Crítica de Feliz día de tu muerte (Happy Death Day)

Crítica de Feliz día de tu muerte (Happy Death Day)
Aunque ahora estemos de un rollo muy poser, desviviéndonos por transgresiones como A Ghost Story o las últimas propuestas de Weereasethakul o Escalante, no hay que olvidar que el género fantástico y/o de terror siempre se ha nutrido, y mucho, de un cine más convencional y comercial. Y lo sigue haciendo, y lo seguirá haciendo. De ahí que si se presenta una película como Feliz día de tu muerte, desde una brutal autoconciencia de su condición de serie B y de film de terror casi canónico, pueda caer en el error quien la rechace, sin más, si su idea pasa por seguir definiéndose amante del género. Es verdad que la cinta de Christopher B. Landon no engaña a nadie, ni mucho menos descubre la pólvora. Que venga con el sello de la productora Blumhouse es, además, pista inequívoca de sus carencias (de todos es sabida la tacañería con la que otorga presupuestos y tiempos de producción dicha empresa). Su premisa es curiosa, una chica recibe una y otra vez el día en que la matan; pero su desarrollo en absoluto: es una manida investigación por averiguar la identidad del serial killer de turno, a lo Scream. Vamos, que no hay trampa ni cartón, uno tiene que saber lo que va a ver, o problema suyo. Y criticar al film por ello, me parece francamente poco ético.

Y es que vaya por dónde: resulta que desde este prisma, la imposible mezcla de Atrapado en el tiempo con el slasher, funciona. No a la perfección, pues el trabajo de Landon no encuentra la fórmula para rematar la faena. Pero sí lo suficiente como para garantizar unos 90 minutos de divertimento sin pretensiones, ya desde un logo de la Universal Pictures ligeramente alterado para arrancar las primeras risas de complicidad, antes incluso de que arranque el film en sí, presentado de modo igualmente juguetón. Después, lo dicho: Feliz día de tu muerte no acaba de dar con la tecla, apaciguándose cuando toca desarrollar su demasiado previsible entramado y retomando todo su brillo tan sólo cuando se dedica plenamente al humor. Pero es que mirad si tiene suerte, que aun cuando flaquea, la función se salva por una más que convincente Jessica Rothe, carismática protagonista absoluta.

De manera que Feliz día de tu muerte se acaba convirtiendo en uno de esos ejemplos de fórmula bien empleada, o chuleta bien copiada, si se prefiere. Un entramado básico, ninguna gana por descubrir nuevas formas de expresión del séptimo arte y, en cambio, buenas dosis de sano humor y un muy evidente objetivo de entretener al espectador mientras éste devora palomitas apoltronado en su butaca. Lo que se consigue añadiendo a lo comentado hasta ahora un montaje ágil, de ritmo muy picado, inesperado acierto artístico de un film que por lo demás no tiene ni un solo fotograma destacable (hasta la paleta de colores se antoja sumamente previsible: a nivel formal, esta película ya se ha visto demasiadas veces). Si entra en el juego, se tienen pues serias posibilidades de pasar un buen rato con una comedia de terror de las que ya no abundan. En caso contrario, la experiencia puede ser dolorosa, pero aquí nadie engaña a nadie, por lo que quejarse está de más.
6/10
Por Carlos Giacomelli

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