Capitán América: Civil War - Crítica

Capitán América: Civil War
Los de Marvel son muy, muy inteligentes. Y estrenan Capitán América: Civil War a pocas semanas del fracaso estrepitoso (a nivel crítico) de la inenarrable Batman v Superman para, de paso, ahondar en la sangrante herida de su competidora, una DC que ha quedado en evidencia con su hueco intento de adelantarse a la Casa de las ideas con una estrategia, cuanto menos, cuestionable. Aunque en verdad, a un servidor le da que directamente, Marvel la ha estrenado a tan poca distancia de su enemiga porque está tan, tan por encima de de ella como para ni siquiera deber preocuparse de su existencia. Y es que la película que nos ocupa es, ahora sí, la culminación de un trabajo bien hecho. Un trabajo pensado con años de antelación, trabajado (valga la redundancia) a fondo, montado pieza a pieza para, al fin, poner el broche. La demostración, en definitiva, de que las casas por el tejado no se deben empezar nunca, sino que se deben hacer desde una base sólida. En Capitán América: Civil War ni siquiera sale demasiado el Capi en cuestión; no más que una docena ¡como poco! de personajes con protagonismo igual o mayor. ¿Un galimatías? Con traerse a uno o dos protagonistas de más en su homónimo de DC, Zack Snyder se hundió de manera miserable.

Pero aquí ni siquiera hace falta presentar a nadie: ni las nuevas incorporaciones requieren de background, puesto que Marvel lleva trabajando en este tinglado, el de la Guerra Civil, con ahínco desde hace años. Aquí se habla de una reunión entre amigos: espectadores y superhéroes se conocen sobradamente. Unos esperan las bromas, las camaraderías y los tortazos habituales, los otros saben perfectamente cómo dosificar tanto input y jugar a su antojo con un público que no tiene más remedio que acudir a la sala de proyección ya entregado totalmente. Pero ojo: protagonistas a los que conocemos todos, gimmicks y fuegos de artificio casi de piloto automático, pero que nadie se confunda, son las armas con las que Anthony y Joe Russo, directores, y Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas, enarbolan una película totalmente distinta de las anteriores y, me atrevería a decir, totalmente distinta a cualquier otra película superheroica hasta la fecha. Y es que Civil War puede gustar más o menos que otras de la saga (cada espectador tiene su película de Marvel favorita), pero es un salto hacia delante que no se veía desde, qué casualidad, Capitán América: El soldado de invierno.

Capitán América: Civil War

Quizá le andaba faltando, a la prácticamente impecable macrosaga cinematográfica marvelita, algo más de gravedad, elemento non grato por comparaciones con los excesos de oscuridad de Batman y compañía. Marvel era el reverso cómico, de la distensión; el espectáculo por el espectáculo. Respetable, pero ya tocaba dar el salto a la siguiente fase, con una película que calase más hondo: la fase de las consecuencias, la del "si me cargo media ciudad, no quedaré impune". La de las tensiones en el hasta el momento intocable grupo de amigos con poderes que, en el fondo, conforman los Vengadores. Aquí aumentan las dosis de tragedia emocional, los personajes adquieren una serie de matices inesperada (a veces con sutileza, otras con algún recurso de garrafón), pero desarrollada con una lógica intachable. Una nueva dimensión que añadir a las ya conocidas por todos. Eso implica que tras un inicio atronador, voluntariamente ruidoso, violento y confuso, pensado así por las implicaciones que tales exabruptos tienen a lo largo del metraje, todo el primer acto del film se desarrolle desde un prisma pausado (que no aburrido) y denso, oscuro; las sensaciones se enrarecen a ritmo de crucero mientras las tensiones entre Capi y Iron Man crecen por un ultimátum: se acabó campar a sus anchas y hacer explotar lo que les venga en gana, los superhéroes deben firmar un tratado que los obligue a rendir cuentas; unos están de acuerdo, otros no. Tan sencillo argumento permite un despliegue de emociones y personalidades casi inabarcable (máxime en relación al cómic en que se basa), que requiere a su vez de cierto trabajo de guion. De ahí la contención inicial, de ahí su metraje de dos horas y media. Es otra suerte de disfrute, igualmente disfrutable; se acabaron las risas, empieza el estudio de personajes. Oh, pero estamos hablando del primer acto.

Ya decía que el éxito de Marvel Studios pasa por las sinergias creadas entre espectador y película: el espectador busca humor y espectáculo, y la película sabe que se lo debe dar, sólo que puede tomarse el lujo de administrar sus bazas. A poco que un par de personajes de corte más cómico se juntan, los Russo, Markus y McFeely dan rienda suelta al esperado intercambio de chistes entre bomba y bomba, pero ahora los recibimos desde una posición muy distinta. Ni que sea a nivel subconsciente: la saga ha crecido, los chistes ya no son inocentes, y si lo son, el marco es el que se dan es el que ya no lo es. Con Civil War, los superhéroes ya no pueden verse como hasta ahora, algo ha cambiado, madurado. Si antes el tinglado era de notable, ahora ya es de cum laude.

Capitán América: Civil War


Y decíamos que esta gente sabe lo que se hace, que es muy inteligente: ahí está esa paulatina resta de protagonismo a su personaje principal, que en realidad es de los que menos importan, en pos de un Tony Stark que sigue siendo amo y señor de la saga, aparezca o no en las cintas que la conforman. Ahí la concatenación perfecta de acción con desarrollo, diversión con ceño fruncido. Y ahí la presentación de las nuevas incorporaciones, una de ella plagada de chistes desmitificadores y autoparódicos para tranquilizar hasta al más acérrimo paladín de la versión original. Hasta en eso, la introducción de nuevos héroes, Marvel da toda una lección a DC con esta todopoderosa Guerra Civil que tiene la suficiente fuerza en sus personajes como para prácticamente olvidarse del malo de la película, hasta ahora árbitro para definir si una película de acción es buena o mala. Aquí (excelente la selección de Daniel Brühl para el rol, por cierto), el antihéroe es anónimo, puesto que es más importante lo que representa que lo que efectivamente lleva a cabo: un mal mucho mayor, más grave, y en definitiva un enemigo mucho mayor de los vistos hasta ahora, como es la ruptura de la amistad.

Id a verla sin miedo, id a disfrutarla. Capitán América: Civil War es el espectáculo superheroico definitivo, la película más grande de gente en pijama. Una película que demuestra que se puede hablar de emociones y sentimientos plenamente terrenales, tirar de drama y oscuridad emocional, sin tener que renegar de la esencia de los cómics y sus adaptaciones: el espectáculo puro, el entretenimiento total: las peleas entre ellos son lo nunca visto. A mí me ha dejado extasiado.
9/10
Por Carlos Giacomelli

Una (cierta) mirada a Cannes 2016 (segunda parte)

Cannes 2016

Concluimos la maratoniana agenda de Cannes con otro listado de imprescindibles, según el ojo de Iván Correyero. En unos días tendrá lugar el festival cinematográfico más importante del año, y para que no os perdáis demasiado,

Bacalaureat, de Cristian Mungiu

El cine rumano es una de las cinematografías nacionales que más ha crecido en la última década. Seguramente la película que viró los ojos del público cinéfilo hacia Bucarest fue 4 meses, 3 semanas y 2 días, de Cristian Mungiu, ganadora de la Palma de Oro en 2007.

En 2016 son dos las películas rumanas que compiten por la Palma de Oro, un auténtico hito para un país relativamente pequeño como Rumanía. Mungiu presenta Bacalaureat, que cuenta la historia de un médico en una pequeña ciudad de provincias que decidir cuál es el mejor camino a seguir para su niño en el contexto de la sociedad rumana en la actualidad.

Loving, de Jeff Nichols

Jeff Nichols es uno de los directores estadounidenses más sorprendentes de los últimos años. Destacó por Take Shelter, se confirmó en Mud y ha sorprendido a todos por Midnight Special, recientemente estrenada en el Festival de Berlín.

Con Loving, Nichols cuenta la historia real del matrimonio Loving, una pareja interracial de Virginia encarcelada, arrestada y exiliada por el simple hecho de ser de dos razas diferentes.

Con la única presencia conocida del actor fetiche de Nichols, Michael Shannon, esta película es sin duda una de las más esperadas de Cannes 2016.

Agassi, de Park Chan-Wook

Agassi, de Park Chan-Wook
Con su trilogía de la venganza y otras sorprendentes películas como Old Boy y Soy un Cyborg, Park Chan-Wook se convirtió en uno de los autores a seguir de la pasada década. Tras su incursión en Estados Unidos con Stoker, el director surcoreano vuelve a casa para su siguiente película, Agassi.

Pese al título, la nueva película de Park Chan-Wook está lejos de ser un biopic del tenista estadounidense Andre Agassi, sino que es una adaptación moderna de Fingersmith, la novela de Sarah Waters que cuenta la historia del inesperado romance entre una ladrona de poca monta y una señorita que vive aislada con su tío en una mansión.

The Last Face, de Sean Penn

Hace tiempo que Sean Penn es más noticia por lo que ocurre fuera de la gran pantalla que por lo que pasa dentro de ella. Desde Milk el actor estadounidense no ha contado con un papel que esté a la altura de su nivel actoral, y su carrera como director parecía haberse parado tras Hacia rutas salvajes.

En una apuesta por volver a la primera línea del universo fílmico, Sean Penn vuelve a ponerse detrás de las cámaras en su nueva película, The Last Face, protagonizada por un reparto internacional y situada en un país africano.

Durante una misión de rescate, Wren (Charlize Theron), directora de una organización de ayuda humanitaria conoce a Miguel (Javier Bardem), un apasionado médico. Ambos iniciarán un romance difícil por los puntos de vista diferentes que tienen los dos.

Sieranevada - Cristi Puiu

Cristi Puiu, otro gran nombre del cine rumano, presenta Sieranevada, su regreso a la ficción después de algunos años.

El director de La muerte del señor Lazarescu y Aurora cuenta en esta ocasión la historia de un neurólogo exitoso que asiste a una comida familiar para conmemorar a su padre fallecido.

Elle, de Paul Verhoeven

Verhoeven perdió parte de su toque autoral cuando se fue a hacer las américas en los años 80. Archiconocidas, películas como Desafío total, Robocop, Instinto básico o Showgirls tienen lo mejor y lo peor del cine posmoderno, y han sido seguramente infravaloradas de forma injusta.

Tras la infame El hombre sin sombra, Verhoeven regresó a Europa y dirigió El libro negro, donde muestra su capacidad para contar historias que interesen a público sin perder su carácter autoral. El director holandés vuelve ahora con Elle, protagonizada por Isabelle Huppert y basada en la novela Oh... de Philippe Dijan.

En Elle, Isabelle Huppert es Michèle, una mujer empresaria que ve cómo su vida cambia cuando es atacada en su casa por un misterioso desconocido.


The Neon Demon, de Nicolas Winding Refn

The Neon Demon, de Nicolas Winding Refn

Aunque sólo conocido para el gran público tras el éxito de Drive, Nicolas Winding Refn llevaba ya tiempo atrayendo adeptos gracias a un cine sin duda muy personal, donde temas como la violencia, crimen y los submundos se mezclan con un estilo refinado de colores neón.

Tras la controvertida Only God Forgives, Refn sigue en Estados Unidos con The Neon Demon, protagonizada por Elle Fanning, Alessandro Nivola y Keanu Reeves. El nuevo film del director danés nos cuenta la historia de una aspirante a modelo (Fanning) que se adentra en el mundo de la moda descubriendo un mundo de violencia y obsesiones.

Aunque su argumento y póster parecen sacados directamente de los años 90, Winding Refn es siempre un claro aspirante a la Palma de Oro, así que habrá que estar atentos.

Otras películas a tener en cuenta

Más allá de la sección oficial, hay varias películas a las sin duda hay que echar un ojo. Fuera de competición estarán Woody Allen, con Café Society, Jodie Foster, con Money Monster, o Steven Spielberg con la película infantil The Big Friendly Giant.

Además, en las secciones paralelas encontramos nombres como Marco Belocchio, Pablo Larraín, Jodorowski o Paul Schrader (Sección Quincena de los Realizadores), mientras que otros grandes nombres como Kore-eda o Eran Kolirin competirán entre promesas del cine en la sección Una cierta mirada.

Por Iván Correyero

Una (cierta) mirada a Cannes 2016 (primera parte)

Cannes 2016

Quedan apenas 15 días para que se inaugure una nueva edición del festival de Cannes, que en esta edición viene con una de las secciones oficiales a priori más atractivas de los últimos años.

Este año las novedades en la sección oficial son pocas, y las películas de los de siempre ocupan su lugar en la selección oficial del festival, dejando las propuestas más arriesgadas para las siempre interesantes secciones paralelas.

Aunque este año haya pocas sorpresas, la presencia de directores como los Dardenne, Jarmusch, Ken Loach, Park Chan Wook o Winding Refn obliga a repasar con detalle lo que nos encontraremos este año en La Croisette.

Toni Erdmann, de Maren Ade

La directora alemania vuelve a ponerse tras la cámara después de algunos años dedicada exclusivamente a su labor como productora. Toni Erdmann, su nueva película, trata sobre la visita inesperada de un padre a su hija, residente en el extranjero. Pensando que su hija ha perdido el sentido del humor, el padre decide realizarle bromas sorpresa para sacarle una sonrisa.

Aunque poco más se sabe de esta película, parece una nueva incursión de Maren Ade al drama cotidiano después de Entre nosotros, ganadora del Gran Premio del Jurado en el festival de Berlín de 2009.

Julieta

Julieta, de Pedro Almodóvar

Ya estrenada en España, la nueva película del director manchego es una vuelta a un género (el melodrama) que tantos buenos resultados le ha dado en el pasado.

Si bien cuenta con algunos de los puntos fuertes de Almodóvar como la gran interpretación de sus actrices, un universo personal característico y la siempre acertada mezcla entre comedia surrealista y tragedia, Julieta se puede considerar un título fallido, incapaz de conectar con el público y exento en gran parte de la chispa que el director manchego suele impregnar a sus mejores films.

American Honey, de Andrea Arnold

Con apenas 3 títulos a sus espaldas, la directora británica se ha hecho un nombre entre crítica y público tras dirigir dos grandes películas (Red Road y Fish Tank) y otra algo menos conseguida (Cumbres borrascosas).

En su nueva película, llamada American Honey, Arnold nos lleva al medio oeste estadounidense con la historia de Star, una joven sin nada que perder que se une a un grupo de vendedores ambulantes.

Shia LaBeouf es el nombre más conocido de un reparto repleto de actores semiprofesionales y desconocidos, algo que la directora inglesa siempre ha sabido aprovechar al máximo.

Personal Shopper, de Olivier Assayas

Las películas de Olivier Assayas empiezan a ser tan normales en Cannes como la playa, el buen tiempo o el glamour. Aunque nunca se ha alzado con la Palma de Oro, películas como Las horas del verano o la más reciente Viaje a Sils Maria han estado lo bastante cerca para que consideremos al director francés como un firme candidato a llevarse algún premio este año.

Personal Shopper es una de esas películas difíciles de imaginar tras leer su sinopsis. Ambientada en el submundo de la moda de París, la trama nos cuenta la historia de Maureen (Kristen Stewart), una personal shopper estadounidense que tiene la capacidad de comunicarse con los espíritus.

Aunque habrá que esperar a ver la propuesta de Assayas, el argumento y el reparto de su nueva película tiene realmente buena pinta y puede ser uno de los films a seguir de esta edición.

La fille inconnue, de Jean-Pierre y Luc Dardenne

Los hermanos belgas son de los pocos directores que han logrado ganar la Palma de Oro en más de una ocasión, por Rosetta y El niño, por lo que su presencia en el festival es siempre casi obligada.

Representantes durante muchos años del cine europeo más comprometido, los Dardenne vuelven con La fille inconnue, la que parece una nueva película con el sello inconfundible de los belgas: cintas que nos obligan a mirarnos al espejo y ponernos nerviosos.

La película, protagonizada por Adèle Haenel (Les Combattants, L’apollonide), cuenta la historia de una joven doctora que busca información sobre una chica a la que negó ayuda cuando entró en su consultorio y que ahora ha aparecido muerta.


Juste la fin du monde

Juste la fin du monde, de Xavier Dolan

Con 27 años y 5 películas a sus espaldas, la aparición del director quebequés es una de las noticias más interesantes de los últimos años.

Más allá de la controversia y disparidad de opiniones que generan sus películas, Dolan ofrece su marca de autor y consigue que se hable de todo lo que hace. Su nueva película, Juste la fin du monde, narra la historia de Louis, un escritor enfermo que regresa a casa después de 12 años de ausencia para comunicar su muerte inminente a su familia.

Con un argumento que recuerda algo a la también canadiense Las invasiones bárbaras y un reparto de tono marcadamente francés (Gaspar Ulliel, Marion Cotillard, entre otros), la sexta película de Xavier Dolan cuenta con un guión original del conocido autor teatral Jean-Luc Lagarce.

Ma Loute, de Bruno Dumont

Después de sorprender en Cannes hace un par de años con la miniserie P’tit Quinquin, Bruno Dumont vuelve a la sección oficial con Ma Lute. Ambientada en 1916, nos cuenta la investigación de dos detectives infames, Machin y Malfon, tras la desaparición de varios turistas en un sitio de veraneo.

Con la participación de Juliette Binoche, Fabrice Luchini y Valeria Bruni-Tedeschi, esta nueva aproximación de Dumont a la comedia de detectives promete unas buenas dosis de humor surrealista. Veremos si también tiene el empaque suficiente para convertirse en una de las destacadas en Cannes 2016.

Mal de pierres, de Nicole Garcia

La veterana actriz y directora francesa presentará en Cannes su última película, basada en la novela homónima de la italiana Milena Agus, un auténtico éxito de ventas en Francia.

Con la presencia de Marion Cotillard, Louis Garrel y el catalán Alex Brendemühl, este drama con tintes eróticos sigue la historia de una mujer que, después de estar casada con un hombre durante 20 años, se enamora de otro.

Rester Vertical, de Alain Guiraudie

Alain Guiraudie completa la cuota francesa del festival con Rester Vertical, su vuelta a la dirección después de la aclamada y sorprendente El desconocido del lago, premio a mejor director de la sección Un certain regard hace 3 años.

En su primera incursión en la sección oficial, el director francés escribe y dirige un film, Rester Vertical, que contará la historia de un director de cine que tiene que sufrir la pérdida de su mujer para encontrar inspiración para su siguiente película.


Paterson, de Jim Jarmusch

Paterson, de Jim Jarmusch

Después de maravillar a unos y desesperar a otros con la interesante Only Lovers Left Alive, el padrino del cine independiente norteamericano contemporáneo presentará en La Croisette su nuevo film, Paterson.

La multinacional Amazon (que ya ha producido otros films recientes como Chi-Raq y está en proceso de producirle Don Quijote a Terry Gilliam) pone el dinero para esta nueva película, protagonizada por Adam Driver, Golshifteh Farahani (Exodus, About Elly) y Kara Hayward (Moonrise Kingdom).

Driver interpreta en esta película a un conductor de bus y poeta con una vida rutinaria que comparte su vida con su esposa (Farahani), una mujer con objetivos cambiantes.

Aunque no se sabe aún qué estilo tendrá la película, el principal morbo de este film está en ver si el dinero aportado por una multinacional como Amazon obliga a modificar la visión siempre original de un director como Jim Jarmusch.

Aquarius, de Kléber Mendonça Filho

De las pocas incursiones sorpresa de este año. Tras debutar hace cuatro años con el largometraje Sonidos de barrio, el brasileño Kléber Mendonça Filho presenta Aquarius, su segunda película.

Protagonizada por Sonia Braga, la película nos acerca a la vida de Clara, una escritora y crítica de música aposentada que tiene la capacidad de viajar en el tiempo.

El hecho de que un director casi debutante se cuele en una sección oficial repleta de grandes nombres da una pista de que Aquarius puede ser una de las películas del año.

I, Daniel Blake, de Ken Loach

Se rumoreaba que la última película de Ken Loach, Jimmy’s Hall, iba a ser la última del director inglés, pero por suerte, finalmente no ha sido así.

Un clásico en Cannes, donde se llevó la Palma de Oro en 2006, Loach vuelve al festival por segundo año consecutivo con I, Daniel Blake. Como en el caso de los Dardenne, no hay muchas sorpresas en cuanto a género, y el inglés vuelve a fijarse en los más desfavorecidos de la sociedad.

Con guión de Paul Laverty, Daniel Blake es un un carpintero inglés de 59 años que después de una vida de trabajo una enfermedad le obliga a necesitar la ayuda del estado por primera vez en su vida.

Ma’ Rosa, de Brillante Mendoza

Autor de películas como Lola y Kinatay, el director filipino más internacional presenta su nueva película en Cannes tras algunos títulos considerados algo menores.

Ma 'Rosa gira en torno a la vida de Rosa y Nestor un matrimonio que utiliza su tienda de conveniencia como un encubrimiento para la venta de metanfetaminas. Su destino cambia una noche cuando la policía les detiene sin orden judicial.


Seguimos en unos días...

Por Iván Correyero

El lector opina: La noche que mi madre mató a mi padre, por Mario Parra

La noche que mi madre mató a mi padre
Un matrimonio, compuesto por un escritor reconvertido en guionista de cine y una actriz con mala suerte, organiza una cena con la productora de una futura película, basada en un guión del primero, que resulta ser el ex marido de esta mujer. A dicha velada invitan al actor Diego Peretti, con la intención de convencerle para que acepte uno de los papeles. Y por allí también aparece el ex marido de la actriz fracasada y su actual novieta, una pija descerebrada, con una pésima noticia para la intérprete, que sólo desea obtener el papel protagónico del filme.

Con dicho enrevesado argumento se hila la trama de una comedia negra de enredo, con los tejemanejes del mundillo del cine y la novela negra como telón de fondo, dando como resultado no pocas risas y situaciones rocambolescas en muy pocos escenarios, pero que resultan muy aprovechados, como es el caso de la mansión donde viven los protagonistas.

La mayor culpa la tiene la dirección de los actores, todos ellos en estado de gracia: Belén Rueda, María Pujalte, Diego Peretti, Fele Martínez... todos han ido a dar con unos personajes que les caen como un guante y les saben sacar jugo para propiciar el buen rollo en la platea, pese al calvario sufrido por estos personajes. No conviene desvelar mucho más de la trama, para ir virgen y disfrutar del lío. Esto es como un enredo sucedido en la serie La que se avecina, pero con estilo y sin escatología.

Una buena recomendación para disfrutar de una comedia sencilla, pero desgraciadamente poco frecuente en nuestra cinematografía.

Por Mario Parra, ¡un grande!

Cuatro series que YA deberías estar viendo

Vinyl

Vinyl

Vinyl es como esos platos improvisados donde pones 4 o 5 ingredientes que te encantan. No hace falta seguir ninguna receta, sabes que te gustará. La nueva serie del tándem Terence Winter-Martin Scorsese junta varios elementos que la hacen totalmente imperdible: años 70, música rock, Mick Jagger (e hijo) y claro, cocaína. Mucha cocaína.

En esta especie de sueño húmedo de Disco Stu seguimos a Richie Finestra, el dueño de American Century Records, una discográfica a punto de irse al garete por las deudas. El piloto, obra de Scorsese, es puro espectáculo: casi dos horas al más puro estilo rock and roll.

Lo mejor de la serie, como no podría ser de otra manera, es su banda sonora. No sólo hay en cada episodio 5 o 6 canciones míticas, sino que la aparición de sosias de artistas famosos (Led Zeppelin, David Bowie, Elvis, John Lennon, y Lou Reed, entre otros) está cuidada al detalle. Desde la serie incluso se han permitido el lujo de inventar una banda: los Nasty Bits, y crear magníficas playlists en Spotify con canciones que escucharían los personajes principales.

Hay un riesgo en darle tanto protagonismo a la música: que la narrativa no importe. Y eso en una serie es una condena de muerte. El tiempo dirá si Vinyl se convierte en una cáscara vacía o si es capaz de convencer a nuestro sentido crítico tanto como ha convencido ya a nuestros oídos.
7,5/10


The Night Manager

The Night Manager

Tom Hiddleston y Hugh Laurie protagonizan esta miniserie de la BBC, una de las más caras de la historia de la cadena británica. Adaptación de la novela homónima de John Le Carré, The Night Manager cuenta la historia de Jonathan Pine (Hiddleston), un director de hotel que es reclutado por el MI6 para investigar a un traficante de armas Richard Roper (Laurie).

Con una trama espesa como en las mejores novelas de espías, interpretaciones de gran nivel y un derroche de medios muy bien aprovechado, esta miniserie es una de los grandes descubrimientos de la temporada.

Al contrario que otras series y películas de espías, no hace falta ser un gran fan del género para disfrutarla sin dificultades, en gran parte por la buena mano de Susanne Bier a la dirección, quien logra introducirte poco a poco en la historia y te obliga a querer saber más sin avasallar con datos, nombres o tramas secundarias sin importancia.
8/10

Love
Love

La nueva comedia de Netflix es, quizás, más Apatow que el propio Apatow. Irreverente, algo superficial y con personajes tan adorables como odiosos, Love es perfecta si lo que buscas es un aperitivo y no un primer plato.

Protagonizada por Paul Rust (quien también es co-creador) y Gillian Jacobs (la Britta de Community), la serie nos explica los orígenes de la (a priori) imposible relación entre Guy, un geek algo repelente, y Mickey, una egocéntrica sin escrúpulos.

Si bien es cierto que no aporta nada demasiado novedoso ni en tramas, ni en tono, ni en personajes, la originalidad de Love radica en su gran libertad creativa, libre de constricciones a pesar de estar encajonada en un género (la comedia romántica) de por sí sobreexplotado.
7/10


Horace and Pete

Hay que ser muy fan de Louis CK. No solo por su serie Louie, una semidesconocida obra maestra que sigue sorprendiendo después de 5 temporadas, sino también por afán de innovar constantemente, tanto en la comedia como en la propia industria televisiva.

En 2011 Louis C.K. puso a la venta su espectáculo Live at the Beacon Theater por 5 dólares, directamente online y sin formato físico. ¿El resultado? Un auténtico éxito. Le gustó tanto la experiencia que en su siguiente gira vendió los tickets él mismo a través de su web, prescindiendo de intermediarios, cosechando otro éxito absoluto.

En esta ocasión, el cómico estadounidense (nacido en México) ha decidido crear una webserie. Llamada Horace and Pete, la serie no la emite ningún canal, sino que sólo puede verse previo pago a través de la plataforma online de Louis CK.

Horace and Pete

Con el estilo de una sitcom multicámara tradicional y protagonizada por el propio Louis C.K. y Steve Buscemi (aunque con una gran cantidad de secundarios y cameos), Horace and Pete es realmente difícil de clasificar. ¿Comedia sin sentido? ¿Tragedia absurda? ¿Discusiones pseudo-filosóficas grabadas? Seguramente ni una cosa, ni la otra, ni todo lo contrario.
7/10

Por Iván Correyero

El lector opina: Victor Frankenstein, por Mario Parra

Victor Frankenstein
La película Victor Frankenstein pretende desvincularse de las docenas de filmes anteriores sobre el popular científico obsesionado con crear vida después de la muerte, alejándose someramente del género de terror, de la criatura y los aldeanos con antorchas, para centrarse en la relación del mad doctor con su ayudante Igor, que en esta ocasión toma la voz cantante al ser nuestros ojos durante la mayoría del metraje.

De hecho, la película comienza en el circo donde el pobre jorobado actúa como payaso, sometido a todo tipo de vejaciones y burlas por parte de sus compañeros. Tras el accidente sufrido por la equilibrista de la que Igor está enamorado, Frankenstein, que se halla entre el público en ese momento, observa cómo el jorobado logra salvarla gracias a sus conocimientos en medicina, con lo que decide llevárselo a su casa para que le ayude en sus investigaciones. Entre ambos se establece una amistad y una camaradería, que se va torciendo con las ambiciones de Victor y sus ansias de gloria, mientras Igor intenta que a su socio no se le vaya la cabeza.

En las primeras críticas de esta obra se escucharon palabras acerca de una relación homoerótica entre ambos personajes, algo totalmente falso y que no se atisba para nada, ya que está bien claro que su relación es puramete de amistad y el interés amoroso de Igor es una mujer. En la relación establecida entre los personajes principales está el punto fuerte de la película de McGuigan, con un sobrio Daniel Radcliffe y un desatado James McAvoy.

Por desgracia, la investigación policial que va tras Frankenstein y los 20 minutos finales, desbaratan una propuesta que lucha por ser diferente, pero que en ocasiones se torna tediosa. Más cercana a las adaptaciones de terror gótico de la Hammer, y con una vuelta de tuerca original, la película deja un sabor de boca algo amargo, sabiendo que la película podía haber dado más de sí. Quizá sea porque este moderno Prometeo ya no nos resulta tan moderno y ha sido quemado demasiadas veces.

La Casa de los Horrores ya tiene hermana: nace Ubik [magazine]

Sí, acabamos de dar a luz a nuestra nueva página cultural. Y cuando decimos nuestra queremos decir nuestra: esto que estáis leyendo ahora mismo no es un enlace patrocinado ni spam barato. Que no, que no. Que hemos decidido -nosotros, el equipo de La Casa de los Horrores- que vamos a expandir un poco nuestros horizontes y vamos a intentar hablar de algunas novedades de carácter cultural desde un punto de vista, eso sí, positivo. Y claro, habrá cine en Ubik, pero también otras cosas. ¿Necesitas un buen libro con el que llenar tus noches de insomnio? ¿Te tiran los cómics pero no sabes demasiado por dónde empezar a elegir? ¿Quieres que tu vida en pareja no se limite a la cama y se extienda también al sofá, donde compartir una buena serie? ¿Perlas musicales con las que alimentar a tu ipod? De todo esto estará Ubik bien nutrida, preferiblemente en formato “recomendaciones”, pretendiendo que la página se convierta en algo así como un escaparate de propuestas culturales fiable. Un sistema de minireseñas, con la concisión y brevedad por bandera, pero siempre desde el sentido crítico y selectivo que nos caracteriza.

Así que os pedimos que, por lo menos, le echéis un vistazo a nuestro nuevo retoño al que encontraréis si pincháis aquí o tecleáis ubikmag.com en vuestro buscador. Que si además os quedáis con nosotros el bebé irá creciendo sano y robusto. Y que si le buscáis amigos (spread the word!) se convertirá en alguien de provecho criado desde el buen rollo y un ambiente enriquecedor.

Probad, venga, que no os cuesta nada.

Nuestro infinito agradecimiento, ya de antemano.
- El equipo de LCH.

Julieta: Crítica

Julieta
No creo que sea demasiado descabellado que se coloque a Pedro Almodóvar entre las primeras posiciones en la lista de mejores directores vivos/en activo de la industria española. Aun cuando se pone petardo concede a quienes quieran encontrarlos, argumentos de peso para defender dicha tesis. Así que no debería sorprender a nadie si afirmo que si bien diste mucho de sus mejores trabajos, Julieta, su última película, vuelve a ser impecable, demostrando la mano siempre atinada de un orfebre tras la cámara (o así). Salvo por algún pasaje hacia el principio cuanto menos cuestionable, el film rezuma savoir faire por casa uno de sus fotogramas. Esto, en referencia a los apartados formales, entre los que se cuentan también la fotografía de Jean-Claude Larrieu y la música de Alberto Iglesias, en ambos casos... lo dicho: intachables.

Del mismo modo, la mera enumeración de nombres de las actrices protagonistas (algún actor hay, pero pese a que sus personajes sean de gran relevancia para el devenir de la trama, apenas se les ve en pantalla) basta para adivinar que tampoco se podrá verter queja alguna en materia interpretativa: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Inma Cuesta, Rossy de Palma, Michelle Jenner... Y con todo, hete aquí otro de esos títulos olvidables del manchego, de aquellos a etiquetar de mediocre y a otra cosa, mariposa. Pese a sus momentos brillantes y su impecabilidad en todos los sentidos. Pese a sus intérpretes y su música. El problema, temo, reside en la personalidad del director, que para la ocasión condena una propuesta que lo tenía todo de cara para ser de las grandes del año.

Y es que el universo interior de un artista que se mira demasiado el ombligo, trufa el metraje de elementos altisonantes y pretenciosos que le hacen muy poco favor a la historia que se pretende narrar. Una historia pequeñita, acotada a una madre, una hija y la relación que las une, labrada a base de acontecimientos dramáticos y verdades a medias, de sentimientos viciados y más lágrimas que sonrisas. Son elementos no tanto referenciales (es habitual ver ya determinados libros, pósters o lugares reconocibles en sus películas) como adscritos a sus filias como narrador: personajes innecesariamente surrealistas, recreación excesiva en el aspecto morboso de un determinado acontecimiento, aura barroca tanto en el acabado formal como en el tratamiento emocional... Almodóvar puro, en definitiva, pero en desacuerdo con la sencillez de base, originada por cierto en tres relatos de Alice Munro.

Así, hay giros dramáticos apabullantes, se hace inimaginable pensar siquiera en la carga que los personajes de Julieta llevan sobre sus espaldas, pero de la pantalla a la butaca no llega sentimiento alguno, no se logra generar el menor atisbo de empatía. La película, gélida, se sigue desde la distancia cuando no directamente desde el rechazo, según el grado de aceptación de onanismo almodovariano de cada espectador. Historias como La piel que habito sí requieren de una personalidad fuerte tras la cámara, una filmación enfermiza y recargada. A Julieta le hubiera bastado con un director deseoso, tan sólo, por hablar desde la honestidad, la sencillez... el corazón. Quizá así sí se hubiese disfrutado (pañuelos mediante) de un drama íntimo, en lugar de sonrojarse al pensar que en el fondo, esto no es más que un Precious costumbrista. Pena.
5/10
Por Carlos Giacomelli

Batman v Superman: El amanecer de la justicia: Crítica (Batman v Superman: Dawn of justice)

Batman v Superman: El amanecer de la justicia
Un momento, uno sólo, de lucidez inesperada de Zack Snyder y su equipo. Un momento, cinco minutos a lo sumo, para otros 145 de espera, tedio y desesperación. Cinco minutos gloriosos, una pelea a mamporro limpio que aunque ya se haya visto en trailers, merece la pena ser disfrutada en pantalla grande. Por mucho que llegue a la hora y media (o más) de un metraje para olvidar, y no suponga ni mucho menos el final de un film que luego sigue, para su propia desgracia. A esos cinco minutos queda reducida toda la gloria de Batman v Superman: El amanecer de la justicia, esperadísimo primer encontronazo súper heroico (en un mes tenemos la respuesta marvelita en forma de Capitán América: Civil War), que se confirma a la vez como el primer gran bluf de la temporada. Obviamente, me refiero a la pelea que da título al film; menos mal que eso, y otro apunte más que en breve comentaremos, sí ha salido bien de esta muestra de mal que pueden salir a veces las cosas en Hollywood.

Mal empezamos cuando la apertura del film supone, en frío, la primera decepción: lejos de un petardazo de salida por todo lo alto, Snyder decide contar por enésima vez los orígenes del Hombre Murciélago, sin novedad alguna (a estas alturas ese collar de perlas de la madre es odioso) salvo por la inclusión de ralentíes marca de la casa. Un montaje precipitado desarrolla de cualquier manera esa gestación oscura del héroe, sin que el espectador llegue a sentir pena alguna; y no es sino una pequeña avanzadilla de lo que nos espera: una película hecha a jirones, obligada a contar muchas cosas que se agolpan y precipitan, sin llegar nunca a desarrollarse por completo y dando la sensación de estar viendo un gran resumen de... ¿qué? Imposible saberlo. Ahora estamos en Metropolis, ahora saltamos un año y medio en el tiempo, ahora nos vamos a Gotham, ahora a las instalaciones de LexCorp... un descontrol absoluto por el que deben colarse con calzador infinidad de tramas, entre ellas un teórico masterplan a lo Vengadores. Acaba siendo frustrante comprobar cómo cada secuencia acaba a medias para saltar a la otra parte del mundo (mundos oníricos incluidos) y vuelta. Peleas y persecuciones no se salvan.

Claro que en este último caso quizá sea una suerte: salvo por esos cinco minutos de lucidez, pocas set pieces logran resultar mínimamente inteligibles, no digamos trepidantes, gentileza de una dirección inenarrable, de aquellas que creen ocultar evidentes carencias de personalidad bajo cámaras temblorosas y zooms desconcertantes. La verdad es que esos cinco minutos son la leche, pero a quien esto firma le da que llegan demasiado tarde...

Ni que decir tiene que con semejante desbarajuste, resulte imposible sacar en claro la personalidad de sus personajes, o las motivaciones que les hacen tomar unas decisiones o cambiarlas repentinamente (bochornoso el momento; no spoileo, ya lo descubriréis). Superman/Henry Cavill es el memo al que ya sufrimos en El hombre de acero, Lex Luthor parece una fotocopia desganada del Joker (y suerte de que lo interprete un actor digno, como Jesse Eisenberg), Wonder Woman/Gal Gadot tan sólo tiene tiempo de desarrollar algunos rasgos de una personalidad estimulante... y luego está Batman. Ben Affleck. Un personaje totalmente desaprovechado y escrito con los pies, acabando por resultar vergonzoso. Pero salvado magistralmente por un actor que callará más de una boca, y es que el fichaje del protagonista de Daredevil es el segundo gran acierto al que hacía referencia hace unas líneas.

Cinco minutos y un actor a un lado de la balanza, debiendo compensar un metraje eterno, un montaje demencial y un guion simplemente indigno, por supuesto trufado de una supuesta oscuridad (reflejada también en la cuestionable fotografía) que por lo visto cegó a sus firmantes, David S. Goyer y Chris Terrio: la cantidad de patilladas que se acumulan por fotograma acaba cayendo en lo ridículo. Súmese el ¿estilo? hortera y desfasado del cine de Snyder, y lo dicho: tenemos entre nosotros el primer gran petardo de la temporada. Se podía haber sacado muchísimo juego de Batman v Superman: El amanecer de la justicia, si se hubiese querido aprender de lo que el estudio rival ha hecho con sus super héroes (ni que decir tiene que Marvel está a años luz) en lugar de obcecarse con unas líneas que funcionaron bien cuando el primer Caballero Oscuro. Si se hubiese apostado por estudiar en profundidad la relación que (des)une a los dos protagonistas principales, en lugar de querer fardar de fandomeo (oh, Batman se mueve como el de los videojuegos...) o aprovechar la jugada para colar un mecanismo comercial que tiene forma de mil y un spin-off y continuaciones. Si se hubiese apostado, demonios, por repasar el cómic de Frank Miller, que en apenas un par de viñetas consigue toda la densidad, profundidad emocional y épica absoluta que le falta a este aburrido, soso, desfasado... mal producto cinematográfico. Y os juro que entré en el cine con ganas.
4/10
Por Carlos Giacomelli

El lector opina: El pregón, por Mario Parra

El pregón
Los ex-componentes del dúo de música electrónica Super Galactic, años después de su efímero éxito en los años 90, son reclamados desde Proverzo, su pueblo natal, para dar el pregón de las fiestas patronales, por el cual recibirán una sabrosa suma de dinero. Juan, el mayor de los dos, ha abandonado por completo el mundillo de la música y malvive limpiando piscinas, con el sueño de pagarle el aparato dental a su hijo Marc. Por su lado, Richi, intenta en vano despegar en su carrera musical en solitario y le vendría muy bien esa cantidad de dinero para financiar su próximo disco. Pese a llevar años sin verse, estos dos antiguos colegas, además de hermanos, deciden emprender el viaje hacia el municipio, pensando básicamente en el dinero, aunque la idea del alcalde es que ambos le ayuden a conquistar a su ex novia, fanática del grupo musical.

Este es el argumento de El pregón, último largometraje de Dani de la Orden, que pese a su sencillez de escenarios y personajes, supone una grata sorpresa en el a menudo desolado panorama del cine español. Un filme fresco, con situaciones muy divertidas, así como canciones pegadizas de puro malas. El final se ve venir y muchas situaciones las hemos vivido en otras películas, pero es imposible no sonreír y dejarse llevar por este filme, cargado de buenas vibraciones y personajes chanantes. Una propuesta perfecta para un fin de semana con ganas de desconectar y echar un buen rato, especialmente gracias a las simpáticas interpretaciones de Buenafuente y Berto Romero, que desata su vis cómica en un personaje extravagante, ácido guiño hacia el mundo del artisteo más modernillo. Imposible no salir del cine tarareando himnos como Party Pool Time o Silvia.

Por Mario Parra. Siempre es un placer ¡Gracias, tío!

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