Crítica de [Rec] 4: Apocalipsis

[Rec] 4: Apocalipsis
Salió muy bien con la primera; algo menos, aunque razonable y reivindicablemente bien con la segunda; y de nuevo genial con la tercera, que era la que ya abandonaba el formato material encontrado... y por tanto la que tendría que haber acabado con la saga, dejándola por todo lo alto con una fiesta en todos los sentidos. Pero no, aquella estupenda relectura postodo y autoconsciente del género zombi era tan sólo la acometida en solitario del 50% de la responsabilidad de la saga [Rec]. Quedaba, por justicia poética que no lógica (la franquicia ya no daba más de sí), la apuesta en solitario del otro 50%, y vaya mitad: nada menos que el alumno aventajado de Filmax, Jaume Balagueró. Y goloso sonaba, que el hecho de que la palabra apocalipsis acompañe el título de la entrega final de una serie tan cañera siempre es digno de salivación. Pero eso, en la otra mano estaba la sombra del agotamiento, evidente y reconocida por sus propios creadores de manera más que abierta, y vuelvo al abandono del formato en primera persona hacia el principio de Génesis. Bien, pues al final la balanza se ha decantado de este lado. Y era imaginable la debacle, cuidado; máxime a tenor de las primeras noticias que recibíamos de la película. ¿[Rec] 4: Apocalipsis en un barco? ¿Nada de ciudades o mundos destruidos? Uy. El problema es que agotamiento hay, y es más evidente que los objetivos cien por cien sacacuárticos de la propuesta; sólo que sale de dónde menos cabía esperar: diríase que el primer cansado de todo esto de los zombis catalanes fuera el propio Balagueró.

Vaya por delante que la película sigue jugando en las ligas superiores: por encima de todo, se trata de un entretenimiento puro que como tal funciona. Y que el esfuerzo de la producción se traduce en un buen puñado de efectos especiales, maquillaje, puesta en escena de primera... en definitiva, poco que decir a niveles de superficie. Por otra parte, desde el giro argumental de la segunda entrega, [Rec] se debe a unos fans que valoran por encima de todo el hilo argumental que une a las cuatro partes, y aquí se le da una conclusión satisfactoria a toda la saga, marcada evidentemente por Manuela Velasco. Pero ahí empiezan, sin embargo, los problemas de la cinta: la entereza de la misma como ente con vida propia queda en entredicho en pos de su condición de coletilla de una gran obra que en verdad, y que me perdonen sus seguidores, tampoco es la repanocha. Quizá un guión más centrado en buscarse una personalidad propia (de nuevo, como hace a las mil maravillas la tercera parte) hubiese sido la primera cura para una cinta que tiene, por primera vez, todas las de quedar relegada al olvido. Pasa por un argumento que no sorprende, agotado como está y tan mal llevado por vía de lugares comunes de los que puede uno hartarse (monos que contagian, sueros inmunológicos, médicos...) al cabo de nada. Pasa por un conflicto enorme de miras: Apocalipsis es un survival de serie decididamente B (o C, o Z); pero está tratado con toda seriedad, tomándose demasiado en serio a sí mismo y por tanto restando toda pizca de humor hasta que prácticamente desaparece. De manera que sus continuos momentos bien para el ridículo (de los que sus responsables deberían ser los primeros conocedores), o para ser convertidos en iconos del nivel de una mujer vestida de boda con una motosierra, caen en saco roto por la prepotente trascendencia que Balagueró busca tanto desde el guión que co-escribe como de la dirección. Vamos, que es oscura, en el peor sentido de la palabra.

[Rec] 4: Apocalipsis

Nadie se ríe, ninguno de sus cuestionables actores desfrunce el ceño, y todas las frases que salen de sus bocas parecen llamadas a ser La Gran Frase Definitiva. Y a todas estas, el responsable de la infinitamente más estimulante Mientras duermes aquí se limita a una realización vulgar hasta la nausea, sin un solo plano para el recuerdo y abusando de frenéticos movimientos de cámara y subidones de velocidad de obturación. Lo que en palabras pobres vendría a ser que no se entiende casi nada de lo que ocurre en pantalla, ya de por sí demasiado oscura. Raro, viniendo de un director a quien nunca le han faltado las ideas. Pero botón de muestra, en definitiva, de la desgana infinita que, a la postre, es el sentimiento más relevante que de [Rec] 4 se consigue desprender. Demasiado apartados quedan los momentos de lucidez que constituyen los montajes en paralelo, único cabo al que aferrarse si quiere uno llevarse algo para la memoria (y difícil lo tendrá en todo caso).

Estoy sonando demasiado alarmista, no es el caso. Lo decía al principio y repito que el espectáculo, como tal, está garantizado. Tomada como pasarratos comercial español, puede costar encontrarle rival. Pero hasta ahora, esta saga tenía algo más... Y con la cuarta entrega se pierde. Todo se vulgariza demasiado, su condición de hecha para cumplir es sumamente evidente y se traduce en un correcto pero anodino batiburrillo de reconocibles referentes (Alien, Estallido, La cosa, la propia [Rec 3]: Génesis), carente de frescura, de potencial para el recuerdo, y de capacidad para generar iconos. Y lo que es peor, sin una sola pizca de humor, algo que la película pedía a gritos. Por mi parte, en caso de quinta entrega más les vale corregir el rumbo.
6/10

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