Combinado de La Casa (LX)


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- OLIVER ATOM HARDY (en su "hardýn") -


(¡Cada viernes y domingo, un nuevo combinado!)

Tomorrowland: Crítica

Tomorrowland
De pequeños nos volvían locos cosas como que alguien se pudiera meter en un videojuego, otro usara un prodigioso chip para introducirse en un cuerpo humano, o que la pareja de nerds de turno creara con cuatro joysticks una mujer explosiva. En tiempos en que se encogían niños con pistolas de rayos que volatilizaban manzanas, y algo llamado fluzo le daba a un coche molón las pilas para viajar al pasado, un par de bombillitas y de "bib bib" y "bib bob" sonando en estéreo eran justificación científica totalmente válida para un viaje a otra dimensión, otro mundo u otro tiempo, desde nuestro punto de vista. A esa generación se dirigen Brad Bird y Damon Lindelof, y George Clooney y Hugh Laurie, y last but not least la Disney, estudio responsable en buena parte de esa capacidad tan nuestra de soñar a la primera de cambio y de fliparlo en colores con cualquier historia imposible que nuestros padres nos llevaran a ver al cine, que echaran por la tele, o la tuviéramos en VHS (seguramente grabada con anuncios y todo). Una especie en extinción. De ahí el fracaso comercial de Tomorrowland. El mundo del mañana. De ahí, a su vez, la calidez de su acogida entre los pocos que quedamos de esa generación de consumidores de películas-sueño, de fantasías evasivas que con ella como, en menor medida, con John Carter o El llanero solitario (los otros dos grandes fracasos de la productora, de similares intenciones), hemos podido echar de nuevo, añorantes, la vista atrás. Y demonios, qué afortunados somos al ser capaces aún de entrar en el juego, de vibrar y creernos sci-fi imposible sin buscar tres pies al gato (allá donde la mayoría se lamenta al ver a una chica corriendo con tacones delante de un T-Rex). Aprovechémoslo mientras podamos.

Así las cosas, quien opte por ver en esta aventura una película vulgar y corriente, malo: seguramente se tope con un metraje infinito para un argumento carente de sentido, o pillado por pinzas, sobre desfasados héroes del futuro, viajes en el tiempo y persecuciones robóticas. A lo sumo, se quedará con el consuelo de su impactante apartado visual, un espectacular, luminoso e imaginativo universo sin libro que adaptar o primera parte que continuar. Saldrá del cine con cara de situación, probablemente escaldado incluso por un mensaje de lo más naif. Que ni lo intente.

Tomorrowland

Quien quiera soñar, bienvenido: Tomorrowland se descubre como una fantasía arrebatadora, un canto a la ciencia-ficción de antes y al cine de aventuras para toda la familia de antes (lo cual implica, por cierto, momentos más perturbadores de la inocentísima blancura actual; por aquí nos curtimos a base de brazos cortados en La guerra de las galaxias y decapitaciones en La última cruzada, y Bird lo sabe). Con momentos para el humor próximo al slapstick y otros sensibleros hasta el arcoíris. De una ambientación tecnológica descaradamente retro, en contraposición con un universo futuro aséptico y luminoso, aun en su decadencia, para que la experiencia mind blower sea todavía mayor. Y casi se diría que con un tempo también de deudor de épocas pasadas, lejos de la precipitación actual en pos de un progresivo desarrollo en el que tienen cabida personajes (encorsetados en clichés ocasionalmente sonrojantes, sí, pero más profundos de lo esperado, también) y set pieces de acción por igual. Uno porque puede, el otro quizá porque no dé para más, el caso es que Bird y Lindelof apuntan con descaro a una meta muy concreta, a sabiendas de que para llegar a ella se la jueguen con infinidad de pasos objetivamente en falso... Claro que con un compañero de fatigas tan en concordancia con el proyecto como es Michael Giacchino, la empresa es un poquito más fácil.

No sé si habrá quedado claro. Si quien haya llegado hasta aquí aún se considera capacitado para evadirse de su realidad por unas horas, y de los conceptos de plausibilidad que sustentan las historias que habitualmente se le cuentan hoy en día; si es de los que encuentran Regreso al futuro haciendo zapping y se queda a verla hasta el final, o de los que prefiere ponerle a sus retoños Los supersónicos antes que Peppa Pig, que corra al cine antes de que la quiten. Tomorrowland no es perfecta, de hecho se la puede considerar fallida. Pero conserva intacta la magia del cine con su fantasía, su imaginación, su moraleja ecologista y sus jets. Al final, el cine también va de esto.
7/10
Por Carlos Giacomelli

Terminator. Génesis: Crítica (Terminator. Genisys)

Terminator: Génesis
Tres blockbusters de marcada voluntad revisionista coinciden en las carteleras veraniegas de 2015: Jurassic World, San Andrés y Terminator: Génesis. Ya debería ponernos sobre aviso la cosa: este nuevo Hollywood, tan pendiente de la nostalgia como valor seguro y del reciclado como moneda de cambio ha encontrado en esta generación de treintañeros/cuarentones un buen filón económico sin la necesidad de estrujar demasiadas neuronas. Porque viendo los resultados que arroja semejante trío en particular, el tema es un tanto preocupante. A saber: Jurassic World resulta aplicada y respetuosa como homenaje, pero se olvida de contar algo nuevo (o por lo menos hacerlo con la misma maestría que aplicaba hace viente años Steven Spielberg) y termina anteponiendo la emoción primaria a un sistema de buenos personajes y planteamientos argumentales sólidos, todo ello bastante ausente. San Andrés resulta más bastarda y petarda, y funciona razonablemente bien como espectáculo subnormal, reflejo de los catastrofistas de los 70, siempre que uno se entregue a su inherente y consciente absurdidad. Tampoco inventa absolutamente nada. Y por su parte la que nos ocupa, esta quinta película en una hipotética saga (de cuyas tercera y cuarta parte ya ha renegado alegremente el ideólogo e impulsor de la franquicia, James Cameron) aparece igualmente capada de frescura, desprovista de una sola idea novedosa. De paso, acumula todos los vicios y faltas de las dos anteriores mencionadas y para postre resulta más estúpida que ambas juntas. ¿El peor de sus pecados? No parecer consciente de ello.

Los responsables de Terminator: Génesis han decidido disfrazar sus propias carencias y aparentemente han decidido autoconvencerse de que una presunta trascendencia embadurna toda la historia. Su propuesta es un retorno simple, desaborido y terriblemente al ¿universo? planteado en las dos primeras entregas. Una nueva versión camuflada en (algo así como un) reboot que, sin embargo, se resiste a pasar como el subproducto que es. De modo que en lugar de un megaespectáculo de acción sin frenos lo que encontramos es poco más que un simple matarratos de serie B al que se le han añadido un par de toneladas de autoconsciencia un tanto pagada de si misma. Un insensato galimatías argumental que confunde complejidad con despiste, giros absurdos y explicaciones espesas. Y que quiere partir de la timorata y absurda paradoja temporal que siempre ha funcionado como centro de la franquicia para añadir nuevas posibilidades. Y cagada, porque si hasta ahora siempre nos habíamos zampado dicha paradoja sin demasiadas quejas, con esta dosis de falsa trascendencia y discursivismo vacío basado en la presunta coexistencia de distintos timelines, la cosa se nos desmorona, se hunde en un mar de teorías idiotas y argumentaciones muy poco sólidas. Dejando de lado la nefasta cuarta parte, ¿no habíamos hecho ya un contrato implícito con la saga? En su tercera (y estupenda) entrega la cosa ya había quedado clara y bien empaquetada. Retornar ahora a las dos primeras sólo para liar gratuitamente la madeja sin aportar vías alternativas es poco menos que una impertinencia.

Terminator: Génesis

Pero dejando todo eso de lado, cabe preguntarse si por lo demás la película funciona. La respuesta es "no mucho". Como actioner resulta plano y aburrido, carente de secuencias especialmente excitantes y desde luego lejos del imprudente pero siempre satisfactorio “lo nunca visto”, recurso fácil pero efectivo del blockbuster veraniego del siglo XXI. Como drama humano es fofo, está lejos del fatalismo que impregnaba el espíritu de Terminator 2: El juicio final y el climax de Terminator 3: La rebelión de las máquinas, y no tiene pizca del alma y el corazón que tiraban para adelante a golpe de hostia a la primera. Su ligera subtrama romántica -entre Sarah Connor y, sí, de nuevo él, Kyle Reese- está castrada de cualquier tipo de química, en parte por la incurable falta de personalidad de Jai Courtney. Su elenco de personajes, en general, anda falto de carisma y ni siquiera la recuperación de Arnie, de nuevo en un papel de protagonismo preeminente, termina de cuajar del todo: el hombre, ya renqueante, está fuera de tono y de tiempo. Los villanos son mero reciclaje, a pesar del marcado giro argumental que representa uno de ellos. Los diálogos son atroces, el humor es pueril e ineficaz -facepalm cósmico para el momento "Bad Boys"- y las interpretaciones están desaprovechadas, especialmente la de una Emilia Clarke que intuimos capaz de mucho más y mejor y de un J.K. Simmons que se merecía un producto mejor. Last but not least, la realización de Alan Taylor es plana y no dedica ningún momento de mimo y cariño en la construcción de la escena, siempre caracterizada por una monótona impersonalidad y un aburrido mecanicismo. En resumidas cuentas, un festival de la repetición, el hastío y la redundancia. Un carrusel de guiños sin emoción para un espectáculo que sin ser una hecatombe cinematográfica resulta irritante, bastante pobre y en todo momento prescindible.

4/10

Combinado de La Casa (LIX)


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- TERMINATHOR GENESIS -


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Estrenos de la semana (3 de julio)

Lo que hacemos en las sombras
Dos documentales-que-no-lo-son capitalizan lo que va a ser el fin de semana más tórrido de los que llevamos hasta el momento. Oh, no, que nadie se emocione. Hablamos pura y literalmente de la temperatura ambiental. Por lo demás estamos adentrándonos, cuales Charlie Marlow sobre un bote, en el corazón de las tinieblas de las carteleras estivales. Lenta pero inexorablemente esta barca nos lleva hacia los estrenos más artísticamente pantanosos del año. Por el momento, recalamos en un puerto provisional habitado por unos bicharracos amarillentos bastante irritantes. Quien quiera puede quedarse en semejante resort, pero nosotros recomendamos alejarse de la orilla y buscar embarcaderos más pequeños y algo más apacibles. Caso de esos dos títulos que comentábamos más arriba: dos propuestas personales y curiosas que harán de este nuestro pequeño crucero al infierno algo un poco más apacible. El resto de cosas, meh generalizado, la verdad.
La metáfora fluvial me ha quedado un poco mierdosa, sí, pero creednos: poco más se merece la ración de estrenos que nos llega esta semana.

Nosotros y yo
Nosotros y yo
Para bien o para mal Michel Gondry está buscando su lugar en el mundo. El chiflado que nos maravilló a todos con aquellas propuestas tan ricas en lo narrativo como inspiradas en lo visual lleva ya unos cuantos títulos intentando sublimar todo aquello en una nueva faceta más madura. O en varias. Porque en su vena más antropológica se inscribe esta Nosotros y yo que ha tardado varias temporadas en llegar a nuestras pantallas. Una especie de pseudodocumental que pretende (y logra) radiografiar con tino parte de la juventud urbana actual. Un acercamiento pedagógico acertado y riguroso que, sin embargo, no pierde esa cierta capacidad de embrujo que siempre destilaban las imágenes del realizador francés. Un tipo que probablemente nunca más vaya a conquistar nuestros corazones como lo hizo con sus primeros trabajos videocliperos o con ¡Olvídate de Mí! pero que tampoco parece muy interesado en ello. Como sea, es bienvenida esta cinta curiosa y enriquecedora.
Lee la crítica de Nosotros y yo

Lo que hacemos en las sombrasLo que hacemos en las sombras
Si tenemos que aceptar (ya van varios años, pero no nos ha entrado en nuestras cocorotas) el final de la andadura audiovisual de los Flight of the Conchords, tendremos que buscarnos sustitutivos. Podría valer perfectamente esta Lo que hacemos en las sombras, que cuenta con el 50% del "cuarto grupo de folk paródico más popular de Nueva Zelanda", el cada día mejor valorado Jemaine Clement. Él y Taika Cohen escriben y dirigen este muy chiflado mockumentary que hace las veces de parodia de los vampiros cinematográficos. De todos ellos. Desde el que interpretaba Max Shreck en Nosferatu hasta el muy amanerado Lestat de Anne Rice. A ratos desconcertante, a ratos tronchante, Lo que hacemos en las sombras respira amor por el género, una personalidad humorística propia y un aire de "absurdidad plausible" de lo más extraño. De alguna curiosa manera, una de las comedias del año. 
Lee la crítica de Lo que hacemos en las sombras


Además, Los minions regresan con sus "papaya" y sus "banana" y todo eso, dispuestos a conquistar las taquillas infantiles desde su creativamente modesto lugar del spin-off. Con toda probabilidad van a arrasar.
No lo hará (lo lamentamos, pero es así) Asesinos inocentes, el noir que sirve de debut largo a Gonzalo Bendala, un drama criminal protagonizado por un elenco bastante joven y una pinta bastante cuestionable. Y tampoco pasará muy apercibida (y en este caso es una pena, porque la cosa parece suriosa) Cuero y tinta, documental cuyo objetivo es ofrecer una panorámica sobre la historia del periodismo deportivo en España.
A saber cómo sale Aprendiendo a conducir, dados los pobrísimos resultados artísticos de las anteriores películas de su directora, Isabel Coixet, que aquí vuelve a la sencillez de las dramedias amables tras la pedante y desastrosa Ayer no termina nunca y su inexplicable incursión en lo mainstream en la terrorífica (en el sentido erróneo) Mi otro yo.
Otro respetado que vuelve con poco acierto es Faith Akin, que se ha ganado con El padre un buen puñado de críticas negativas. Una pena y una ocasión perdida para abordar un conflicto aún injustamente obviado: tendremos que seguir teniendo Ararat como la mejor mención cinematográfica al genocidio armenio.
Que nadie busque en Cuestión de actitud la dureza expositiva y la falta de piedad conceptual de algunos de los más salvajes directores griegos del momento (pienso en Lanthimos o en Avranas), ya que eso es más bien una comedia dramática tirando a lo complaciente. Por su parte, la marroquí Los caballos de Dios -otra que llega con años de retraso- aborda admirablemente (y ahora con triste vínculo con la actualidad) el terrorismo islámico. Y Profanación resulta, tras Misericordia, el segundo thriller danés basado en la obra del escritor Jussi Adler-Olsen que nos llega a las carteleras en pocas semanas. Los Casos del Departamento Q y tal. Para fans del tinglado nórdico.

Los caballos de Dios: Crítica (Les chevaux de Dieu)

Los caballos de Dios
En los últimos años son numerosos los casos de películas que, desde diferentes puntos de vista, se han planteado qué pasa por la mente de una persona para convertirse en terrorista. Cintas como Buongiorno, notte (Marco Belocchio, 2003), Munich (Steven Spielberg, 2005), R.A.F. (Uli Edel, 2008) o, desde el humor más corrosivo, Four Lions (Christopher Morris, 2010), han intentado dar respuesta a la pregunta que todos nos hacemos cuando se produce un atentado terrorista. ¿Por qué?

Evidentemente, siempre hay un por qué. Y no me refiero a las causas de los terroristas, sea la independencia, la guerra santa, la esperanza de un mundo mejor o el simple odio. Me refiero a qué falla en nuestras sociedades para que alguien decida en algún punto de sus vida matar a otras personas en base de una creencia determinada.

Si alguna conclusión se puede sacar de las películas que tratan con profundidad el tema es que la educación y el entorno son claves. En Los caballos de Dios, ganadora de la Espiga de Oro en edición de 2012 del Festival de Valladolid, Nabil Ayouch parece añadir otro caso a esta tesis. Dos hermanos, Yashin y Hamid, criados en los suburbios de Casablanca, en un entorno de pobreza, paro y falta de oportunidades deciden en algún punto de sus vidas convertirse en terroristas. ¿Qué ha fallado?

Ayouch se sirve de una narración lineal con elipsis para mostrarnos la vida de un barrio, de una familia y de unos chicos que, sea por la falta de oportunidades, sea por la falta de un sentido vital o simplemente por la corriente que arrastra y enfrenta a dos mundos que se niegan a comprenderse mutuamente, acaban usando el islam como excusa para provocar terror. El director acierta al meterse en la vida cotidiana de los muchachos, tratándolos como personas y no como simples maniquíes sin cerebro. A lo largo del metraje vamos viendo las oportunidades, aunque escasas, que se les presentan a los niños, luego jóvenes, de tener una vida más o menos digna, y cómo esas posibilidades se van marchitando por varias razones.

El tono realista del film, unido a unas interpretaciones más que solventes, hace que nos metamos en esos barrios de chabolas de Casablanca y veamos el difícil día a día de su gente, gente trabajadora rodeada e inmersa en la delincuencia, la corrupción y la falta de una educación que sirva para abrir perspectivas en la mente de los jóvenes. Aunque la película exuda melodramatismo en varios momentos y peca de centrarse demasiado en la infancia de los protagonistas, no se puede negar que Los caballos de Dios posee momentos de buen cine, de ese que es capaz de explicar una historia personal y aplicarla a lo universal, de hacernos conocer a nosotros mismos y también al mundo que nos rodea.

Vuelve Rocky Balboa (y no, no es broma), tráiler y póster de Creed

Creed
Si crees que algo estaba enterrado, ahí estará siempre Sylvester Stallone para demostrarte que no necesariamente es así, y es que si hace 9 años creíamos que el universo alrededor del boxeador más mítico en la historia de Philadelphia se había cerrado de una forma más que digna con Rocky Balboa (sobretodo viendo el pifostio en que se convirtió la saga a partir de su segunda entrega), Sly parece que no lo olvidó del todo, ya que casi 4 décadas después de su primera entrega, el famoso personaje vuelve para formar parte integrante de Creed, el nuevo film de Ryan Coogler (¿?), que narrará la historia del hijo del mítico "enemigoperoluegosomoscolegas" de Balboa, Apolo Creed, interpretado por Michael B. Jordan, y es que parece que el chaval, pese al trágico final de su padre a manos de Iván Drago, tiene interés en seguir sus pasos en el mundo pugilístico, y como no, no podía ser otro el que lo entrenara, ya que si acabó arrebatándole el título de campeón a su progenitor, que cojones, no podía ser tan malo aunque fuera medio italiano. ¿Relevo generacional?¿Inicio de una nueva franquicia?¿Escasez de ideas? y lo más importante ¿aparecerá Burt Young como el mítico Paulie?. Sea como fuere, a continuación os dejamos el tráiler y avisaros que el film se estrenará en nuestras pantallas el próximo 27 de Noviembre. La pereza corre de vuestra parte.


Trailer de London Has Fallen, secuela de Objetivo: La Casa Blanca

London Has Fallen
El objetivo, primero, fue la Casa Blanca, en aquella película que por aquí llamaron, ¡ajá! Objetivo: La Casa Blanca (Olympus Has Fallen en su versión original). Inexplicable éxito comercial el suyo tanto por el desfase en general de toda ella, como por su reparto carente de garra (Gerard Butler, Aaron Eckhart, Morgan Freeman), y la escasa gracia con que su director, Antoine Fuqua, la concibió. Pero bueno, reventó taquillas, le pasó la mano por la cara a Roland Emmerich (que estrenaba a la vez Asalto a la Casa Blanca), y ya tenemos secuela, que si cuela, pues mejor que mejor. Ahora el objetivo es Londres. Y la cosa pinta, si cabe, peor.

Sí, porque lo único que cambia es su director: ahora le toca hacer explotar cosas a Babak Najafi (desconocido responsable de la secuela -...- de Dinero fácil). Por lo demás, London Has Fallen tiene toda la pinta de acabar en otra nueva acumulación de lugares comunes de una versión del cine de acción que lleva ya casi treinta años agotada. Se estrena en los USA a principios de 2016, pero de momento no tiene fecha de estreno en España ni título en idioma de Cervantes, aunque tampoco es que se vayan a esmerar demasiado con la traducción, ya os lo decimos ahora.

Vean y juzguen.

Novedades en DVD y Blu-Ray de julio

Novedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julioNovedades en DVD y BD de julio 1 de julio
Commando - Montaje del director BD
Siempre Alice BD

3 de julio
The Last Ship (Temporada 1) BD

8 de julio
Alemania, año cero BD
Aventura en Shanghai BD
Buona sera, señora Campbell BD
Camarada BD
Convoy BD
Drácula, príncipe de las tinieblas BD
Dune BD
El chino BD
El hombre de río BD
El ingenuo salvaje BD
El secreto de Joey BD
El último mohicano BD
Estación lunar 44 BD
Hardware, programado para matar BD
Imitación de la vida BD
Kingsman: Servicio secreto BD/DVD
La gran pasión BD
Las brujas BD
Los caballeros del zodiaco (Saint Seiya) - Andromeda Box BD
Los hechos de la vida BD
Los tesoros del mar de China BD
Mazinkaiser ¡Combate a muerte contra el general Negro! BD
Motín en el Pabellón 11 BD
Nosferatu, vampiro de la noche BD
Pack Ace Attorney + Los protectores (Shield Of Straw) BD
Pack Christopher Lee BD
Puella Magi Madoka Magica - The Movie Rebellion BD
Super Mario Bros. BD
Tokyo Ghoul (Temporada 1) BD

9 de julio
...Y si no, nos enfadamos BD
El año de las luces BD
El oro de Moscú BD
La familia, bien, gracias BD
La gitana y el charro BD
Stan Helsing BD/DVD
Una pareja... distinta BD

10 de julio
True Blood (Temporada 7) BD

14 de julio
Capitán Harlock BD/DVD
Jacques Tati integral BD
Mediterráneo BD
Samba BD/DVD

15 de julio
¿Cómo se escribe amor? BD/DVD
Calvary DVD
La mujer de negro: El ángel de la muerte BD/DVD
Mejores directores americanos - Volumen 2 BD
Mejores directores europeos - Volumen 2 BD
No confíes en nadie BD/DVD

Jueves 16 de julio
El Príncipe (Temporada 1, parte 1) BD

17 de julio
321 días en Míchigan DVD
Calabria DVD
Desterrado DVD
Dixie y la rebelión zombie DVD
El país de las maravillas DVD
Focus BD/DVD
Indigenous DVD
Obsesión BD/DVD
Puro vicio BD/DVD

22 de julio
Chappie BD/DVD
Home: Hogar dulce hogar BD/DVD
Purgatorio DVD
Reencuentro de amigos BD/DVD
To Write Love on Her Arms DVD
Timbuktu DVD

24 de julio
Maps to the Stars DVD
Survivors DVD

29 de julio
Caza bajo el sol BD/DVD
El nuevo exótico Hotel Marigold BD/DVD
Fast & Furious 7 BD/DVD
Fuerza mayor BD/DVD
La verdad oculta BD/DVD

31 de julio
Felices 140 BD
La conspiración de noviembre BD/DVD
No llores, vuela BD/DVD

#AskELJames es tendencia el Twitter... para desgracia de E.L. James

 #AskELJames

Este post podía haberse llamado también Cuando al Community Manager se le va de las manos. Atención, que trae cola. E.L. James es la señora (me resisto a llamarla escritora) que parió, de un plagio velado a la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, los fenómenos comerciales (tampoco los llamaré libros) de Cincuenta sombras de Grey y continuaciones. La última es una suerte de remake, como las cartas de Iwo Jima de Clint Eastwood (ja ja): acaba de publicar otro nuevo invento, que cuenta lo mismo pero desde el punto de vista de Christian Grey, ese maravilloso príncipe azul que aglutina tantos y tantos valores por los que la sociedad lleva tiempo luchando, y que en pantalla tuvo el desatinado rostro, peor expresividad, de Jamie Dornan. El conglomerado de letras impresas en varias hojas lleva por título (ojo) Grey, y hoy mismo, aprovechando su lanzamiento, desde la editorial algún lumbreras tuvo la brillante idea de sentar a la diva frente a un PC (en teoría) y ponerla a contestar todas las preguntas que los usuarios de Twitter pudieran formularle empleando el hashtag #AskELJames.

Brillante, ¿verdad?

No, en serio, ¿qué podía salir mal?

A continuación un recopilatorio de las que, a nuestro juicio, son las mejores aportaciones de los tuiteros, que convirtieron el topic en tendencia mundial para ¿alegría? de la ¿artista? A disfrutar de la escabechina:
















Y así hasta el infinito. Si tenéis un par de minutos... horas... o mejor días, meteos en Twitter y buscad este hashtag, prueba fehaciente de la importancia de los Community Manager en la actualidad, aunque a veces no todo les salga según lo planeado.