DVD-Crítica de The Kings of Summer

The Kings of Summer
Verano, coming-of-age, indie y festival de Sundance. Combinación explosiva para calar hondo en un buen puñado de espectadores. Por una parte, la generación instie (de Instagram) que se pirra por un batiburrillo así, máxime cuando el director, Jordan Vogt-Roberts, despliega un sinfín de recursos para que dicho público dé rienda suelta a sus fogosidades más húmedas: planos a contraluz, detalles de un diente de león por aquí y un insecto por allá, grandes campos de trigo, ralentíes con niños (tirando hípster en potencia) bailando, montaje ágil... Por la otra, no serán pocos quienes busquen en The Kings of Summer la herencia de John Hughes y de los Goonies, en definitiva lo mismo que se quiso encontrar por activa y por pasiva en Héroes hace poco (aunque en verdad ésta acabe más cerca de Las ventajas de ser un marginado que de la mediocridad que proponía Albert Espinosa), pues el patrón no deja de ser harto similar: en un acto de rebeldía acorde con su edad y con los mundos de yupi en los que suelen tener lugar estas películas, tres amigotes de unos catorce años aprovechan el hastío veraniego para fugarse de sus respectivas casas y montarse una cabaña en medio del bosque. Una fábula en la que tienen cabida amistades y desamistades, amores y desamores, y desarrollo personal/emocional, a ritmo de una banda sonora de lo más cool y si pie a pensar en la trascendencia de semejantes actos. ¿Irritante? Sí, si no se forma parte del target que busca con descaro Vogt-Roberts; aunque en absoluto tan desesperante como cabría esperar.

Y es que resulta que la fórmula es la misma de siempre... con un punto diferente, y me explico: tanto el argumento como su evolución, y hasta la evidente conclusión, son de sobras conocidos por todos, lo cual supone un lastre importante para un film que sin embargo encara la adversidad con un as bajo la manga, traducido en una apuesta por el humor puro, un punto irreverente e incluso desmitificador... Postodo. Espíritu juguetón que se intuye si uno le echa un vistazo al reparto de secundarios (incluye nombres como los de Nick Offerman, Tony Hale, Mary Lynn Rajskub o Alison Brie); y que se confirma a la que hace acto de presencia Moisés Arias, ese jovencísimo experto en robar planos que ya fue lo mejor (¿lo único bueno?) de El juego de Ender. Con el neoyorquino-colombiano como más que eficaz punto de fuga humorístico, y a la vez nexo de unión para los otros dos protagonistas (correctos, pero más olvidables Nick Robinson y Gabriel Basso), se establece una balanza a tres bandas inesperadamente compensada que insufla ingentes dosis de empatía, pieza clave para el éxito de una película que de lo contrario no aguantaría el tipo. Y es que sus intenciones son demasiado evidentes. Intenciones de querer desmarcarse como abanderado de lo posindie; de un guión (de Chris Galletta, por cierto) que quiere ser a toda costa la película generacional definitiva. Demonios, hasta de una banda sonora que se antoja de un modernillo que asusta.

The Kings of Summer

Sensaciones parejas, por ejemplo, a las de la también muy irritante (por los mismos motivos recién enumerados) Bestias del sur salvaje. Pero como vengo diciendo, hay algo muy distinto en The Kings of Summer, y es que en contradicción a todo su postureo, destila cierta humanidad traducida en un ánimo distendido con el que puede hacerse uno de manera casi inmediata, con hueco para alguna carcajada y dosis de emotividad muy contenidas (y vaya si se agradece; de nuevo, Espinosa debería tomar buena nota). Más allá de su relamido empaque formal y de esa aura como de estar de vuelta de todo, al final acaba descubriendo unos objetivos mucho menos ambiciosos, y desde ese prisma, la misión se cumple. Con sus cuatro brochazos de moraleja, su regusto a generacional y el puntito de pretenciosidad incluido, Vogt-Roberts y su equipo han pretendido llevar a cabo una propuesta que por encima de todo siente bien. Una feel-good movie, un refresco veraniego tan prescindible e intrascendente como capaz de cuajar sin problemas, siempre y cuando el espectador no quiera ir demasiado más allá.
6,5/10
Y en el DVD...
Poco que decir de la edición en DVD que Avalon presenta vía Cameo: un disco muy sencillito (apenas cuenta con un tráiler y fichas técnico-artísticas) que permite disfrutar en 5.1 de la película tanto en versión original como doblada al castellano, explotando en medida de lo posible las bondades de un formato que ya no da mucho más de sí.

2 comentarios:

  1. De acuerdo con toda la crítica per yo la he encontrad más ñoña que tú, al tercer niño irritante, y al primero de dos hostias.... Este verano todas las tontadas me entran mal. Un 4,5 para mi y por el tema survival que siempre me tira...

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  2. jajaja, será que el verano está siendo una mierda en general?
    Yo ya digo, me empezó irritando mucho, fenómeno Herois... pero me cayó bien, sin más. Me esperaba mucho más, pero creo que cumple tanto como cualquier otra de sus fotocopias ;)

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