BD-Crítica de Bob Esponja: Un héroe fuera del agua (The SpongeBob Movie: Sponge Out of Water)

No, no hay nada especialmente novedoso en ello. Ni como planteamiento, ni como estrategia, ni nada: ni es la primera serie animada que da el salto a la gran pantalla, ni la primera en hacerlo mezclando actores de carne y hueso con dibujos a la vieja usanza o bien animación digital. De hecho, ni siquiera es la primera película de Bob Esponja. Pero siempre hay un plus de morbo cuando se trata de esta clase de propuesta: dibujos animados eminentemente infantiles, pero con potencial suficiente como para gustar casi más a adultos. Ocurrió hace nada con La oveja Shaun: La película. El caso de los personajes subacuáticos (y ardillas) ideados por Stephen Hillenburg (que aquí se limita a idear la historia y a hacer de productor de la cinta) cuenta además con un plus de morbo, pues la clave del éxito de Bob Esponja pasa por su frenética inmediatez: capítulos de escasos minutos en los que ocurren las cosas más surrealistas narradas a un ritmo no apto para taquicárdicos, entre medio de griteríos y tonos de voz desquiciantes; está claro es que algo debe cambiar en la estrategia a seguir con Bob Esponja: Un héroe fuera del agua. ¿Cómo le sentará volver a pasarse a formatos de mayores envergaduras?

La respuesta es evidente. No tan bien. Y es que la domesticación, por muy relativa que sea, le sienta mal a un organismo cuya razón de ser se basa en la anarquía. Al final, para llenar 90 minutos de metraje, la estructura debe parecerse a la de una película al uso, si bien su argumento pueda seguir limitándose a poco más que una anécdota. Aquí: la receta de las cangreburger desaparece, y ello provoca el máximo caos en Fondo de Bikini, por lo que Bob Esponja y compañía deberán remover mar y tierra para encontrarla y restaurar el orden. No le sienta del todo bien puesto que la locura, el surrealismo característico de los mini-capítulos televisivos, debe aquí y allá bien ceder paso a situaciones climáticas donde se primen conceptos de blockbuster de aventuras, o bien otorgarle protagonismo al actor de fuera del agua (un Antonio Banderas, que, por su parte, cumple a la perfección como Jack Sparrow para todos los públicos, pero que no acaba de antojarse del todo necesario para el film). Situaciones que no acaban de casar del todo bien con el resto, más en línea con lo esperado. Que es a la vez, lo inesperado. Porque afortunadamente, la película que nos ocupa tampoco es que vuelva al redil y se encierre a cal y canto en él; cumplidas las partes esenciales del contrato, sí tira de gags apartados, de subtramas episódicas que en ocasiones apenas duran unos minutos... buscando, en general, la deslavazada estampa a la que nos tiene acostumbrados por vía catódica.


Y de este modo logra combinar con la vulgaridad comercial, la locura, el agotamiento, lo histriónico y lo surrealista; esa anarquía a la que mentábamos antes. Ver Bob Esponja: Un héroe fuera del agua implica recibir una infinidad de estímulos para todos los gustos, sabores, estados anímicos y nerviosos. Hay tontunadas de nivel francamente asequible (la introducción con Banderas, las gaviotas parlanchinas), un poco más exigentes (la pelea con tanques, robots y pistolas de kétchup gigantes, el subidón de azúcar), o directamente retadoras (el cerebro de Bob Esponja). Y homenajes, referencias, chistes meta y guiños para parar un tren, que un niño casi mejor que no logre asociar: por ahí se cita a El resplandor, por allá a Mad Max con exceso de cuero, e incluso sería plausible acercar el film a los alocados universos animados del Flying Circus. Esto sí es lo que se le pedía a una cinta que, con sus más y sus menos, acaba resultando plenamente saitisfactorio.

Quizá no fuera del todo necesario, quizá le pesen demasiado las normas tácitas de una producción comercial y para la gran pantalla (falla muy especialmente cuando los personajes salen del agua, en su último acto), pero Hillenburg puede estar tranquilo. Esta nueva aventura de Bob, Calamardo, Patricio, Plankton y compañía mantiene prácticamente intacto el espíritu de su creación, cumpliendo sobradamente con el que es, diríase, el objetivo primordial de la misma: agotar al respetable. Os juro que es ver esta película y sudar la gota gorda con tanta risotada y explosión cromática.
6,5/10
Y en el Blu-Ray...
La calidad audiovisual de Bob Esponja: Un héroe fuera del agua sigue, al menos en su edición 2D en Blu-Ray, en la línea de los grandes títulos editados por la Paramount. Cierto es que se echa en falta un audio más cañero, pero el Master DTS-HD de su versión original logra recuperar toda la espectacularidad de los efectos de sonido percibidos en la gran pantalla, y las diferencias apenas se notan a su paso al castellano, en un nada desdeñable Dolby Digital 5.1. Por su parte, la imagen le sigue el juego a la perfección a una película que alterna animación clásica con efectos digitales e imagen real, logrando un combinado homogéneo y armonioso.
Como suele ser habitual en esta clase de producciones, muchos de sus extras se destinan a los más pequeños.
  • Escenas eliminadas, ampliadas o alternativas: catorce escenas de entre un minuto y cuatro.
  • Sing-alongs y karaokes: escenas de la película y videoclips adaptados para poder cantar delante de la pantalla.
  • Documentales: divididos en dos grandes bloques, varios vídeos ayudan a saber cómo se hizo la película, amés de dejar patente uno de los grandes motivos del éxito, entre adultos, del fenómeno Bob Esponja: la base de conocimientos marinos con los que cuenta. Sin ir más lejos, uno de sus documentales se centra en el plancton, y lo conduce la experta en oceanografía Sylvia Earle. Por lo demás, hay varias declaraciones con el casting, explicaciones sobre el diseño de algunos de sus personajes (Bubbles), etcétera.
En definitiva, una muy buena opción para que, literalmente, pueda disfrutar toda la familia.

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