¡Gana chubasqueros de Anarchy: La noche de las bestias!

Ciudadanos, ¡es la hora! Llega una nueva noche de crímenes sin control. Ya sabéis: sólo durante una noche al año, tenemos libertad total para hacer lo que nos venga en gana. Eso sí, el resto del año, a portarnos como angelitos.

Es la premisa de The Purge: La noche de las bestias, sleeper de la temporada pasada que ahora ve como su exitosa secuela se estrena en DVD y Blu-Ray tras un paso por cartelera aún mejor. Y es que Anarchy: La noche de las bestias, significa el asentamiento de una saga que apuesta por la acción y el thriller de una manera fresca y desenfadada. Una distopía como marco, un argumento atractivo e infinito (cada año se puede ir repitiendo una noche de terror) y a partir de aquí, vía libre para elaborar las tramas que James DeMonaco (director y guionista) tenga a bien. De momento, el resultado no puede ser más que positivo.

Celebremos pues que desde el 19 de diciembre puede adquirirse en DVD y BD Anarchy: La noche de las bestias, con un sorteo ideal para estas fechas: dos chubasqueros que pueden ser vuestros (los podéis ver en la foto de más abajo) con tan sólo responder a la pregunta que sigue...

¿Cómo se llama el actor principal de Anarchy: La noche de las bestias?

Enviadnos un email con la respuesta a lacasadeloshorrores@gmail.com. Incluíd vuestros datos postales... ¡y que la suerte haga el resto!

Tenéis hasta el 25 de diciembre (Promoción válida sólo para España. Los ganadores serán avisados por email).


REPASO 2014. Parte 3: Los mejores cómics del año

19.12.14 Xavi Roldan
Vamos a por la selección de tebeos. Porque nuestras listas no pueden estar completas sin una selección viñetera, allá va la cosa. Lo mejor de lo mejor de entre las toneladas de cómics que hemos leído este año y que ya hemos ido comentando a lo largo de nuestros habituales Splash Page. Cada més seleccionamos un puñado de títulos de entre los que además destacamos muy especialmente tres o cuatro. La gran mayoría de ellos son los que conforman este repaso feliz de un año tan nutrido como los anteriores donde, además, han brillado con especial fuerza nuestros autores. A ellos les dedicamos, como el año pasado, una lista aparte, un compendio de tebeos que dan una buena idea del nivelón generalizado. Además de ello, la lista de cómics internacionales queda dividida, también como es habitual, en dos sub-listas un tanto, reconocemos, caprichosas. Por un lado el cómic autoral y/o alternativo. Por otro el comercial. No es nuestra intención establecer polemizar en torno a dónde terminan los límites de una categoría y empiezan las de la otra (especialmente en un año en que las grandes editoriales han abierto sus miras y han inscrito sus series definitivamente en un terreno más inquieto que de costumbre). No, lo hacemos así por una pura cuestión de pragmatismo. Y qué narices, se nos haría francamente complicado incluir en una misa lista a Olivier Schrauwen y a Spiderman, por ejemplo. Así que nada, 45 perlas comiqueras de 2014, justo a continuación:



NACIONAL

1 - Santiago García y Javier Olivares - Las Meninas
2 - Javier de Isusi - He visto ballenas
3 - Antonio Altarriba y Keko - Yo, asesino
4 - Cava & Seguí - Las oscuras manos del olvido
5 - Antonio Hitos - Inercia
6 - Luis Bustos - Versus
7 - Juaco Vizuete - Lo primero que me viene a la mente
8 - Álvaro Ortiz - Murderabilia
9 - Luis Durán - Orlando y el juego
10 - Santiago García y Pablo Ríos - Fútbol. La novela gráfica
11 - Andrés G. Leiva - Serie B
12 - Javier Sáez Castán - Extraños
13 - Juan Berrio - Kiosko
14 - Mario Torrecillas y Artur Laperla - Dream Team
15 - Alexis Nolla - El Polo Sur



INTERNACIONAL - AUTOR

1 - Chris Ware - Building Stories
2 - Frederik Peeters - Aama
3 - Beto Hernández - Tiempo de canicas
4 - Manuele Fior - La entrevista
5 - Olivier Schrauwen - Arsène Schrauwen
6 - Joe Sacco - La gran guerra
7 - Gipi - Unahistoria
8 - Chloé Cruchaudet - Degenerado
9 - Igort - Cuadernos rusos (La guerra olvidada del Cáucaso)
10 - Derf Backderf - Mi amigo Dahmer
11 - Cameron Stewart - Sin título
12 - Stephen Collins - La gigantesca barba que era el mal
13 - Jillian y Mariko Tamaki - Aquel verano
14 - Cristina Spanó - Habitaciones íntimas
15 - Paul Pope, J.T. Petty y David Rubín - Battling Boy. El momento de Aurora West



INTERNACIONAL - MAINSTREAM

1 - Mark Waid y Chris Samnee - Daredevil
2 - Matt Fraction y David Aja - Ojo de Halcón
3 - Brian Azzarello y Cliff Chiang - Wonder Woman
4 - Charles Soule - La cosa del pantano
5 - Ed Brubaker y Sean Philips - Fatale
6 - Matt Fraction y Michael Allred - FF
7 - Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos - Bella muerte
8 - Ales Kot, Michael Walsh et al - Zero
9 - Jeff Lemire y Andrea Sorrentino - Green Arrow
10 - Jonathan Hickman y Nick Pitarra - Los Proyectos Manhattan
11 - Jeff Lemire y José Villarrubia - Trillium
12 - Brian K. Vaughan y Fiona Staples - Saga
13 - Dan Slott y Mike Allred - Estela plateada
14 - Charles Soule y Javier Pulido - Hulka
15 - Dann Slott - Superior Spiderman / Amazing Spiderman


¡El REPASO 2014 prosigue este domingo!


Crítica de The Imitation Game: Descifrando Enigma (The Imitation Game)

18.12.14 Xavi Roldan
Alan, no llores, no sufras: estoy aquí.
Sigo existiendo en tu creación,
siempre contigo, completamente
Turing.

Hidrogenesse, "Christopher"


Necesaria puesta en contexto: tras décadas de olvido o distorsión del recuerdo, la figura de Alan Turing fue finalmente recuperada y honrada hace unos pocos años. Este matemático inglés, nacido en 1912, criado intelectualmente en Cambridge y Princeton y fichado en su juventud por la inteligencia militar británica en Bletchley tuvo un papel capital en el fin de la Segunda Guerra Mundial, ahorrando miles de muertes y abreviando el conflicto en, se calcula, unos dos años. Su gesta, lograr "quebrar" Enigma, un ingenio nazi procesador de códigos hipotéticamente indescifrables por la que pasaban todas y cada una de las ofensivas armadas de Hitler. Hasta la llegada del genio y su llamada "Máquina de Turing" la decodificación de Enigma se consideraba impracticable. Su legado, establecer las bases de lo que derivaría, con los años, en la primera inteligencia artificial. Su condena, la castración química a raíz de su homosexualidad, que le sumió en un profundo ostracismo y lo llevó al suicidio a una pronta edad en una sociedad aún intolerante e intransigente. No ha sido hasta tiempos recientes que la Reina Isabel II y el Gobierno británico han indultado a Turing y expresado su arrepentimiento por las acciones emprendidas contra él, ahora ya respetada su persona y reconocido su papel esencial. Dicho esto, y sin entrar en frivolidades -la figura de Turing siempre me ha merecido un gran respeto-, hay que decir que era cuestión de tiempo que la industria cinematográfica asumiera para si una vida tan ejemplar y la convirtiera en materia prima para un biopic más o menos convencional.


Esto es The Imitation Game, una de esas historias tan del gusto de Hollywood que pretenden parecer interesantes, didácticas y emotivas sin demasiada intención de despegarse de las líneas maestras marcadas hace tanto tiempo y explotadas por tantos títulos a lo largo de las últimas décadas. Sí, por supuesto, la producción y el cast son británicos y el director -Morten Tyldum, responsable de la estimable Headhunters- es noruego, pero esto asume las formas y los códigos estándar de este tipo de producciones. Para bien y para mal. Y es que hay calidad escénica, hay cuidado por el apartado interpretativo y el diseño de producción -siempre mirando hacia la galería de premios- y un guión trazado con tiralíneas que busca un espectro emotivo medido y eficaz, oscilando según el momento y el género (drama, reconstrucción histórica o thriller) entre la emotividad, la indignación, el suspense o la ternura. Pero claro, también hay clichés, estructuras narrativas repetidas, personajes que se reducen a un arquetipo poco desarrollado o que están pensados para responder a un punto concreto de la trama más que como entidades tridimensionales. Más un racimo de diálogos sobreexplicativos o incluso reiterativos que previenen a una película sobre un matemático loco de ser demasiado hermética para el gran público; y una banda sonora eficiente pero escrita con un cierto automatismo por un Alexandre Desplat que se sabe eficaz y se conforma con ello.

Así pues, partamos de este escenario desfavorecido. De la base de que, sin unas ambiciones más elevadas o con la probable presión que debieron ejercerle unos Weinstein siempre sedientos de reconocimiento académico, Tyldum no va a poder alcanzar la excelencia. Su película, como producto prediseñado, nos genera rechazo de entrada. Pongámonos en esa situación. Bien, pues con esto asumido, The Imitation Game se guarda para sí cosas muy, muy interesantes. Detalles de enfoque y tono, o virtudes formales y artísticas que la elevan un poco por encima de lo mediano. Su mejor baza y la más evidente es, claro, el protagonismo de un Benedict Cumberbatch que hoy por hoy parece capaz de comerse el mundo. Su Turing resulta en una persona frágil, humana, antipática y genial al mismo tiempo y su interpretación termina siendo un one man show de altísimo nivel, quizá emborronado por un final un tanto sobreactuado. Por otro lado, la realización de Tyldum resulta bastante estándar, incluso impersonal, pero también elegante y pertinente, consciente de dónde situar el foco dramático en cada momento y evitando caer en cualquier tipo de exceso o de subrayado.


Pero donde definitivamente acierta la película, donde de verdad se convierte en algo que importa es en sus planteamientos temáticos relacionados con la máquina, el hombre y la puesta en paralelo entre la inteligencia artificial, la humana y la canalización de los sentimientos a través de la máquina. Turing es un hombre aparentemente impedido para las relaciones entre humanos, un ser con absoluta ausencia de empatía e inteligencia emocional para con sus congéneres. Sin embargo gracias a los reiterados flashbacks descubrimos sus motivaciones emocionales, que no vamos a desvelar aquí. Sin embargo sí conviene apuntar que lo que parecía una cosa, fría y cerebral se convierte a medida que se acerca el final en algo muy distinto. Algo a medio camino entre la historia de amor a través del tiempo y una especie de velada película de proto-ciencia-ficción que se centra no sólo aquello que hasta el momento había explorado (la linea entre la incomprensión y la locura, la genialidad y la marginación, el deber y la obsesión) sino, especialmente la relación entre hombre y máquina. Ya no es distancia versus empatía, ahora es humanidad contra artificialidad. Turing queda convertido, en la conclusión de la historia, en una especie de moderno profesor Frankenstein. Mejor aún, en un trasunto de Rotwang, el hombre que capturó la esencia de su esposa muerta en el androide "Maria" de Metrópolis.

De modo que en apariencia y a efectos prácticos The Imitation Game es otro producto de fábrica, un eficiente espectáculo diseñado para llegar al mayor público posible sin romper demasiados platos. Pero si uno está dispuesto a aceptarlo, también es un relato melancólico con algunas sabrosas reflexiones entorno a esa modernidad que, en cierto modo, se inauguraba con Alan Turing a principios de los años 40 del siglo pasado. Una película muchísimo más valiosa por lo que subyace en ella que por lo que se plantea dar explícita y abiertamente.

7/10

REPASO 2014. Parte 2: 10 libros de cine y televisión

17.12.14 Xavi Roldan
Este año abrimos nueva categoría en nuestra colección de repasos dando cuenta de algunas de las más interesantes novedades editoriales en el campo del audiovisual. Hemos leído bastante, y de todo ello hemos extraído diez títulos de libros sobre cine o televisión, diez referencias clave que, si bien a lo mejor no son las mejores (o a lo mejor sí; no lo hemos leído todo, y con tal volumen de producción ¿quién puede decir cuáles lo son?) sí son las que más hemos disfrutado, o las que nos han aportado los más interesantes conceptos, ideas y conocimientos. Aunque cabe decir que no son los únicos: también podríamos haber incluído la necesaria reivindicación de uno de nuestros cineastas esenciales, Francisco Regueiro (Me enveneno de cine), las reveladoras y anheladas memorias de un mito (Chaplin. Autobiografía), otro libro autobiográfico, bastante más heterodoxo pero igual de disfrutable (Memorias inmorales, de S. M. Eisenstein) o una obra nutritiva de una figura determinante en el campo del análisis fílmico (Jacques Aumont y su Materia de imágenes).
Como sea, la lista final está formada por diez libros editados en 2014, aun no haber sido escritos necesariamente este año, que conforman una selección cuanto menos ecléctica: aquí mezclamos obras más -ejem- eruditas con planteamientos más populares, ensayos con memorias, libros monotemáticos con otros de un abanico conceptual más abierto. Todos ellos, no obstante, obras necesarias que demuestran, una vez más, que la cinefilia primero se vive, se ve y se escucha. Pero también, imprescindible, se lee.
Vamos allá, por orden alfabético.


José Luis Cuerda - Amanece que no es poco. La serie

Amanece que no es poco no es sólo una película de culto, es, siempre lo fue, una de las mejores comedias rodadas en toda la Historia de este país. Oh, pero antes de la obra maestra de Cuerda vino algo. Una serie para la televisión que nunca vería la luz pero que serviría como germen para muchas de las cuestiones (cómicas) que se planteaban ahí. A modo de complemento del libro que apareció el año pasado, esta edición de Pepitas de Calabaza nos ofrece los guiones de esos cinco capítulos abortados. Cinco episodios delirantes que contienen todo lo mejor de la película y unas cuantas cosas más: el entusiasta podrá reconocer algunos ítems desarrollados en el largo, pero también un montón de recursos inéditos y de enfoques distintos. Una oportunidad estupenda para descubrir una nueva faceta de un director sobresaliente y un nuevo enfoque de una obra inmarchitable que, junto a Total (una tvmovie para TVE) y Así en el cielo como en la Tierra, forma un trío único en nuestra filmografía que tanta inspiración ha proporcionado a cómicos ulteriores en este país.


Desirée de Fez y Jordi Sánchez-Navarro - Pantalla rasgada

Estupenda idea la del Festival de Sitges de este año a la hora de confeccionar su libro oficial. Los siempre interesantes y lúcidos Desirée de Fez y Jordi Sánchez-Navarro han reunido a un grupo de profesionales del audiovisual (críticos, guionistas, cineastas) para que den su visión entorno al tema de los sueños en el cine a partir de una entrevista basada en un título concreto destacado. De este modo, entre jugosas charlas amistosas y rigurosos comentarios de amigo gente como Jaume Balagueró, Carlo Padial, Nacho Vigalondo, Fausto Fernández, Javier Calvo o Quim Casas cuentan sus impresiones de títulos como El mago de Oz, El moderno Sherlock Holmes, Recuerda, A.I. Inteligencia artificial, Pesadilla en Elm Street o El laberinto del Fauno. Un libro poco o nada academicista que en pocos casos arroja conclusiones realmente profundas o innovadoras entorno al tema de la representación de los sueños en la pantalla. Pero que sin embargo ofrece una visión poliédrica esclarecedora y, por acumulación, enriquecedora sobre las capacidades oníricas del lenguaje cinematográfico. En otras palabras, este texto no cambiará las bases o el curso de estudios similares entorno al tema pero ofrece una pasión, una erudición entorno a algunos títulos concretos y una capacidad de entretenimiento y contagiosa cinefilia superior a la media.


Kirk Douglas - Yo soy Espartaco. Rodar una película, acabar con las listas negras

Adictivo librito, aparentes memorias de Kirk Douglas, falso diario rutinario de un rodaje, el de una Espartaco que por méritos propios se puede inscribir en la lista de las películas con un proceso creativo más terco de la Historia del cine. Todo eso es cierto y todo sirve para calificar este libro. Pero lo cierto es que zambulléndose en sus primeras páginas uno ya ve por dónde va a ir la cosa, mucho más reveladora y apasionante de lo que se pueda pensar de entrada: estamos ante el relato, lleno de rabia pero también humor, de un momento negro, aciago para la historia del cine norteamericano; una reivindicación de la autoría en un tiempo en el que muchos estaban proscritos, aquel en que las inefables listas negras empezaron a dictar la agenda política de un ámbito que, de entrada, debía estar despolitizado. A sus 95 años, Douglas rememora esa época y pone en su lugar a Dalton Trumbo, guionista superlativo que tuvo que mantenerse en las sombras de la clandestinidad, cuando no tras los barrotes; a Kubrik, el genio excéntrico tan lleno de ideas brillantes como vacío de inteligencia emocional. Y, en general, a todos los que deambularon por aquel lugar en  aquella época y que, para bien o para mal, nunca deberían ser olvidados.


S. M. Eisenstein - El Greco, cineasta

Intermedio, ya cómoda en su papel de editora de libros, publicaba este pequeña maravilla que inicialmente le sirvió al director y teórico ruso para complementar uno de sus escritos, a modo de epílogo. Pero lo cierto es que el texto tiene entidad propia y un interés innegable. A partir del ejemplo concreto de El Greco Eisenstein se propone demostrar cómo la pintura también puede representar algunas de las cualidades que hasta el momento sólo se atribuían al cine. La obsesión por esculpir el tiempo y captar los cambios que operan en los objetos, la práctica del montaje de planos consecutivos, las técnicas de iluminación y la narrativa puramente visual, la dinámica compositiva e incluso la secuenciación, la "interpretación" de los protagonistas del lienzo y, especialmente, la presencia de un leitmotiv (que en el caso de El Greco era el éxtasis). En sus cuadros serializados (prácticamente autoplagios), más cercanos en concepto a oriente que a Europa y marcados por la representación de iconos Eisenstein ve una suerte de precedente primitivo al cine y, por lo tanto, una primera aproximación a la imagen como transmisor de un flujo temporal. Un texto breve y apasionante.


Manuel Garin - El gag visual: de Buster Keaton a Super Mario

Muchos son los tratados que se le dedican al humor, a su representación audiovisual y a su mínima partícula expresiva: el gag. Pero pocos resultan tan modernos, desprejuiciados, enriquecedores y lúcidos como el que regala Manuel Guerin, empeñado en demostrar su vigencia eterna, más allá de formatos, épocas y... géneros: porque el gag, cuenta el autor, no se limita al chiste inmediato o al chascarrillo gracioso, sino que su construcción va muchísimo más allá que la mera ocurrencia: factores de tiempo, de espacio de montaje. Recursos visuales, de luz, de sonido de música. Repeticiones, ausencias, expectativas y rupturas. Todo ello modula el gag, presente en las narraciones desde tiempos inmemoriales y recurso socorrido desde la llegada de lo visual. Estamos, en fin, ante un delicioso, entretenidísimo, profundamente académico y asomborsamente documentado, comparado y razonado tributo. Un homenaje a todos aquellos que han hecho del gag una vía expresiva o una manera de enriquecer un texto visual, desde Keaton hasta los inventores de Super Mario, sí. A Chaplin y Tati, claro. Pero también a personalidades tan dispares como Lubitsch, Clair, Hitchcock, Herzog, Welles o Resnais. Rigor, academicismo y trascendencia no reñidos con lo ameno y estimulante.


Román Gubern - Historia del cine

Feliz reedición, Anagrama acaba de compactar en un sólo volumen uno de los textos esenciales del estudio cinematográfico en nuestro país. Obra de consulta desde que se editó a finales de los 60, esta Historia del cine ha ido conociendo varias reediciones, pero a día de hoy sigue siendo necesaria su reedición (llevaba agotada desde principios de la década pasada) y su actualización (los cambios experimentados en la producción y consumo cinematográficos mutan a velocidades de vértigo). Con un tono didáctico pero siempre preciso y académico, Gubern tiende una cronología del cine y no escatima en interrelaciones artísticas ni en contextualizaciones sociales. El arte siempre ha ido indisociablemente ligado a su coyuntura, y el autor se muestra lúcido y exhaustivo a la hora de tender esos puentes de significado. Y, de todos modos, al final Historia del cine termina siendo exactamente eso: un trazado cronológico que da inicio en el nacimiento del cinematógrafo y toca a su fin provisional en nuestros días y se convierte en un apasionante recorrido por sus momentos claves. Una obra capital de uno de nuestros más relevantes estudiosos.


Marcel Hanoun - Cine, cineasta

El aforismo no es una forma ajena a la literatura cinematográfica. Todo lo contrario, el célebre Notas sobre el cinematógrafo de Bresson es uno de esos pequeños clásicos que muchos de nosotros a menudo sentimos la necesidad de tener a mano. Algo parecido a ello (más en forma que en fondo) es este volumen que aquí nos llega vía Shangri-La y que recopila un buen número de frases, pensamientos, haikus y -casi- poemillas que el cineasta y pensador Marcel Hanoun fue diseminando a lo largo de su carrera. Esto es, como todos los compendios de este tipo, un conjunto de pequeñas apreciaciones que dan una idea global de una manera de enfocar la vida (el cine, en este caso). Frases de marcado aliento poético, algunas casi indescifrables, otras de una simplicidad meridiana que deberían arrojar un poco de luz a cineastas y escritores sobre cuestiones como la narrativa, la puesta en escena, la iluminación, la interpretación y, especialmente, el lenguaje. Sus posibilidades para evidenciar lo invisible o para esconder lo explícito, las virtudes que no suelen atribuírsele (el poder del fuera de campo) y, obviamente, sus cualidades autorales, que deben ser las que, al final, distingan a un creador del otro. Espeso a ratos, liberador a otros, no es este un libro abiertamente didáctico y amable, pero puede llegar a capturar a las almas cinéfilas más inquietas.


Akira Kurosawa - No lo comprendo, no lo comprendo

Akira Kurosawa sigue siendo una asignatura pendiente en el mundo editorial de nuestro país. Podemos contar con algunas ediciones (su curiosa autobiografía, un estudio en profundidad de Los siete samuráis, un "Signo e imagen" y alguna otra cosa suelta) mientras que otros grandes textos totémicos dedicados maestro japonés (como The Films of Akira Kurosawa) siguen tristemente inéditos. Así que cualquier cosa, por breve que sea, siempre se agradece. Como esta deliciosa miniatura que compila tres charlas del director de Rashomon con tres personajes afines: su otrora pupilo, el director Nagisa Oshima, el escritor Gabriel García Márquez -otro admirador- y Donald Richie, uno de los mayores expertos en la obra del nipón y autor de, precisamente The Films of Akira Kurosawa. Un libro pequeñito, de bonita presentación y apariencia ligera, pero que encierra sabias reflexiones y una colección de consideraciones artísticas del propio realizador que ayudan a comprender un poco más su obra y su filosofía.


Brett Martin - Hombres fuera de serie

Horrible traducción para un título imprescindible. Brett Martin nos suelta uno de los más importantes textos para comprender la ficción norteamericana de cable actual. Una gran historiografía de los primeros años de la división dramática de HBO, que se inauguraba con la seminal (y soberbia) Oz y estallaba definitivamente con el clásico Los Soprano. Desde ahí y todo lo que vino después en FX, Showtime o AMC es objeto de estudio, capitalizado por los showrunners que dieron vida a todo aquello: el David Chase que se inventó a Tony Soprano, el Matthew Wiener de Mad Men, el David Simon de The Wire, el Alan Ball de A dos metros bajo tierra, el Shawn Ryan de The Shield, el Vince Gilligan de Breaking Bad. Todos ellos personalidades tan turbulentas (bueno, menos el majete de Gilligan) como geniales, hombres difíciles que han dado forma a la mejor narrativa televisiva contemporánea a costa de todo lo demás: sus compañeros (/esclavos), su salud mental o sus familias. Un libro absorvente, riguroso y serio pero lleno de divertidos chascarrillos y anécdotas memorables que debería ser una pequeña guía de cabecera para cualquier teléfilo que se precie de serlo hoy. Desde Teleshakespeare no leíamos algo tan bueno en la materia.


Mike Sacks - Poking a Dead Frog. Conversations with Today's Top Comedy Writers

Reza el tópico que la comedia es un tema muy serio. Bueno, puede, pero lo que es seguro es que es, diría que siempre lo ha sido, un género polifónico: existen tantas comedias como comediantes y tantas visiones bufas de la vida y del mundo como personas que están dispuestas a un enfoque chuflo. Este valioso libro de entrevistas es una pequeña muestra de ello, limitada (sólo hay aquí creadores americanos y alguno británico) pero muy nutritiva. Un compendio de entrevistas con algunos de los más importantes escritores de comedia -gráfica, audiovisual- del momento y de toda la vida (de Mel Brooks a Daniel Clowes y de Glen Charles a Amy Poehler) que pretende reflexionar entorno al oficio de comediante y que funciona en una doble articulación personal/universal: los fans de los personajes en concreto tendrán aquí un arsenal de argumentos para seguir amando a sus ídolos. El resto de gente, especialmente los guionistas con alma cómica, tendrán un catálogo de recursos, metodologías y enfoques tan enriquecedor como, obviamente, divertido. Sí, hemos hecho trampas: esto es una edición americana y de momento sigue inédito en nuestro país, pero lo mencionado nos ha parecido motivo más que suficiente como para incluir aquí este libro rico, rico.


...¡NUESTRO REPASO DE 2014 PROSIGUE ESTE VIERNES!



Estrenos de la semana (17/19 de diciembre)

Estrenos - La batalla de los cinco ejércitos

Por fin. Por fin se estrena la tercera parte de El hobbit. O sea, que por fin se finiquita una de las peores inversiones cinematográficas de los últimos años, en lo que a tiempo invertido en el visionado de películas se refiere. Y es que por mucho que posea apartados momentos de lucidez, la nueva trilogía del anillo ha sido, desde el momento en que se decidió pasar de una a dos, y luego a tres películas, un despropósito se mire por donde se mire. Y los resultados cantan: lejos de las recaudaciones de la primera trilogía, críticas entre normales y directamente nefastas, y por lo general agotamiento general de propios y extraños. En fin, que un arreón más y ya: desde hoy en cines, La batalla de los cinco ejércitos. Se ve, se tacha de la lista de deberes forzosos, y a comenzar el proceso de borrado de memoria. Y es que lo sentimos mucho, pero no: más que como pérdida de tiempo, El hobbit no va a trascender en absoluto como sí hiciera El señor de los anillos (de la que, ojo, por aquí seguimos siendo fans).

Superado el escozor de la Tierra Media, más cositas, y al menos dos de ellas sumamente potables: y es que mucho más estimulantes que los 144 minutos de Peter Jackson son los 149 que ha empleado Mike Leigh en Mr. Turner, biopic sobre el célebre artista británico que revolucionó la pintura de los paisajes, y que vale la pena ante todo por la portentosa interpretación de Timothy Spall. Además de su maravillosa puesta en escena, el acierto del Leigh ya no sólo director, sino también guionista... en fin, más que digna manera de encarar el cierre del año en lo que a cine se refiere.

Claro que al artista del Romanticismo le ha salido competencia en forma de animación para toda la familia. Y es que Disney vuelve a la carga demostrando que algo ha aprendido desde que se hiciera con los servicios de Pixar, y nos entrega una nueva maravilla para toda la familia tras éxitos como los de Frozen: El reino de hielo, o ¡Rompe Ralph!. Oh, y ahora que también ha fichado a Marvel... El resultado de tanto input lleva por título Big Hero 6, nueva joya de la corona del renacido estudio de dibujos animados en colaboración directa con la casa de las ideas de Stan Lee. De la imprescindibles del año.

Acompaña a tanto estreno de renombre otra de animación sin importancia alguna (salvo para fans de Nobita y compañía): Stand by Me Doraemon. Sí, el Doraemon de toda la vida. Y cierra el apartado de novedades de cartelera la, wait for it, comedia-francesa-de-la-semana, ahora Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?. Nope.

BD-Crítica de Anarchy: La noche de las bestias (The Purge: Anarchy)

Anarchy: La noche de las bestias
Siendo francos, el éxito de la primera noche de las bestias, The Purge, la catapultó hacia una liga en la que jamás debería haber competido. Se la tildó de película de primera categoría cuando (y ojo, que no hay nada reprochable en ello) su hábitat natural es a todas luces el de la serie B. Sólo desde ese prisma debería valorarse esa inaugural bacanal de violencia ideada por James DeMonaco, acotada a una noche de un futuro no muy lejano en la que todo vale a cambio de otras 364 de tranquilidad, sin actos vandálicos. Seguramente a sabiendas de ello, para la siguiente ola de crímenes ya se ha tirado más abiertamente hacia el submundo cinematográfico y como prueba de ello, su reparto: lejos del pedigrí de Lena Headey y Ethan Hawke, ahora el protagonista de todo ello es un mucho más churrero Frank Grillo, y su aspecto de tipo duro wannabe, basto y mal afeitado cual exploit de un McLane sin cara reconocible, le va como anillo al dedo a una Anarchy: La noche de las bestias que no se anda con florituras. Señoras y señores, esto es una improbable secuela de un aún más inesperado taquillazo que ya contaba todo lo contable en sus poco más de 90 minutos. Algo así como las secuelas de Saw: ¿Algo que aportar? Nada, en verdad... salvo divertimento principalmente destinado a fans.

Desprejuiciada y sin complejos, en definitiva, es como se presenta la continuación, de nuevo escrita y dirigida por un DeMonaco que se vuelca en la B hasta la última consecuencia. Lo cual implica una banalización ¡aún mayor! de sus discursitos moralizantes de tres al cuarto, en pos de mayor y más desenfadada acción que, eso sí, mantiene intactos los niveles de ínfima violencia visual (el único punto realmente reprobable de un film que debería haberse empapado de gore festivo para rematar la fiesta). Se rebaja también el apartado visual, un punto más manierista de lo deseado en la primera, con esos tonos azules post-Matrix que acababan con la paciencia del respetable; ahora, Anarchy se hace con una paleta de colores mayor, más colorista todo y más contrastadas las sombras. Porque qué demonios, todo es una fiesta. Esa parece ser, de hecho, la una premisa sobre la que se sustenta el tinglado: estamos de guasa, que se apunte todo quisqui. Incluyendo, claro, un guión que se esfuerza por sus personajes sólo en apariencia, queriendo correr más incluso que el espectador por entrar en materia.

Anarchy: La noche de las bestias

Queda, por descontado, una nimiedad abismal. Anarchy: La noche de las bestias, jamás podrá considerarse como una muesca mínimamente trascendente en la historia del cine. Pero las normas son esas: se trata de un jueguecito para deleite de los que en su día se acercaron a The Purge; un goloso sinsentido (para ellos) que no alimentará neuronas pero tampoco las matará porque, hey, si entras es porque quieres y vas debidamente preparado. Banal pero simpática, moralizante pero chichinábica, violenta pero, en el fondo, familiar, cumple con su objetivo, siempre y cuando se cuente como tal el de hacer las veces de pasarratos más para alquilar y ver entre amigotes, que para darle la preminencia de un gran estreno en salas (aunque sí se haya estrenado en cines).
5,5/10

Y en el Blu-Ray...
Excelente a nivel audiovisual, el Blu-Ray de Universal vuelve a explotar los 1080 de la alta definición a las mil maravillas, potenciando las sensaciones con una versión original que se presenta en un notable DTS-HD Master 5.1 (en detrimento de un doblaje nada desdeñable, pero limitado a un DTS Digital Surround). Sí queda algo escueto en cuanto a material añadido, con apenas un clip a modo de Cómo se hizo (Anarchy desde dentro) y un generoso surtido de escenas eliminadas. Más que correcto.

Freddy, Jason y Darth Vader (entre otros)... ¡te desean feliz Navidad!

Oscuras navidades

Vale, es un anuncio de un canal de televisión. Pero oíd, si el anuncio mola, se dice. Atención a la peculiarísima felicitación navideña que se marcan los protagonistas del vídeo que sigue. Viejas glorias conocidas por todos ya sea por nuestro afán cinéfago... o por haber generado algún que otro trauma apareciéndose en nuestras pesadillas en el momento menos oportuno. Pero ¡hey, es Navidad! ¿Qué puede salir mal? A priori nada, pero por aquí apostamos a que al menos una persona ya no volverá a dormir tranquila a causa del anuncio: visto el desaguisado de la Lotería de este año, el amigo Zannou debería estar dándose cabezazos contra la pared de su casa. Qué compartir décimos ni qué niño muerto...

Paren máquinas. Hay trailer de Malick. Primer avance de Knight of Cups

16.12.14 Xavi Roldan
Bien, se hace oficial. El Terrence Malick que una vez conocimos, aquel que filmaba una obra maestra cada diez años, o así, ha muerto. Llega el Malick que filma una obra maestra cada dos o tres. O sea que felicidad máxima nos embarga y en estos momentos nos las sudan las sagas galácticas, las nuevas entregas de road movies futuristas y los dinosaurios digitales. Y por supuesto también nos la traen floja los haters: El árbol de la vida, le pese a quien le pese, sigue siendo una de las mejores películas de la última década y To the Wonder era una muy digna sucesora. Ahora llega esta Knight of Cups con Christian Bale y Catel Blanchet al frente (secundados por Natalie Portman, Antonio Banderas, Freida Pinto, Wes Bentley, Teresa Palmer, Imogen Poots o Armin Mueller-Stahl) y la cosa parece ofrecer un poco lo mismo y en cantidades aún mayores. Y ya nos olemos las acusaciones, incluso antes de que nadie haya visto un minuto de la película montada (que por cierto se estrenará en el próximo Berlín): ¿Preciosismo hueco? ¿Empacho de new age? ¿Poética ensimismada? Haters gonna hate.

Etiquetas