BD-Crítica de Juegos de palabras (Bad Words)

Juegos de palabras (Bad Words)
Irregular como pocas, la carrera como actor de Jason Bateman es capaz de darnos los mejores momentos de comicidad de la temporada, así como los peores. A un lado de la moneda está, claro, Arrested Development, de las mejores series cómicas jamás emitidas en la televisión; y al otro, a falta de ver ese Cómo acabar con tu jefe 2 del que hablan pestes propios y extraños, está por ejemplo Por la cara, memez soberana y condenadamente aburrida en la que compartía cartel con otra que tal: Melissa McCarthy. Sea como sea, salvo en contadas ocasiones la línea que define sus papeles, clave del éxito del actor que diera el salto a la gran pantalla sustituyendo a Michael J. Fox en De pelo en pecho 2, es negra, turbia, agria. El humor que genera Bateman proviene de su aspecto bonachón y vida desdichada, generadores automáticos de bilis y mala leche que suelen hacer de sus personajes monstruos con una sonrisa angelical de fachada. Personaje que, a su vez, definen a la perfección el tono de las películas en que participe el actor. Normal, por lo tanto, que para su debut en la dirección de largometrajes haya optado por una línea continuista: con un guión a medida del debutante en materia Andrew Dodge, Juegos de palabras ubica a un personaje inefable en un mundo absolutamente familiar y a partir de ahí, que el humor salga más por la incomodidad de sus situaciones que por la hilaridad de sus chistes. En concreto: un tipo que ya ha superado los 40 años ha encontrado un vacío legal que le permite participar en concursos de spelling enfrentándose a niños, a los que obviamente no aguanta. Premisa de vicio, desde luego.

Lástima que a la hora de la verdad no se le exprima todo el jugo que, quizá, le podrían haber sacado gentes del grupo de Seth Rogen, James Franco y compañía. O sea, más curtidos en materia, menos acongojados. Como muchas veces ocurre en el caso de debutantes no tanto en la dirección, como a manos del libreto, estamos ante una comedia ácida y para adultos que, sin embargo, sufre cierto vértigo a la hora de querer pasarse realmente de la raya, por lo que si bien se agradezca esa pizca de incorrección política que derrocha, se echa en falta la auténtica barrabasada, el a ver quién la dice más gorda de Supersalidos, Infiltrados en la universidad, o incluso Bad Teacher, órbita pareja la de esta última a la que ahora nos ocupa. Demasiado inocua pues, y a su vez, segundo gran mal endémico de estas latitudes, previsible: con una moraleja clarísima desde el primer momento, Juegos de palabras en ningún momento busca desmarcarse ni renovar el género en el menor de los sentidos: personajes canónicos, situaciones conocidas por propios y extraños, y un guión que reemplaza algunas piezas por otras pero, en esencia, no se sale en ningún momento de unos raíles demasiado manidos. De acuerdo entonces: esta no va a ser la Gran Comedia.

Juegos de palabras (Bad Words)

Ahora bien, ejercicio de sinceridad al canto: todo esto cabía esperarlo. En ningún momento debería el espectador acercarse a un estreno de estas características, y directo a vídeo para mayor inri, pretendiendo sacar de él más que un buen rato. Y desde este prisma, la cosa cambia: con un Bateman tan en forma como de costumbre para un personaje cuya proporción de mala baba se aproxima al Michael Bluth más cínico, la película apuesta por un carácter ameno y despreocupado en todo momento, buscando la hilaridad en las diversas situaciones que tienen lugar cuando un hombre malhablado, maleducado y anti-niños, entabla una relación de ¿amistad? con uno que, claro, es también su rival más directo. Cada taco, cada frase inmoral lanzada en presencia de un menor, va calando en quien se disponga a ver una comedia y reírse con ella sin pedir peras al olmo. ¿Que no es todo lo que debería? Sin duda. ¿Qué no tiene nada nuevo? Cierto. ¿Que no te gusta el aspecto visual de una fotografía pasada a tonos parduzcos por motivos que se nos escapan? Perfecto. Pero si pese a ello consigue arrancar alguna que otra risotada... por aquí nos vale.
5,5/10
Y en el Blu-Ray...
La Universal edita esta película directamente en formato doméstico sin paso previo por salas. Sin embargo, le otorga un trato digno con una alta definición correctamente aprovechada tanto en una imagen que en ningún caso destaca por exigir demasiado a los 1080p, como en un audio que, en versión original, funciona a la perfección gracias al master en alta definición que incluye, y que supera con creces a un doblaje Digital Surround algo descompensado en la relación entre voces y música. Por su parte, que incluya extras ya es un premio, y si encima se trata de escenas eliminadas y extendidas, el clip Las mentes y bocas tras Bad Words y un audiocomentario de Jason Bateman... canto en los dientes, oigan.

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