alguna manera consigue desenterrar una historia de amor cautivadora por el sabor agridulce que deja. El romance se entremezcla con detalles que recuerdan a Grandes Esperanzas, El Guardavías, y otras obras del autor, pero sin caer en el fangirlismo recargado. Fiennes no sólo interpreta al novelista de forma admirable, sino que encuentra el punto medio entre el biopic y el homenaje, jugando con la contención e intentando alejarse del folletín o el melodrama. Pero justamente uno de sus principales problemas reside en esa mesura, que le impide volar más alto cuando llega al clímax. Y aunque cuenta con una exquisita puesta en escena y una fotografía etérea, su falta de ímpetu la hace cojear en algunos momentos, sin por ello perder efectividad en su tramo final.

The Invisible Woman

Al igual que Ellen, The Invisible Woman tiene algo, no es sólo una conmovedora película de época que tiende al romance fácil y a los personajes hechos en molde, sino que desde un punto bastante feminista, nos habla sobre la humillación y la censura social. Al mismo tiempo que funciona como espejo de la sociedad, se empeña también en resaltar la fuerza de su protagonista, que es tan sugestiva como arrebatadora. Ralph Fiennes se ha metido en un terreno en que se sentía cómodo, y ha jugado con las luces y las sombras para dibujar un honesto y cálido retrato del mítico novelista inglés.
7/10
Por María Bustos

2 comentarios:

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